Una primera vuelta en blanco a domicilio
El Eibar no ha ganado ni una sola vez lejos de Ipurua. Tres puntos de 30 posibles que le hacen cerrar la ida como el peor visitante de Segunda.

Ni la triunfal racha navideña ha podido hacer frente a la incapacidad del Eibar a domicilio. Da igual el estado de forma de Ipurua, la eficacia y la solidez defensiva mostrada o el rendimiento individual de sus mejores jugadores; los armeros tienen un grave problema fuera de casa y todavía no saben cómo ponerle fin. Sus números así lo evidencian. Ninguna victoria y tan solo tres puntos de 30 posibles como forastero. En Burgos, su décimo intento del curso, tampoco pudo ser. Lo que significa que cierra la primera vuelta como el peor visitante de toda la Liga Hypermotion.
Dentro de la categoría, es el único conjunto que no sabe lo que es ganar lejos de su feudo. El último en desprenderse de esa etiqueta fue el Sanse en la jornada 18 con su asalto a Riazor. Aunque la inestabilidad de los azulgranas a domicilio también es evidenciable en el cómputo total de dianas, ya que los armeros manejan un bagaje de hasta 12 tantos en contra. El Huesca, con un balance negativo de diez, es el que más se le aproxima.
El pasado sábado, el Eibar se encontraba ante su última posibilidad de cerrar la primera vuelta con al menos un triunfo en su casillero. Todo parecía acorde para ello. Las dos últimas victorias en Ipurua no solo habían oxigenado su situación clasificatoria, sino que también habían calmado las aguas en una afición que se volcó con el equipo. Más de 350 eibarzales acompañaron a los suyos en El Plantío, pero su rendimiento no fue el esperado.
Como viene siendo habitual en la mayoría de sus desplazamientos, los armeros tuvieron una mejor entrada al partido. Cuando el Eibar más controlada parecía tener la situación al inicio del segundo acto, un error grosero en su primera línea propició que el extremo blanquinegro se quedara solo ante Jonmi para definir. En ese momento, el pánico se instaló en los azulgranas y los locales a punto estuvieron de aprovecharlo. Pero tras el impasse, les quedarían casi veinte minutos con los que intentar la remontada. No obstante, el Burgos pudo sostenerlo sin problemas, ya que los guipuzcoanos eran incapaces de encontrar rendijas por dentro, mientras su técnico no paraba de cargar un área poco utilizada.
Precedente histórico
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La nefasta primera vuelta producida por los armeros entra dentro de las peores de toda su historia. Solo hay un precedente en el que haya sumado menos puntos hasta el ecuador de la campaña. Concretamente, en la temporada 1956-1957, donde solo sumó un empate. Dos menos que en la actualidad. Ni en los años de Primera División su situación como visitante era tan preocupante. Aun así, todavía mantiene toda una vuelta entera para remediarlo y el amuleto de Ipurua (4.º mejor local de Segunda) asegura estabilidad, pero el hecho de romper la maldición urge como nunca. La próxima estación será en Granada, su último territorio conquistado, hace ya más de medio año.
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