Un partido, dos murallas
La sobrecarga de Courtouis en Mánchester le mantiene, por ahora, como duda para el derbi y mirando de reojo al Bayern. Lunin tranquiliza a base de paradas.


Es lo de la manta corta, pero en el Madrid. Las gallinas que entran por las que salen. La felicidad en el equipo y en Arbeloa en Mánchester por ver de nuevo a Mbappé haciendo de las suyas (ese penalti de Aït-Nouri que Turpin y el VAR se ahorraron...) se emborronó por el problema en el aductor de Courtois unos minutos antes. El belga se quedó en el vestuario al descanso por una sobrecarga en el aductor derecho y regresó a Madrid a la espera de un examen médico exhaustivo hoy y dejando todo en el aire. Si estará el domingo en el derbi esencial para el devenir de la Liga y si el asunto no se irá incluso más lejos y afectará a los cuartos de final contra (más que previsiblemente) el Bayern. Danger. Aunque, por si acaso y para calmar la inquietud, en el Etihad resurgió Lunin...
El Madrid viene acostumbrándose según se le descomponía la santa trinidad del centro del campo a ganar a base de imponer el mazo de tener a los dos mejores del mundo en cada extremo del campo. Benzema y Courtois en la Catorce y Vinicius y Tibu en la Quince. Un sistema simple pero muy efectivo que se pone en cierto peligro con el percance del gigante milagroso belga. “El cambio ha sido por precaución, esperemos que esté el domingo...”, aventuró Arbeloa pocos minutos tras el pitido final. Pero cautela.
El propio Courtois salió al paso en las redes sociales para tranquilizar al madridissmo sobre su lesión: “Otra victoria y avanzamos a cuartos! Tuve que parar al descanso para evitar un daño mayor. Clasificados duele menos”.

Un pulpo, de nuevo
Porque milagros suyos, hubo. En esa única mitad le dio tiempo a Courtois a salvarle el pellejo a su equipo con cuatro paradas para su antología particular: a Cherki en el minuto 2, a Rodri uno después y luego dos más a Haaland (23’ -justo antes del 0-1 de Vinicius- y 26’). Otra noche en la oficina, amargándole la vida al contrario.
Del titular al remedio para sobrevivir a su ausencia. Lunin salió con su habitual frialdad pero se vino arriba en Mánchester (tres paradas, también de alto mérito) recordando su noche para la historia en abril 2024, pero su temporada pasada y la actual, en lo global, inquietan. En la 2024-25 con el ucranio bajo palos el Madrid cayó ante Lille (1-0), Milan (1-3), Valencia (1-2) y en especial el destrozo del 0-4 del Clásico, y en esta encajó tres goles en Atenas, dos en Talavera y los del tres del Albacetazo. Con todo, y como le ocurre al resto del Madrid, cuando se viene el tramo caliente de la campaña, hasta el gélido Lunin es otro.

Hay portero de guardia
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Ahí está la primera de las tres paradas del eslavo al City. Sólo habían discurrido cuatro minutos y dos segundos, apenas había tocado la pelota en una acción con el pie, y se las apañó para negarle el 2-1 a Haaland con una mano derecha a contrapié y a ras de suelo. Enchufado y excepcional. Ese sobrecargado aductor de Courtois pasa, como fue la rodilla izquierda de Mbappé, a ser asunto de estado en el Madrid... pero Lunin está guardia.
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