Castellón

Raúl Sánchez: “El dinero no lo es todo, el sentimiento no se compra”

El jugador madrileño, que regresa a Castalia, explica cómo ha sido su fichaje, la emoción de volver a pisar Castalia y reencontrarse con su gente.

Raúl Sánchez.
Carme Ripollés
Actualizado a

Raúl Sánchez (Madrid, 1997) ha vuelto a casa. El madrileño, tras convertirse el pasado verano en la venta más cara de la historia del Castellón, ha regresado a Castalia con un sueño en mente, lograr el ascenso a Primera División. Sánchez analiza para Diario AS como se gestó la operación, el reencuentro con Pablo Hernández y la emoción de volver a pisar Castalia y reencontrarse con su gente.

Bienvenido de nuevo a casa

Muchísimas gracias. Estoy muy feliz y con muchas ganas de poder aportar al equipo, de estar aquí y de mostrar el nivel que tengo otra vez.

Debe de sentir una sensación muy especial y extraña a la vez.

Sí, súperextraña. Se me ha hecho muy extraño volver tras tanto tiempo fuera, pero fue algo tremendo. Cómo la gente me volvió a demostrar su cariño en Castalia. No había palabras para describirlo. Volver a casa y que la gente te trate así es de agradecer. Te emociona, te entran ganas de llorar.

Para la afición del Castellón ha sido el fichaje bomba del mercado.

La verdad es que el fichaje fue muy raro. Ya había empezado la Liga y llevábamos tres partidos, y se decide todo muy rápido, en apenas cinco días. Llegué a un acuerdo con el Castellón y por la tarde en una hora se cerró todo. Todo el mundo me dice como “venga, cabrón, si seguro que lo sabes hace dos meses o desde noviembre”, pero no se habló nada. Yo estaba allí bien, no tenía intención de salir a ningún lado, no escuché ninguna oferta de ningún equipo. Era en plan, si sale esto y puedo volver a mi casa, vuelvo, si no, pues me da igual, no quiero escuchar nada y seguir en el mismo sitio.

Volver a un Castellón que pelea por el ascenso a primera, eso no se podía rechazar.

Económicamente pierdo mucho al volver. Pero te das cuenta de que al final el dinero no lo es todo y el cariño que tienes a un club, en la afición, en tus compañeros, el sentimiento que hay, eso no te lo compra nada. Yo sé que lo que se paga en México no se puede pagar en España y es imposible. Pero ya está, lo asumo, prefiero perder dinero y estar en mi casa, con mi familia, con toda mi gente y poder disfrutar al final de lo que es el fútbol y de lo que es el Castellón.

Y la operación fue redonda para el Castellón...

Lo que dijo Bob es la realidad. A mí me compran por un millón y ahora me vendieron por 200.000, más otros 200.000 en caso de ascenso. Al club le ha salido bien, porque en siete u ocho meses ha ganado ese dinero limpio por mí. Necaxa ha tenido mala suerte. Allí no estuve del todo cómodo. Futbolísticamente no llegué a sentirme a gusto y llegamos a un acuerdo.

¿Cómo ha visto al equipo?

El equipo es parecido al que dejé. El sistema de juego es prácticamente igual, la forma que tienen de jugar y los compañeros. El grupo que hay es increíble, es una maravilla estar en este vestuario. Hay buen rollo. Da gusto trabajar.

Ahora tiene a Pablo Hernández como entrenador. ¿Qué le parece?

La verdad que es tremendo el trabajo que está haciendo. Pablo es una persona muy clara, que va de frente, te dice en todo momento lo que piensa. El equipo confía plenamente en él. Lo que dice en el campo y en los entrenamientos, luego se ve en el partido y ahí te demuestra que es un entrenador que sabe, que estudia a los rivales, por eso somos muy superiores a los demás.

Ahora que conoce al equipo desde dentro. ¿Qué cree que puede ser capaz de hacer este año el Castellón?

Nadie se esperaba que el Castellón estuviese en ascenso directo a Primera División, pero lo ves y el equipo está ahí por méritos propios y sin ninguna presión. Eso nos da tranquilidad y vamos a ver qué pasa. Nosotros no miramos la clasificación, porque a nosotros nos da igual estar segundos que estar el 20. Salimos a cada partido como si fuera el último partido, sin nervios, sin ansias, sin esa presión, y eso hace que estemos arriba.

Su adaptación debería de ser rápida.

Estoy en ello, pero sé que ahora es imposible que llegue y diga: ‘Oye, que yo quiero ser titular’. No. Mis compañeros están bien, están a un nivel muy alto, y a mí, físicamente me falta y no tengo todavía su ritmo.

Pese a ello el otro día a punto estuvo de marcar.

Sí, te lo digo de verdad, llego a meter ese gol y me pongo a llorar en el campo, porque te lo juro que lo necesito ahora mismo, no te lo puedes ni imaginar cómo necesito volver a sentir lo que es un gol, cómo volver a sentirte importante. No sé qué hubiese pasado, te lo digo de verdad, sinceramente no sé cómo hubiese reaccionado, pero vamos, llorar seguramente sí que hubiese llorado.

¿Se imagina celebrar otro ascenso con el Castellón, pero esta vez a Primera? Eso sí sería para llorar.

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Ojalá. Ojalá podamos disfrutar de ese ascenso. Sería el triple de lo que vivimos hace años. Sería el triple de feliz, de alegría, de ilusión. Tiene que ser algo increíble después de tantos años volver a ver el Castellón en Primera División y hacerlo nosotros. Tiene que ser algo… El día que lo viva, ojalá sea este año, ya te contaré lo que se siente porque tiene que ser algo, vamos, tremendo.

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