Vinicius cancela el pasillo
El brasileño, con una actuación excepcional y dos grandes goles, obliga al Barça a ganarse el alirón en el Clásico.

Con la Liga virtualmente sentenciada, el Madrid decidió en Cornellà que aún queda pendiente una cuestión de honor: el Clásico. Sin solemnidad, el equipo de Arbeloa todavía puede irse de esta Liga donde tiene el suspenso asegurado sin haber caído ante su rival directo, lo que, por cierto, vendría a significar una muestra de abandono y no de falta de recursos. Y a la vez, el Barça podría endulzar más su éxito haciendo al Madrid testigo del mismo. En ese partido habrá que volcar lo poco que queda en el bote de pimienta.
Lo cierto es que el equipo de Arbeloa decidió no firmar su rendición en Cornellà por orden de Vinicius, verdadero alborotador del partido y autor de los dos grandes goles que evitaron un alirón en diferido del Barça. Tendrá que ganárselo en un Clásico en el que le vale el empate. Tras una temporada de trayectoria ondulada, Vinicius tuvo un de esos picos que le hacen imparable. Incluso metido en casi todas las polémicas, muchas de ellas producto de la dureza que empleó con él el Espanyol, fue el verdadero jefe del partido.
Al otro lado, el equipo de Manolo González no interrumpió su vertiginoso viaje del cielo al suelo. No fue la suya la versión fantasmal de las últimas semanas, pero tampoco apretó demasiado a un Madrid tan incompleto y con tan pocas perspectivas. Llegó poco y remató mal, dos alertas de peligro extremo.
Mendy, de cristal
Bajo amenaza de alirón, con Arbeloa virtualmente amortizado, Mbappé al sol de Cagliari y casi un tercio de la plantilla a la sombra por las lesiones, la alineación del Madrid en Cornellà procuró guardar las apariencias, que una cosa es abandonar la esperanza y otra abandonarse del todo. Jugaron los mejores de los posibles, un once que dejó algunos mensajes. El primero, que Mendy, con todo, está por delante de Carreras y Fran García en los partidos de la verdad, si es que este puede considerarse como tal. Lástima que se haya vuelto de porcelana china. Duró diez minutos. Repite su papel de eterno convaleciente. Esta vez parece que fue el aductor el que le mandó a la lona al primer esprint.
También quedó claro que Camavinga anda tan al fondo del armario como cerca de la puerta de salida, y que Gonzalo ya se sabe cenicienta confirmada. Arbeloa prefirió un falso nueve, Brahim, que a un nueve de cuna. Jugó al engaño el malagueño. ‘Volanteó’ mucho y a la plaza de ariete acudió con frecuencia Valverde, en su condición de todocampista. También volvió Arbeloa a tirar de Thiago Pitarch, al que hay que admitirle cierta irregularidad por razón de edad.

El once de Manolo González desveló su conformidad con cómo defiende el equipo y su disconformidad con cómo ataca. Mantuvo a los de atrás y cambió los extremos y el punta respecto a los que fueron incapaces de hacerle un gol al Levante hace una semana. Los primeros minutos le dieron la razón. Dos arrancadas de Rubén Sánchez en la derecha tuvieron verdadero peligro. Especialmente la primera, que culminó con centro raso pesimamente rematado por Roberto. El inicio describió bien el estado de necesidad del Espanyol, que había sumado seis de los últimos 48 puntos.
Gil Manzano da la nota
Luego este Madrid que ya conjuga el futuro contuvo la hemorragia, se puso en manos de Bellingham y pudo adelantarse con un remate de Vinicius, que tras tocar en El Hilali acabó en el palo. A la ocasión le siguió un largo y aburrido trasteo lejos de Dmitrovic mientras el Espanyol ponía a prueba la continencia, escasísima, de Vinicius. Le buscaron, le pegaron (seis faltas en la primera mitad) y le sacaron una amarilla por un agarroncito venial. Tan injusta como la roja que vio segundos después su marcador, El Hilali, por una falta dura sin más. El VAR redujo a la mitad el castigo y salvó el once contra once. A Gil Manzano empezaba a pasarle el partido (quizá también la temporada) por encima.
Del calentón general salió mejor el Espanyol, que pudo adelantarse con un remate de Terrats en posición idónea. No acomodó ni el cuerpo ni el pie. Pronto volvió la calma, la misma con la que jugaba el Madrid, que dio la impresión que todo está hecho y a la vez todo por hacer en un curso de promesas incumplidas. Se justificó antes del descanso con un cabezazo de nueve sin colocación de Valverde y una buena media vuelta de Brahim bajo presión que planeó sobre el larguero. Y pudo irle peor si Lunin no saca un testarazo a quemarropa de Cabrera. El encuentro iba a tirones, como muchos minutos de paja y tramos de verdadera actividad cerca de las porterías.
El vendaval brasileño
El Espanyol elevó el tono en los primeros minutos de la segunda mitad. Vencido a la derecha, se empachó de centros al área en busca de Roberto. No le encontraron. El Madrid invalidó cada uno de los envíos y agradeció a la mala noche de Gil Manzano seguir con once, porque un pisotón de Trent a Dolan tuvo apariencia de roja. Se saldó con una amarilla misericordiosa. El inglés sufría frente al tren bala del Espanyol.

Arbeloa cambió entonces el paso con Mastantuono y Gonzalo, medida de efecto inmediato. Una pared del canterano con Vinicius metió a este en el corazón del área, desde donde evaporó con un quiebro a Calero y Cabrera y batió por abajo a Dmitrovic. Un gol de enorme categoría del jugador de la plantilla menos dispuesto a rendirse. Sin embargo, mejoró su obra con el segundo tanto. Enlazó con Bellingham, esta vez gran socio, que le devolvió la gentileza con un taconazo y de empeine total reventó la pelota para invalidar la estirada de Dmitrovic.
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El efecto de los dos tantos fue tan demoledor como se esperaba, porque el Espanyol hubo de abrirse en canal en busca del milagro y eso disparó las correrías de Vinicius, esta vez bien acompañado del mejor Bellingham en meses. No dio para echar más sal en la herida blanquiazul. La cita con el Barça para el alirón o la minirredención ya estaba concertada.
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- 13 Dmitrovic
- 5 Calero
- 6 Cabrera
- 23 Omar
- 22 Carlos Romero
- 4 Urko Gonzalez
- 8 Edu Expósito (60')
- 2 Rubén Sánchez (60')
- 14 Ramón Terrats (72')
- 24 Tyrhys Dolan (72')
- 9 Roberto Fernández (72')
- Banquillo
- 12 José Salinas
- 28 Ferrán Gómez
- 11 Pere Milla (72') -
- 32 Lluc Castell
- 33 Alex Almansa
- 19 Kike García (72') -
- 18 Charles Pickel (60') -
- 17 Jofre (72') -
- 1 Ángel
- 20 Antoniu Roca (60')
- 38 Clemens Riedel
- 15 Miguel Rubio
- 13 Lunin
- 24 Huijsen
- 23 Ferland Mendy (13') SC
- 12 Trent Alexander-Arnold
- 22 Rüdiger
- 14 Tchouameni (83')
- 21 Brahim (52')
- 5 Bellingham
- 8 Valverde
- 45 Thiago (52')
- 7 Vinicius Junior x2 (83')
- Banquillo
- 16 Gonzalo (52')
- 30 Mastantuono (52')
- 17 Asencio
- 4 Alaba
- 18 Carreras
- 6 Camavinga (83') SC
- 26
- 20 Fran Garcia (13')
- 35 Jiménez
- 38 Palacios (83') SC
- 43 Mestre
Cambios
Fran García (13', Ferland Mendy), Gonzalo García (52', Brahim Díaz), Franco Mastantuono (52', Thiago Pitarch), Charles Pickel (60', Edu Expósito), Antoniu Roca (60', Rubén Sánchez), Pere Milla (72', Tyrhys Dolan), Kike García (72', Roberto Fernández), Jofre Carreras (72', Ramon Terrats), César Palacios (83', Vinícius Júnior), Eduardo Camavinga (83', Aurélien Tchouaméni)
Goles
0-1, 54': Vinicius Junior, 0-2, 65': Vinicius Junior
Tarjetas
Arbitro: Jesús Gil Manzano
Arbitro VAR: Jorge Figueroa Vázquez, Iván Caparros Hernández
Brahim (21',Amarilla), Vinicius Junior (22',Amarilla), Omar (25',Amarilla), Edu Expósito (46',Amarilla), Trent Alexander-Arnold (49',Amarilla), Gonzalo (74',Amarilla), Urko Gonzalez (84',Amarilla)






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