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Una tortura de 10 partidos

Confirmado. Esta es la peor temporada de la historia del Real Valladolid. No sé los puntos con los que acabará la cosa, con cuantas victorias y con cuantas derrotas, no importa ya demasiado. Lo verdaderamente importante es que a finales de marzo y a falta de diez jornadas, el Pucela está descendido virtualmente y con encefalograma plano desde hace semanas. No hay nada a lo que agarrarse. El día a día del Real Valladolid es una depresión permanente. La decena de partidos que restan y sus semanas previas van a ser una tortura muy difícil de soportar para todos los aficionados del club. Supongo que desde dentro de la entidad la cosa no se vivirá mucho mejor. Son las consecuencias de una temporada desastrosa y de autodestrucción que no podía acabar bien, pero que casi nadie pensaba que iba a acabar tan mal. Ahora, que termine la competición pronto y se empiece a hablar de la próxima temporada. Porque, no lo duden, la entidad blanquivioleta continuará y las ilusiones se tienen que renovar por muy difícil de entender que parezca en este momento.

Y ahora llega el turno para la etapa de ir dando certezas a las incertidumbres. La primera, saber si Ronaldo no vende, como parece, y sigue al mando para planificar la próxima temporada. Su figura tiene tal desgaste social en Valladolid que no parece fácil que con él al frente del club la respuesta de los aficionados vaya a ser similar a la de las últimas campañas. Se pagará ese desgaste y la afición pasará la factura, seguro. Es necesario que pase.

Pero a Ronaldo ya no hay que pedirle que venga a Valladolid y pida perdón. Que reconozca todos sus errores que han hecho fracasar esta temporada. Ya me parece inútil ese planteamiento. Que no venga, que no aparezca, pero que haga bien las cosas. A Ronaldo hay que pedirle que organice bien de una vez su empresa, con gente eficaz al frente y que ponga la máquina cuanto antes a funcionar para tratar de ascender la próxima temporada. Si piensa en no vender, que pare la autodestrucción y empiece a dar pasos en la dirección correcta. Yo es lo que le pido. Que venga a o no a Valladolid me parece ya un asunto menor. Le pido que acierte.

Que fichen un buen entrenador. Que limpien esta plantilla. Que traigan jugadores con futuro y con hambre de hacerse un nombre en el fútbol español. Que hagan un equipo competitivo del que los aficionados se sientan orgullosos. Y que reconozcan los tremendos errores cometidos porque solo así podrán aprender de ellos para no volverlos a cometer.

Que se acabe pronto esta Liga maldita para pasar página y pensar en el futuro. Hay que pensar en el futuro porque el club va a seguir ahí. Con Ronaldo o con otro. Con un entrenador o con otro, con unos jugadores o con otros. El Valladolid lleva caminando desde 1928 y lo seguirá haciendo, pero debe frenar esta pésima dinámica en la que ha entrado. Pónganse las pilas de una vez y a trabajar, agachando la cabeza y con humildad.

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