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RAYO VALLECANO

Los hombres del milagro del Rayo

El éxito del buen rendimiento del Rayo no solo está en los futbolistas, también en el cuerpo técnico. Íñigo Pérez, la última incorporación.

Actualizado a
Íñigo Pérez en un entrenamiento con el Rayo Vallecano.
EDUARDO CANDELDiarioAS

El Rayo Vallecano ha conseguido lo imposible en estas tres últimas temporadas. Todo pudo cambiar el 10 de mayo de 2021, cuando los franjirrojos empataron en Vallecas ante el Leganés y a falta de cuatro jornadas, el equipo se encontraba fuera de playoff y con Iraola en la cuerda floja. El grupo se hizo fuerte, uniéndose más de lo que estaba y con seis victorias en los ocho últimos partidos ascendieron a Primera División. El equipo demostró en la máxima categoría que su juego directo y vertical podía poner en peligro a cualquiera, y la prueba de ello fue el 4º puesto para cerrar el año. Aunque el mayor mérito estuvo en hacerse fuerte en los malos momentos e ilusionar a la parroquia franjirroja con la primera final de Copa. Este año los de Iraola se encuentran en la 12ª posición buscando consolidarse en Primera.

Parte del mérito de estos últimos éxitos ha estado en los pies de unos futbolistas, que suman su tercera temporada consecutiva jugando justos. En la banda también hay una serie de hombres que, y aunque prefieren mantenerse en la sombra, tienen parte de culpa de lo que ha logrado el Rayo en estas últimas temporadas. Con el único cambio de cromos de Íñigo Pérez (Pamplona, 1988) por Unai Mendia, el resto del staff se mantiene respecto a los dos últimos años. Precisamente, el ex de Osasuna tuvo ofertas para seguir jugando al fútbol, pero prefirió retirarse para ser la mano derecha de Iraola, con el que compartió vestuario entre 2009 y 2014. “Era el típico compañero que sabía que terminaría siendo técnico”, afirmó Andoni.

Isi Palazón junto a Pablo de la Torre, preparador físico.
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Isi Palazón junto a Pablo de la Torre, preparador físico.EDUARDO CANDELDiarioAS

Iraola e Íñigo Pérez forman una de las parejas de entrenadores más jóvenes de Europa, con 40 y 34 años respectivamente. Aunque no son las únicas caras jóvenes que están en el banquillo franjirrojo. Pablo de la Torre (Cuenca, 1989) es el preparador físico del equipo. Tiene el doble graduado en Ciencias de la Actividad Física y Deporte (CAFyD) y Fisioterapia y a pesar de su juventud cuenta con una gran experiencia por todo el mundo: Conquense, el Banantas armenio, Almería, Mirandés, el AEK Larnaca y el Valencia Mestalla. Precisamente, en el club griego coincidió con Iraola, que le volvió a reclutar para su etapa en Vallecas. En Madrid ya estaba Óscar Díaz, el analista del equipo. Es el encargado de analizar a los rivales en un trabajo que no se ve, pero imprescindible para ir siempre un paso por delante. Le otorga más herramientas a Andoni para la preparación en el día a día del equipo.

En todos los staff siempre hay algún miembro que aporta experiencia. En el caso del Rayo Vallecano esa figura recae sobre Pedro Moncayo (Madrid, 1966), el entrenador de porteros. Llegó en la temporada 2013 y por sus manos han pasado porteros de la talla de: Alberto García, Diego López, Dimitrievski, Toño o Gazzaniga. Ha pasado por dos categorías (Primera y Segunda) y ha trabajado junto a cinco entrenadores diferentes: Rubén Baraja, Sandoval, Míchel, Paco Jémez e Iraola. Tras muchos años en el barro, por fin, está saboreando el premio de entrenar a guardametas en la máxima categoría y disfrutando de la Primera División. Si es difícil entender el Rayo sin su figura, es casi imposible imaginarse acudir a la Ciudad Deportiva y no encontrarse con Carlos Beceiro (España, 1961).

Diego López en un entrenamiento junto a Pedro Moncayo, el preparador de porteros.
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Diego López en un entrenamiento junto a Pedro Moncayo, el preparador de porteros.EDUARDO CANDELDiarioAS

El padre de Miguel Carrasco le definió como “la mejor persona del mundo”, y son muchas las palabras que le han dedicado los futbolistas que han ido pasando por sus cuidados durante más de las últimas veinte temporadas. Llegó al Rayo en el año 2000 y se ha convertido en el ‘Doc’ del equipo. “Los servicios médicos me han tratado como un hijo. Agradezco mucho a los doctores la franqueza”, contó entre lágrimas Alberto García al referirse, entre otros, a Beceiro. El exportero no pudo salir de su lesión, pero Bebé sí se recuperó gracias al ahora comentarista y al médico del club. Su primer gol después de la lesión lo celebró abrazándose con ambos. Aunque es la cara más visible, junto a él trabajan los fisioterapeutas: Marcos Marín, Miguel Ángel Martín y Miguel García, y el readaptador, Sergio Vázquez.

La última pata del cuerpo técnico, y tal vez, la menos visible y reconocida es la de los utilleros y el delegado. Tras jubilarse el mítico Isi, tanto José Vargas como Kiko Jiménez han cogido el testigo de su compañero y ahora ambos son los encargados de ejercer esa función. Mientras que Miguel Ortiz ocupa la figura de delegado desde hace más de diez años. Jugó seis temporadas en el Rayo Vallecano (desde 1986 hasta 1992), donde celebró dos ascensos a Primera División. En la temporada 2020/2021 tuvo que abandonar su cargo debido a una enfermedad, aunque no dejó de seguir a su Rayo hasta que volvió justo para el playoff. Tras el ascenso “salté de felicidad y el primer abrazo me lo di con Beceiro”, declaró en Onda Madrid (Madrid al Tanto). Porque ese abrazo representó la unión de un cuerpo técnico que también forma parte del pequeño milagro que está viviendo el Rayo.

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