El partido 3000 retrata la era Lim
El máximo accionista del Valencia ha pasado a la sombra tras el nombramiento de su hijo Kiat Lim, otro modelo de gestión con idénticos resultados.


El Valencia juega hoy en Mallorca su partido 3000 en Primera. El cuarto club de España que alcanza tal cifra. Solo Real Madrid, Barcelona y Athletic han jugado más (98 partidos más repartidos en cuatro temporadas, las tres de la competición -el Valencia no debutó hasta 1931- y la del descenso blanquinegro de 1986, el único en sus 107 años). El Valencia es un histórico en toda regla; aunque venido a menos, un retroceso directamente vinculado a la aparición en su vida de Peter Lim.
Hay datos que no por repetirlos dejan de tener significado y validez. Peter Lim se hizo con el control de la gestión del Valencia en el verano de 2014 (la compra no se materializó hasta octubre, aunque en la confección de la plantilla de aquella temporada influyó en todo, empezando por el nombramiento de Nuno Espíritu Santo como entrenador). En ese 2014, el Valencia era octavo en el ‘ranking’ UEFA y tercero en la clasificación histórica de la Liga. Hoy, 12 años después, el Valencia ni aparece en el ‘ranking’ UEFA (lleva seis temporadas sin competir en Europa y todo apunta a que mínimo serán siete) y es ahora el quinto en la clasificación histórica de la Liga, tras haberle superado Atlético y Athletic.
Otro año peleando por evitar el descenso
El partido 3000 en Liga, que disputará el Valencia hoy en Mallorca, retrata la era Lim. El Valencia, de primeras, lo afronta mirando muy de cerca los puestos de descenso. A falta de siete jornadas, el equipo de Corberán está a 3 puntos del Elche, antepenúltimo en la tabla y con el que tiene perdido el golaveraje). Es la tercera vez en las últimas cuatro temporadas que la pelea del Valencia no es otra que mantener la categoría.

Pero el partido 3000 también sirve de excusa para hacer retrospectiva. De las 2999 jornadas de Primera, 449 fueron con Peter Lim de máximo accionista, un 14,9% del total. Ese porcentaje evidencia que quienes profetizaban que el magnate de Singapur compró el Valencia para hacer negocio y venderlo se equivocaron. De hecho, ninguno de los máximos accionistas que ha tenido el Valencia desde la transformación en sociedad anónima deportiva (1992) ha permanecido tantos años en el club (casos de Paco Roig o Juan Soler).
Es más, solo Don Luis Casanova, incluyendo a los presidentes que lo fueron cuando el Valencia era un club de fútbol y no una SAD, tiene un porcentaje mayor de partidos en Primera: 514 de los 2999 (17,1%). Pero claro, si comparamos lo que el Valencia hizo en cada época, la diferencia es abismal. Con Casanova: tres Ligas, tres Copas y una Copa Eva Duarte; con Lim, una Copa. Con Casanova, el 50% de sus partidos de Liga los ganó el Valencia (empatando el 20,4% y perdiendo el 29,5%); con Lim, el Valencia ha ganado el 36% de sus partidos de Primera (el 29,1% los empató; el 34,7% los perdió).
Lleva 2.317 días sin pisar Mestalla
Los registros en los 12 años de Lim están muy por debajo de los globales del Valencia en los anteriores 95 años de historia del club. De hecho, antes de que el singapurense metiera mano en el club, el equipo tenía un porcentaje de victorias del 44%, de un 23% de empates y un 32,2% de derrotas. Es decir, desde que llegó Lim, el Valencia gana menos (un 8% menos de veces) y pierde más (un 2,5% más de jornadas) de lo que su afición estaba acostumbrada.
Peter Lim, que solo ha visto en directo 24 de los 449 partidos de Liga desde su llegada al Valencia (más otros 10 entre Champions, Europa League y la final de Copa de 2019), lleva sin pisar Mestalla 2317 días (desde el 15 de diciembre de 2019). Y no tiene pinta de que vaya a volver a recorrerse los casi 12.000 kilómetros que separan Valencia y Singapur. En este sentido, lo que se siente y se transmite desde las oficinas del club, es que Peter Lim se ha echado definitivamente a un lado, delegando toda la gestión y la toma de decisiones en su hijo Kiat Lim, que desde el 5 de marzo de 2025 es el presidente.
De Peter a Kiat Lim: otra gestión, similares problemas
Con los datos en la mano, viendo las pocas veces que Lim ha disfrutado de ver en vivo al club del que es máximo accionista y con unos resultados que han abocado al equipo a la mediocridad, muchos se preguntan para qué compró Peter Lim el Valencia. De primeras está claro que le sirvió para meter en ‘circulación’ tres activos que le iban a prohibir tener: Rodrigo, André Gomes y Cancelo, de quien poseía los derechos cuando la FIFA cortó de raíz ese negocio, obligando a que los derechos de un futbolista pertenecieran a un club y nunca a un fondo de inversión. Pero, quizás, la razón también tuviera un punto de ego más simplista: hay más ricos en el mundo (se cifra en 2.900 el número de “milmillonarios”) que clubes en las cinco grandes ligas de Europa. Lim es lo primero y tiene lo segundo, un Valencia en el que de su patrimonio personal ha invertido en sus 12 años alrededor de 290 millones (entre compra de acciones y préstamos concedidos y posteriormente capitalizados).
| Temporada | Ventas (M€) | Fichajes (M€) | |
|---|---|---|---|
| 2020-21 | 88,8 | - | |
| 2021-22 | 2,7 | 16 | |
| 2022-23 | 54 | 12 | |
| 2023-24 | 28 | 10 | |
| 2024-25 | 30 | 2 | |
| 2025-26 | 26 | 16 |
Lim cortó el grifo de inversión en la plantilla a partir de 2020. Tras despedir a Marcelino, fichar a Celades y sustituirle después por Voro, quedándose fuera de Europa y en plena pandemia, el club inició una descapitalización de la plantilla para equilibrar sus cuentas (229,5 millones en ventas desde entonces por apenas 59 millones en fichajes). Las consecuencias deportivas y sociales están ahí. En Liga no ha pasado de la novena posición, por el palco han desfilado tres presidentes (Anil Murthy, Layhoon Chan y Kiat Lim), por el banquillo ocho entrenadores (Marcelino, Celades, Voro, Gracia, Bordalás, Gattuso, Baraja y Corberán) y Mestalla le pide cada semana que se vaya (una afición aun así siempre presente, con más de 40.000 abonados en la presente temporada).

La llegada de Kiat Lim ha abierto un nuevo modelo de gestión. Ahora ya no hay un presidente asalariado de Peter Lim, como lo fueran Layhoon Chan (aunque era una persona de su círculo íntimo) o Anil Murthy (un recomendado que hablaba castellano), sino que el club lo preside una persona que se sienta en su mesa desde que era niño y lleva su apellido.
Kiat, a su vez, ha delegado (con firma incluida, cosa que no llegó a tener por ejemplo Mateu Alemany) en un ejecutivo toda la parcela deportiva (en Ron Gourlay, CEO de Fútbol, cuyo proyecto se sustenta en la figura del entrenador Carlos Corberán) y en otro el resto de parcelas del club (en Javier Solís, director general, que supervisa al resto de directores de áreas, principalmente las vinculadas al Nou Mestalla, clave en el proyecto de Kiat).
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El Valencia, aunque el pasado verano recaudó más de lo que invirtió, realizó entre el mercado de verano y el de invierno hasta 12 incorporaciones (incluida la de Renzo Saravia, fuera de plazo) y cerró renovaciones estratégicas como la de Javi Guerra, César Tárrega y Diego López. Pero lo que no ha cambiado tras la llegada de Kiat Lim son los resultados del equipo, provocando que la frustración de los aficionados vaya a más, ni tampoco el contador de 2317 días sin que un Lim pise Mestalla para ver en acción al Valencia (aunque Kiat sí ha estado tres veces en la ciudad en el último año). De esta forma, el partido 3000 en Liga será su 43º como presidente y ninguno de ellos (ni los cinco de Copa) los ha visto en vivo y en directo, un partido en el que un histórico de la Liga (el quinto que más veces la ha ganado, seis) peleará por evitar dejar de estar en ella.
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