La nueva era del arbitraje
Este 28 de febrero será una fecha clave para definir el rumbo con la reunión de IFAB, en la que se valorará si el VAR actua en nuevos criterios.

El mundo cambia a un ritmo precipitado y el fútbol, inevitablemente, también. El desarrollo de la tecnología y la automatización de procesos ha abierto paso a nuevas prácticas en todos los aspectos de la vida y el deporte no iba a ser la excepción. De todas las evoluciones provocadas, quizás sea el arbitraje el sector que más ha tenido que mutar para adaptarse al nuevo mundo.
Ya desde hace años se adoptó el VAR, y más recientemente el fuera de juego semiautomático (SAOT). Poco a poco, la ayuda de la tecnología a los árbitros ha ido perdiendo detractores y se ha expandido más allá del fútbol de máxima élite. La última herramienta en salir a la luz fue el Football Video Support (FVS), una “prima-hermana” del VAR, aplicada en la Liga F y Primera RFEF en el caso español, que permite a los entrenadores pedir la revisión de una jugada.
Es una posibilidad que la tecnología se cuele en cada vez más aspectos del fútbol. Ya sucede en otros deportes. El caso más radical puede que sea el del béisbol. Para la temporada que está por empezar, la MLB introducirá el Automated-Ball Strike (ABS), un sistema que brindará la posibilidad de revisar cada lanzamiento -siempre que un jugador así lo pida-.

La importancia del umpire (árbitro principal) queda devaluada y se prevé un futuro con un menor número de colegiados. Tan es así que hace unos pocos días The Athletic informó sobre el cierre de la Academia Harry Wendelstedt, “el Harvard de las escuelas de árbitros”. En este deporte, la profesión ha dado un giro de 180 grados en el último quinquenio. Ahora, la gran pregunta: ¿puede haber en el fútbol un desplazamiento tan extremo del árbitro in situ?
¿Hasta dónde llega el brazo de la tecnología?
Este 28 de febrero será una fecha clave para definir el rumbo del nuevo arbitraje. Ese día se realizará una reunión de International Board (IFAB), en la que se valorará la posibilidad de que el VAR pueda actuar en nuevos criterios en los que hasta ahora nunca ha podido entrar. La asociación, que es la encargada de definir las reglas del fútbol, tiene sobre la mesa el permitir que el VAR intervenga para revisar segundas amarillas y córners. Estas medidas ensancharían los brazos del VAR como nunca antes en su todavía corta existencia.
No obstante, retomando el ejemplo del béisbol y el ABS, hay que decir que la carga de subjetividad en el reglamento del fútbol es considerablemente mayor. “No hay un problema en el tema de las cosas objetivas. Ponemos una máquina para ver si entra el balón, y si entra por un milímetro, todo el mundo está de acuerdo; lo ha dicho la máquina. Lo mismo en el tenis; ponemos una máquina para ver si la bola ha salido. En todo lo que es objetivo, la tecnología no se discute, aunque siempre puede haber un ligero fallo. Pero luego entramos en el campo de lo subjetivo, de la interpretación de cada uno”, comenta Eduardo Iturralde, analista arbitral de AS y la SER. “Por ejemplo, el fuera de juego tiene su parte de interpretación en los fuera de juego por interferencia, donde el árbitro tiene que ver si esa interferencia es física o visual, y si realmente interfiere con el rival”, expone.

Hay sitios a los que la tecnología -al menos hasta que llegue un invento que lo cambie todo- no puede llegar, o al menos no solucionaría nada haciéndolo. El campo de la interpretación solo le compete al árbitro. La duda es dónde se traza el límite. Sirve de ejemplo un caso tan reciente como el pisotón a Koundé en el gol de Fran Beltrán en Montilivi. “Están los pisotones imprudentes, que se consideran residuales y el VAR no llama al árbitro; los temerarios, que se consideran de mayor fuerza y ahí sí que el VAR llama al principal... ¿Qué herramientas tiene una persona -ya no un árbitro, sino una persona- para diferenciar la fuerza de un pisotón? En esas jugadas no hay verdades absolutas, porque podemos ver el mismo pisotón y tener diferentes apreciaciones… ¿y quién tiene la razón?“, dice Iturralde.
Ni la tecnología es perfecta
Fiarlo todo a la tecnología conlleva su letra pequeña. Cierto es que su margen de error es infinitamente menor que el del ojo humano, pero no deja de tener sus puntos ciegos. Los antecedentes dejan claro que es lo suficientemente imperfecta como para que no todo el peso recaiga en ella. La muestra no queda muy lejos. En la ida de las semis de Copa entre Barcelona y Atlético de Madrid, el gol -posteriormente anulado- de Pau Cubarsí dejó en evidencia que el fuera de juego semiautomático no es infranqueable.

De acuerdo con las explicaciones del CTA, la gran densidad de jugadores en el área durante la jugada del gol impidió que el SAOT pudiera actuar. El sistema del semiautomático parte de realizar la modelización 3D de los jugadores a través de sus esqueletos, por lo que en situaciones como esta su labor se dificulta, o directamente se imposibilita.
Dos corrientes
“El mejor VAR es ser árbitro, arbitrar, que el árbitro vuelva a tomar las riendas de los partidos, que se implique, que se moje, que pelee el partido, no que espere a que lo llamen desde arriba”, defiende Iturralde. Y esta filosofía, al menos en España, es la que rige actualmente a los árbitros. Con la llegada del nuevo CTA, liderado por Fran Soto, se ha decidido volver a la política inicial del uso del VAR: "mínima intervención y máximo beneficio“. Como parte de esta reforma del videoarbitraje, han creado VAR Pro, un grupo de árbitros que se dedican exclusivamente a la sala VOR y son independientes de los árbitros de campo.
Aunque se siguen implementando nuevas herramientas, desde la UEFA también parecen distanciarse del uso excesivo del VAR. “Hace ocho años vine a Londres y hablamos de lo que significa el VAR. Hablamos de errores evidentes, porque la tecnología funciona muy bien en decisiones basadas en hechos. La evaluación subjetiva es más difícil. Por eso empezamos a hablar de errores claros y evidentes: evidencia clara”, expuso Roberto Rosetti, director general de arbitraje de la confederación esuropea. “No podemos caer en esta dirección de intervención microscópica del VAR”, sentenció.
Debate en Inglaterra
Eso sí, esa línea entre intervenir o no suele ser bastante borrosa, incluso para los colegiados. Hace un par de semanas, en el Manchester City - Liverpool de la Premier League, la aparición del VAR generó un intenso debate en Inglaterra. La tecnología causó desconcierto al anular un gol de Cherki en el tiempo de descuento para cambiarlo por una expulsión a Szoboszlai y un tiro libre.
Pero hubo otra acción unos minutos antes que también dejó dudas; una salida de Alisson, que terminó derribando a Nunes. El principal Farai Hallam no vio falta, pero el VAR lo llamó y terminó rectificando. El City ganó con ese penalti. Terminado el partido, el Panel de Incidentes Clave de Partidos (KMI) desaprobó la decisión de la sala VOR en dicha acción: “La intervención del VAR para recomendar una revisión fue una extralimitación, ya que la decisión del árbitro de no señalar penalti no fue un error claro y evidente”.
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