Fran Castillo, una despedida ejemplar del Juventud Torremolinos: “Dejo mi casa; ahora tengo la oportunidad de mi vida”
Emocionante adiós del malagueño, esencial en el crecimiento del club en un cuatrienio alucinante, con tres ascensos. “Me voy como si llevara aquí toda la vida, y contento por dejarlo en Primera RFEF”, decía. Ficha por el Ibiza.

Fran Castillo (Málaga, 1997) formó parte de una generación potente del Málaga CF, con los En-Nesyri, Luis Muñoz o Javi Ontiveros. Miembro de aquel equipo campeón de Copa de Campeones juvenil, con Sergio Pellicer de entrenador. Siempre fue Pellicer un enamorado de Fran Castillo, el futbolista que ha llevado al Juventud de Torremolinos a otra dimensión. Cuatro años, tres ascensos, de Tercera a Primera RFEF, en una etapa que suena a entelequia.
Pero a sus 28 años “llega la oportunidad de mi vida”. Se despedía el extremo malagueño en El Pozuelo. Le espera el Ibiza, un pez gordo de la Primera RFEF, con Paco Jémez renovado en la Isla, y un proyecto que tiene la obligación de al menos merodear el fútbol profesional. 17 goles y 11 asistencias la pasada temporada en Segunda RFEF, dominio tajante de la categoría, la referencia del equipo que dirige Antonio Calderón, “el entrenador que me ha cambiado la vida”. Bajo ese ecosistema ideal del Torremolinos llega el despegue definitivo. Renovó hace unos meses con una cláusula simbólica (unos 30.000 euros), con la idea de ese ascenso y aprovechar el tren. Plan perfecto.

Bonito acto en ese estadio que será remozado para acondicionar al equipo malagueño a la Primera RFEF. Amigos, familiares, trabajadores... Se marcha un pedacito del club, pero en paz. “Me llevo a la gente, todo lo que me han apoyado en estos años, todo lo que han apoyado al equipo. Tres ascensos con este club en cuatro años, algo que me parece increíble. Me llevo el cariño de los míos, que sé que me van a seguir apoyando y especialmente contento por esa parte porque sé que hice las cosa bien, y eso lo refleja el cariño de la gente. Me voy como si llevara aquí toda la vida y creo que eso es bueno, que en cuatro años me han dado para mucho”, decía emocionado Fran Castillo en una despedida elegante y fina del club, con tres copas (de Federación Andaluza y las de campeón de Tercera RFEF y Segunda RFEF). Compartiendo escena con Ernesto Salido, CEO, y Juan Carlos Luque, de Relaciones Institucionales. “Seguro que va a triunfar”, decían ambos.

“Ha sido una decisión difícil porque me siento muy querido aquí. Me voy a un sitio de la misma categoría. Esta es mi casa. Y está claro que el cambio es difícil porque estoy aquí muy bien con mi gente, el club me cuida mucho y me siento arropado”, comentaba. “Dejo al club en el mejor sitio de su historia, contento por esa parte. Pero es la oportunidad de mi vida, porque es la que tengo para volver a dar ese salto a la élite. Intentarán hacer un equipo para ascender”, añadía.

Noticias relacionadas
“A pesar de la misma categoría, el Ibiza es un club que tiene mucha ambición, que sé que quiere pelear por el ascenso. Puede ser un paso importante en mi carrera. Voy en el mejor momento de mi carrera y espero seguir haciendo las cosas bien”, reconocía Castillo. En ese crecimiento, la figura de Antonio Calderón, el arquitecto. “Siempre ha confiado en mí desde que llegó, ha sacado lo mejor de mí. Y siempre le estaré agradecido. Para mí será el mejor entrenador que he tenido. Lo echaré de menos seguro, y espero algún día compartir vestuario con él. Me quedo con la libertad que me ha dado siempre”, se emocionaba. Orgullo del club torremolinense.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí






Rellene su nombre y apellidos para comentar