El trago más amargo para el Sporting
El fallecimiento de Tante Rodríguez, con más de cuatro décadas como abonado, impacta en El Molinón, donde el club se volcó con la familia.


El 27 de febrero de 1966, el viejo El Molinón vivió el que ha pasado como el momento más angustioso en la historia del estadio más antiguo del fútbol español. Solo iban dos minutos del derbi asturiano cuando una avalancha en el Fondo Norte dejaba 17 heridos y helados al resto de aficionados que llenaban a rebosar el municipal gijonés en aquella muy lluviosa tarde de invierno.
Constantino Rodríguez, ‘Tante’, por edad y sobre todo por sportinguismo, pudo ser perfectamente uno más de los espectadores aquel día. Este poleso de 82 años, con más de cuatro décadas como abonado del club, nunca imaginó que se iba a dejar la vida en el estadio de sus amores y que su fallecimiento iba a provocar el que pasa a ser, sin duda, el trago más amargo que se recordará en El Molinón durante mucho tiempo.
“El comportamiento en el estadio ha sido ejemplar”, manifestaba una persona que vivió los momentos más duros de la tarde en El Molinón. Llegó a impresionar el murmullo, el silencio casi sepulcral, de un graderío siempre entusiasta, ruidoso y pasional. Los aficionados quizá intuyeron desde el primer instante la gravedad del momento. El respeto fue máximo ante la angustiosa situación que se vivió desde que el árbitro Daniel Palencia Caballero detuvo el partido, con poco más de tres minutos disputados, y se anunció por megafonía que se rogaba al público que abandonase el estadio porque el partido estaba suspendido.
En ese momento, Javier y Sergio, hijo y nieto de Tante, ya se encontraban en la sala que el Sporting tiene habilitada en la zona de vestuarios para directivos e invitados. Allí recibieron la noticia del fallecimiento del abuelo comunicada por el responsable de los servicios médicos que poco pudieron hacer por salvar su vida. Cuentan que el problema de salud que provocó su muerte fue fulminante. Ni siquiera le dio tiempo a llegar a su asiento, según algunas fuentes.
Alejandro Irarragorri y José Riestra, presidente y presidente ejecutivo del Sporting, fueron testigos silenciosos de ese duro y desgarrador momento. “Estamos muy agradecidos. El Sporting se ha volcado con nosotros y eso es de reconocer”, declaró Javier Rodríguez, hijo del fallecido, a La Nueva España. Los familiares estaban especialmente agradecidos a uno de los futbolistas de la plantilla que pasó a trasmitirles personalmente su solidaridad.
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Brian Oliván salió del vestuario y buscó a los familiares de Tante. El catalán pudo compartir unos minutos con ellos en una sala donde el silencio solo se rompía con las muestras de dolor. El lateral abrió su mochila y sacó una camiseta que entregó a Sergio, el nieto de Tante. “Sé que esto no servirá de consuelo, pero quiero que sea tuya”, le dijo Oliván en una emotiva muestra de afecto en la tarde más dura para una familia que pretendía como siempre disfrutar de un partido de fútbol en El Molinón.
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