El Granada vuelve al sufrimiento en una temporada cogida con alfileres
El Granada vive su momento más delicado en el fútbol profesional desde la temporada 1987-88. El equipo de Pacheta inicia el tercio de la verdad el próximo domingo en Riazor.

El Granada se vuelve a complicar la vida. Las dos nuevas derrotas consecutivas ante Ceuta y Málaga le devuelven al filo de la navaja en una temporada cogida con alfileres y plagada de sinsabores. Este es el momento más delicado que vive el equipo desde que regresó al fútbol profesional en la 2010-11 tras 22 años de ausencia y desazones a falta de 14 jornadas para el final de la competición regular. En aquella el equipo que entrenaba Fabri iba cuarto en la jornada 29. Acabó ascendiendo.
Tras cinco temporadas en Primera descendió. En 2017-18 iba tercero en la tabla, pero no completó el objetivo de retomar la categoría perdida. Lo consiguió en 2018-19. En la citada jornada 28 iba segundo. Y así acabó. En 2022-23 un arreón final con Paco López le devolvió a la División de Honor tras elevarle del quinto puesto en este tercio de la verdad, algo que no consiguió la pasada temporada. Se quedó sin playoff de ascenso tras perder en Santander.

El último descenso del Granada a la tercera categoría, entonces llamada Segunda B (actual Primera RFEF) se produjo en el ejercicio 1987-88. Aquella Segunda estaba formada por 20 equipos y a falta de 14 jornadas el Granada tenía 19 puntos (entonces la victoria valía dos puntos y no tres como ahora). Con seis victorias y siete derrotas iba quinto por cola. Acabó descendiendo. Y ya sabemos lo mucho que costó regresar al fútbol profesional.
Propósito de enmienda
La realidad es complicada. El Granada suma 32 puntos, solo dos por encima de la frontera del descenso, y está metido de lleno en ese puñado de equipos metidos en el fango y que penan cada punto desperdiciado. El próximo domingo (21:00 horas) inicia el tercio de la verdad nada menos que en Riazor contra el Deportivo.

Álex Sola corrobora que el equipo tiene que dar ese paso adelante para coger ese impulso definitivo que no termina de aparecer. El inoportuno resbalón cuando se preparaba para fusilar a Alfonso Herrero es de los que escuecen. “No nos sonrió la fortuna. Fue un partido disputado entre dos equipos a los que les gusta jugar la pelota. Los dos tuvimos ocasiones, más claras quizás las nuestras, y pudo decantarse para cualquiera. La verdad es que no estoy teniendo mucha suerte de cara a gol, pero seguiré trabajando porque eso no se negocia. Necesitamos ganar partidos, sumar de tres e ir hacia arriba”.
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El guipuzcoano deja claro el compromiso de todos para revertir la situación. “Nos lo dejamos todo por este escudo y a nadie le gusta perder. Llevamos toda la temporada en una zona en la que no queremos estar, abajo, y necesitamos resetear la cabeza durante esta semana larga después de dos derrotas en partidos de toma y daca que pudimos ganar. Iremos al campo de uno de los cocos de la categoría, pero intentaremos hacer nuestro juego y aprovechar las ocasiones”. Próxima estación, Riazor.
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