El Eibar se toma un respiro
Las tres victorias consecutivas en Ipurua hacen que los armeros pongan tierra de por medio con el descenso. Solo suman una derrota en sus últimas seis jornadas.

Algo ha cambiado en el Eibar de Beñat San José. Tras sumar 11 puntos de 18 posibles, los armeros enterrarán su nerviosismo por unos días al establecerse en el zafarrancho de combate de la zona media. Aunque, en la práctica, su desempeño se mantiene prácticamente intacto. Ipurua vuelve a ser sinónimo de victorias y sus prácticas actuaciones a domicilio le han permitido seguir sumando con el paso de las jornadas, pese a ser de uno en uno. El gol todavía se le está enquistando, pero, mientras su portería continúe así de sellada, la salvación no será una problemática.
Hasta los últimos minutos han pasado a ser felices para el cuadro azulgrana. Cuando antes cerrar los partidos se convertía en poco más que una tortura, ahora incluso saborean una victoria en la última jugada del choque. Tal y como ocurrió ayer en el último minuto del descuento. En una falta lateral, Olaetxea aprovechó la prolongación de Nolaskoain en una para culminar, con su interior, otra actuación inmaculada de su equipo. Un triunfo sobre la bocina, de esos que se saborean aún más si lo consigues con tu gente. Ipurua explotó de felicidad y, por ciertos ciertos instantes, olvidó el temporal para disfrutar en comunión de uno de los escasos momentos de alegría de la temporada.
En la actual campaña, el optimismo eibarzale estaba más apagado que nunca. Los resultados y la falta de brillantez en el juego le habían llevado a desconectarse por momentos de su equipo. Una desilusión desencadenada, en parte, por el cambio de prisma en los objetivos deportivos. La nueva realidad ha sido difícil de dirigir para el aficionado armero, pero partidos como el de ayer mantienen vivo el espíritu de unión. Aquel sentimiento que el club desea y necesita para no perder lo construido y poder ser ambicioso de cara al futuro. Por ahora, la propia estabilidad ya es un hito.
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Tras los negativos meses de octubre y noviembre, la situación deportiva era, como mínimo, peliaguda. La figura de San José quedó en entredicho y, ante la poca capacidad para maniobrar en el mercado invernal, el 2026 apuntaba a ser complejo sobre el verde. Sin embargo, la dinámica ha cambiado, y los resultados vuelven a sonreírle. Tan solo suma una derrota en sus últimas seis jornadas. Tres victorias, dos empates y cuatro porterías a cero. Además de haberse podido distanciar del descenso con cuatro puntos de diferencia. La igualdad de la categoría le mantendrá alerta, pero los resultados obtenidos pueden permitirle disfrutar de una tranquilidad labrada a base de paciencia. En Ipurua, nadie pierde los nervios.
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