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REAL MADRID

El dilema de Ancelotti

El derbi evidenció las carencias del nuevo sistema en los días grandes, pero el técnico es contrario a cambiar de sistema a mitad de temporada, como ya le dejó claro a Bale.

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La durísima derrota en el derbi ante el Atlético de Madrid (3-1) dejó heridas en el Real Madrid, pero también lecciones para aprender. Y una de las más evidentes parece ser que el nuevo sistema que Carlo Ancelotti ha ideado para esta temporada en la que perdió a Benzema y el Madrid le trajo a Joselu en su lugar tiene serios problemas para rendir, ofensiva y defensivamente, en los partidos de alta intensidad. En los seis primeros envites del curso aguantó, aunque con asterisco: rivales de menor entidad que el Atleti (Athletic, Almería, Celta, Getafe, Real Sociedad y Union Berlin) y sin grandes distancias (de las seis victorias, cuatro por la mínima). De hecho, en la primera parte ante la Real se le vieron las costuras, aunque el equipo lo arregló tras el descanso. Pero contra el Atleti, el andamiaje se vino abajo.

El nuevo sistema, una suerte de 4-4-2 en rombo con Bellingham cerca de los dos puntas para potenciar las cualidades ofensivas del británico, exige laterales muy profundos que hagan amplio un esquema, en principio, con demasiado juego interior. Pero ese requerimiento es al mismo tiempo un peligro, pues si los interiores no andan muy atentos para ayudar a los carrileros, terminan viéndose en inferioridad una y otra vez. Ante el Atleti, los tres goles llegaron tras centros laterales rematados en el corazón del área por Morata (dos veces) y Griezmann, ante la pasividad de los centrales blancos, especialmente de Alaba.

Y en la segunda parte, con los cambios que introdujo Carletto para intentar darle la vuelta a la situación, el Madrid terminó con un dibujo distinto, más reconocible para el que haya seguido a los blancos en los últimos años, prácticamente desde la primera etapa de Ancelotti: un 4-3-3 con Bellingham de interior, junto a Valverde y Tchouameni, y un tridente de ataque formado por Brahim en la derecha, Rodrygo en la izquierda y Joselu en punta. Una vuelta a la disposición táctica con la que el Madrid ha levantado sus últimas cinco Champions, de la Décima en adelante.

Imagen del Atlético-Real Madrid.
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Imagen del Atlético-Real Madrid. Gonzalo Arroyo MorenoGetty Images

En ese rato el equipo merengue no logró hincar el diente a los de Simeone, pero sí al menos pudo cortar la hemorragia y dar mayor sensación de peligro y de rocosidad atrás. Unas sensaciones leves, acompañadas sobre todo con buenos momentos de Brahim, al que Ancelotti ha dado muy poca bola hasta el momento (apenas ha jugado 45 minutos más los añadidos), que han iniciado una corriente de pensamiento en torno al Madrid: ¿debe Ancelotti volver al 4-3-3,retrasando a Bellingham y dando más protagonismo a los extremos puros, sobre todo ahora que regresa Vinicius?

La cuestión es pertinente, pero está por ver cómo la digiere Ancelotti, que en principio es claramente refractario a cambios de sistema en medio de una temporada; al italiano le gusta poner en práctica durante el curso lo que se haya trabajado en pretemporada, como ya quedó claro en el pasado con un caso más que sonado: el de Gareth Bale. El galés quiso cambiar su situación en el campo a mitad del curso 2014-15 y acudió al presidente para conseguirlo, lo que causó el enfado de Carletto, que además dejó claro en ese momento su punto de vista: el sistema no se cambia así como así.

En la conferencia de prensa de este martes, previa al encuentro de mañana miércoles ante Las Palmas, Ancelotti ha afirmado esto con respecto al sistema y la posibilidad de cambiar: “Cada sistema tiene su debilidad: el rombo no es perfecto, pero el 4-3-3 tampoco. Cada dibujo tiene su debilidad. El rombo permite presionar más arriba, ser más energético, pero te pueden pillar descolocado en centros, porque los interiores no llegan siempre a los repliegues. Estamos trabajando en esto. El problema es evidente y se puede arreglar”.

“No era momento de cambiar el esquema”

Lo contó el propio Ancelotti en su libro ‘Liderazgo tranquilo: ganando corazones, mentes y partidos’, en el que contó los motivos que llevaron a su salida del Madrid en 2015, tras una temporada sin grandes títulos y con un triplete del Barça. “El presidente quería hablar conmigo, me dijo que Bale le había llamado, se había quejado porque Gareth quería jugar por el centro. El presidente me dijo que qué pensaba hacer y esta fue mi respuesta: “Nada”. No podía cambiar el sistema a mitad de temporada”.

Ancelotti le afeó a Bale su actitud, planteando un cambio así a través de su agente y la dirigencia del club, en lugar de hablar con él cara a cara para plantearle el cambio de dibujo, algo que sí logró que calase en Rafa Benítez a partir del curso siguiente, aunque el cese del español y la llegada de Zidane devolvieron al galés a la banda derecha. “Hablé con Bale a la mañana siguiente. Le dije que sabía que su agente había ido al presidente. “¿Por qué no viniste a hablar conmigo de lo que querías?”, le pregunté. “Sí, OK, sin problema”, respondió. Fui claro con él. Le dije que podíamos probar un cambio de posición en pretemporada, pero no ahora. No era momento de cambiar el esquema. No tenía sentido”.

La duda ahora está en saber si esa rigidez de Ancelotti por entonces se mantiene a día de hoy o si, con apenas siete partidos oficiales disputados hasta el momento, se abre a un cambio en ese sentido, a la vista de que el 4-4-2 en rombo que salió ante el Atleti dejó claro que, en los partidos de nivel élite, el Madrid puede pasar las de Caín.

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