El día que nunca olvidará Lora
El futbolista mostoleño, primer jugador de las generaciones del nuevo siglo y con dos ascensos a Primera, recibió su homenaje entre las leyendas con motivo del 120 aniversario del club.


El último partido de Alberto Lora en El Molinón con el Sporting fue a finales de mayo de 2018 frente al Granada y Rubén Baraja, el entrenador rojiblanco en aquella temporada, le alineó como titular. Después vendrían dos partidos más de rojiblanco, pero fuera de casa, con lo que no volvió a pisar más el césped del estadio gijonés para sentir el calor de la afición.
Lora había vuelto al templo sportinguista como espectador, como un seguidor más, en algún partido de su exequipo. Y, por ejemplo, volvió a pisar el césped en el homenaje sorpresa e íntimo a Cote que le brindaron al lateral ex compañeros, amigos y familiares en junio pasado. Pero su reencuentro con la afición fue en este primer día de marzo de 2026 que quedará marcado de manera especial en su memoria. La suspensión posterior por la terrible pérdida de un aficionado lo hará incluso más inolvidable.
Pero antes del terrible suceso, Alberto Lora (Móstoles, 1987) pudo sentir de nuevo el calor de una Mareona con la que disfrutó de los mejores momentos de este siglo. Porque fue uno de los artífices de los dos últimos ascensos a Primera, en 2008 de la mano de Manolo Preciado y en 2015, con Abelardo Fernández en el banquillo rojiblanco. El incombustible futbolista madrileño, que aún sigue derrochando energía y calidad futbolística con la camiseta del Marino de Luanco, es el único de las nuevas generaciones que puede presumir de haber participado en esos dos hitos.
Por esa razón fue elegido el primero de las nuevas generaciones de este siglo para recibir su reconocimiento en El Molinón que el Sporting viene ofreciendo a sus leyendas con motivo del 120 aniversario de la fundación de la entidad. Puente, Novoa, Alonso, Churruca, Echevarría, García Cuervo, Megido, Ferrero, Redondo, Eloy, Juan Carlos Ablanedo, Jiménez, José Luis Ablanedo, Jaime, Alberto y Morán fueron los que gozaron de este privilegio. Todos ellos fueron futbolistas rojiblancos el siglo pasado, todos --o casi todos-- protagonistas de la mejor época del club; Lora es el primero de los nuevos tiempos.
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Dos de esos históricos, Redondo y Joaquín acompañaron a Alberto Lora en el emotivo momento y le entregaron una camiseta con el número 267 bajo su nombre en la espalda. Son los partidos que jugó este pequeño futbolista con el Sporting desde que Preciado le dio la alternativa en El Molinón en la media hora final del duelo con el Celta (0-1); ese partido fue la puerta de entrada en aquella temporada que acabó en ascenso para el primer equipo y también para el filial, de Tercera a Segunda B, con Lora como protagonista en la segunda plantilla. Después llegaron 266 partidos más, de ellos 141 en Primera División, que le colocan entre los 25 jugadores de la historia del Sporting con más partidos en sus piernas.
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