El día que el Barça fue al derbi en tren
El 11 de enero de 1981 los jugadores del Barcelona tuvieron que llegar a Sarrià en transporte público y a la carrera tras quedar aislados por la nieve en su hotel de concentración.


Los aficionados que el domingo 11de enero de 1981 (se van a cumplir 45 años) que se dirigían al viejo estadio de Sarrià no daban crédito de lo que estaban viendo. Mientras ellos media hora antes del partido apuraban su cerveza o compraban bufandas o gorras antes de acceder al campo vieron como los jugadores del Barcelona llegaban a la carrera al escenario del partido.
Artola, Migueli, Alexanco, Simonsen, Landáburu o Quini con las bolsas de deporte cargadas al hombro y en chándal iban a la carrera hacia la Avenida de Sarrià. Antes, la estupefacción de los pasajeros que viajaban en el Ferrocarril que une Vallvidrera con Barcelona no fue menor. Tampoco daban crédito a estar compartiendo vagón con los jugadores del Barça, que en una hora tenían que estar ya jugando el derbi ciudadano ante el Espanyol.
La explicación a estas escenas surrealistas se encuentra en la nevada que cayó el día antes en la sierra de Collserola. Desde los años 60, el Barcelona había establecido su campo base para las concentraciones antes de jugar en casa o en Barcelona en el Hotel Vallvidrera, un establecimiento que ese día quedó aislado por la nieve, lo que provocó que el autocar que tenía que ir a buscar a los jugadores al hotel para llevarles al campo del Espanyol no pudiera acceder al estar cortada la carretera.
Ante la imposibilidad de llegar por los medios habituales no hubo otra opción que tirar del único método que conectaba Vallvidrera con Barcelona: los Ferrocarriles de la Generalitat.
Los jugadores tomaron el tren en la estación de Vallvidrera para llegar a la estación de Sarrià, que estaba a unos 1,3 kilómetros del estadio. Un trayecto que los jugadores del Barcelona tuvieron que hacer a la carrera sorteando a estupefactos peatones. Se acercaba la hora del partido y el Barça corría serio peligro de perder el encuentro por incomparecencia.
El grupo de futbolistas no era compacto, fueron llegando al estadio en grupos de tres, cuatro o cinco jugadores. Al técnico, Helenio Herrera se le tuvo que esperar. El equipo se juntó en el vestuario de Sarrià cuando faltaban 20 minutos para el inicio del partido. Sin poder calentar siquiera, los jugadores del Barça saltaron al terreno fríos, cosa que aprovechó el Espanyol para adelantarse en el marcador con gol de Marañón en el minuto ocho de partido. A medida que pasaron los minutos, el Barça se fue asentando, pero fue incapaz de voltear el marcador y el partido acabó con el único gol de Marañón.
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Huelga decir que el Barça ya no volvió a concentrarse en Vallvidrera. Ahora ese hotel, tras una reforma a fondo, es una residencia geriátrica.
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