Athletic-Real Sociedad

El día en que el Athletic jugó de local en Anoeta

Hubo dos ocasiones en las que la Real prestó su estadio a los leones.

Panorámica de Anoeta
AMAIA ZABALO
Alfonso Herrán
Coordinador Delegación País Vasco
Coordinador en la delegación de País Vasco de Diario AS desde 2017. En 2008 entró en Diario AS como redactor de polideportivo y desde entonces es su casa. Le gusta tocar todos los palos, pero ahora está más centrado en realizar las crónicas del Athletic y el Bilbao Basket. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto.
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El derbi vasco por excelencia suele refrescar cuestiones curiosas, como las dos veces que el Athletic jugó de local en Anoeta, el escenario de la vuelta de las semifinales de Copa. El equipo bilbaíno inauguró oficialmente San Mamés el 16 de septiembre de 2013, en una visita del Celta. Era la cuarta jornada de aquella Liga. El calendario marcaba una cita anterior, la segunda, en Bilbao, pero hubo que buscar otro acomodo porque aún se estaban rematando algunos detalles del nuevo estadio. Se fueron a 100 kilómetros, a la vecina San Sebastián. El conjunto rojiblanco recibió a Osasuna en Anoeta en esa segunda jornada, el 23 de agosto de hace 13 años. Se impusieron los leones por 2-0, con gol de Arribas en propia puerta y De Marcos.

Para esa ocasión, los socios reservaron previamente algo más de 13.000 asientos, casi la mitad del aforo, aunque el triunfo justamente anterior en Valladolid animó a ocupar 20.000, a pesar del horario, las 22:00 horas, y de que se trataba del día grande de la Aste Nagusia bilbaína. Para familiarizarse con el feudo vecino, la plantilla rojiblanca se entrenó un día a puerta cerrada en el campo

La ocasión anterior fue frente al Sevilla el 6 de abril de 1997 en el encuentro de la trigésimo segunda jornada de la campaña 1996-97, un partido trasladado a Donostia tras el cierre por un partido de San Mamés después de que un petardo lanzado en La Catedral lesionara a Otto Konrad, el portero del Real Zaragoza.

Aquel encuentro entre el equipo dirigido entonces por Luis Fernández y con el exjugador y expresidente Urrutia en sus filas y el Sevilla, que presentó una delantera formada por Salva y José Mari y que terminó descendiendo a Segunda División, concluyó con empate a cero. Las gradas del estadio donostiarra completaron aquel partido sus casi 30.000 localidades después de un masivo desplazamiento de más de 300 autocares fletados por el club rojiblanco y las decenas de vehículos particulares que recorrieron los cien kilómetros de autopista que separan ambas capitales.

Claro que también se ha dado la situación contraria, con la Real de anfitriona en San Mamés. En octubre de 1980, el equipo donostiarra estaba comenzando la que posiblemente iba a ser la temporada más emocionante de su historia, la de su primera conquista liguera. El técnico Alberto Ormaetxea con taba en su plantilla con jugadores de la talla de Luis Arconada, Inaxio Kortabarria, Jesús María Zamora, Perico Alonso, Santi Idigoras, Jesús María Satrustegi y Roberto López Ufarte, por citar algunos grandes futbolistas de aquella época. El equipo realista compitió además en la Copa de la UEFA (actual UEFA Europa League), tras haber sido subcampeón de Liga a un solo punto del Real Madrid la campaña anterior, con únicamente una derrota en toda la competición, la que le infligió el Sevilla en el Sánchez-Pizjuán en la penúltima jornada. Y en aquel 1 octubre de 1980, la Real recibió al Újpest Dózsa húngaro en la vuelta de la primera ronda de la UEFA en el antiguo San Mamés.

Clausurado Atotxa tras la eliminatoria ante el Inter la temporada anterior, la Real solicitó en préstamo al Athletic su campo. Con diez jugadores durante casi una hora tras la expulsión de Celayeta, los donostiarras consiguieron certificar el pase en el 88’ con gol de Satrústegi, que aprovechó un rechace del guardameta rival. Cerca de 30.000 personas presenciaron el duelo en el estadio. Aquella campaña concluyó con una victoria épica de la Real el 26 de abril. Se cumplía el minuto 92 cuando Zamora marcó el gol del empate al Sporting de Gijón en El Molinón en la última jornada, por lo que el club txuri-urdin se convirtió en el campeón de Liga, por primera vez en su historia.

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El segundo choque en Bilbao, apenas siete años después, fue en la extinta Recopa de Europa. La Real se presentó a este torneo tras haberse adjudicado la Copa meses antes a las órdenes de Toshack. En la final de La Romareda, la Real superó al Atlético de Madrid en la tanda de penaltis. Y en su estreno en la Recopa, al no cumplir Atotxa con los mínimos que ya entonces exigía la UEFA, los de Toshack vinieron a Bilbao para disputar la primera eliminatoria ante el Slask Wroclaw polaco, mientras se realizaban en el campo donostiarra las remodelaciones exigidas. Los realistas gozaron de muchas ocasiones, con tiros al palo de Bakero y Uria en la recta final del choque, que concluyó empate a cero. En la vuelta, la Real ganó 0-2 en Polonia y pasó a la siguiente eliminatoria, que ya sí, se pudo disputar en Donostia.

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