El apellido no te asegura un lugar en la élite
Los Milla, los Zidane, los Simeone... ejemplos de padres e hijos que han trabajado mucho para estar entre los grandes.


Luis Milla Aspas (Teruel, 1966) y Luis Milla Manzanares (Madrid, 1994) son uno de los casos de padres e hijos futbolistas que han triunfado en la élite. Mientras el primero tuvo una dilatada carrera en tres de los grandes equipos de España, como son Barcelona, Real Madrid y Valencia; el segundo es una figura consolidada en el Getafe, tras muchos años de esfuerzo por labrarse un nombre. Porque un apellido no te da más privilegios o ventajas en el deporte rey. Luis Milla (padre) lo tiene claro: “Todos los niños tienen la ilusión de ser futbolistas, pero luego el camino es duro. Un hijo de un futbolista puede sentirse más presionado, la gente está muy pendiente. Pueden surgir comentarios del tipo ‘es el hijo de y por eso tiene más facilidad’, pero al final cada uno se pone en su sitio”.
Porque son muchos los que lo intentan y no tantos los que lo consiguen. “No todos los hijos de jugadores acaban jugando en Primera o teniendo un alto nivel. Porque aparte de talento, hace falta constancia, ser un apasionado, como en todo. Luego necesitas tener suerte con el tema de lesiones, que los entrenadores confíen en ti. Son muchas cosas, uno se lo tiene que ganar”, comenta para AS, Luis Milla (padre).

Milla (hijo) pasó por varias canteras de España, entre las que destacan la del Valencia, Real Madrid y Atlético, antes de ir subiendo categorías peldaño a peldaño, hasta llegar a la élite. Un largo camino en el que se mantuvo firme. “Nunca tuve un momento en el que hubiera otra cosa en mi cabeza que no fuera jugar al fútbol. Cuando ha habido momentos de dificultad o en los que las cosas no salían, sobre todo en las canteras, sí que llegas a pensar si ibas a poder llegar. Pero mi vida era esto y lo tenía muy claro siempre”, afirma Luis Milla (hijo) para AS, que reconoce que su amor por el fútbol le vino en la sangre: “No tengo muchos recuerdos de mi padre jugando. Igual vino de serie, por lo que me dicen en casa, en cuanto me puse a andar ya daba patadas a un balón”.
Las comparaciones son inevitables cuando un hijo de futbolista trata de labrarse un futuro en el mismo mundo que su progenitor, y en este sentido, Milla (padre) sabe todo lo que ha trabajado su hijo para tener un sitio en la élite: “Siempre ha tenido que lidiar con eso. Todos los jugadores que tienen un padre que ha sido futbolista, la gente tiende a compararlos. Pero Luis dentro de las dificultades que ha tenido, lo que le ha costado y ha terminado consiguiendo es jugar en Primera. No se lo regalaron. A la larga, cuando un jugador aparece en Primera es porque tiene nivel, porque se lo ha ganado y no porque su padre haya jugado en Primera División muchos años”.

Por su parte, Milla (hijo) ha llevado siempre con orgullo el apellido de su padre y nunca ha sentido que lo tuviera más fácil que otros compañeros: “No ha sido un problema. Mis padres siempre me han hecho verlo de una manera natural, y me ha llevado a cogerlo por el lado positivo. Está claro que inevitablemente se habla. Se habla de quien es tu padre, sobre todo cuando eres más pequeño. Pero no me ha venido ni mal ni bien. Siempre he buscado el lado positivo”.
Otra familia de jugadores con dos integrantes en nuestro fútbol actual, son los Zidane. Sobran las palabras para definir a Zinedine Zidane (Marsella, 1972), ganador de todos los trofeos individuales y de los grandes títulos del fútbol de equipos y selecciones. Luca Zidane (Marsella, 1998) es el actual portero del Granada y dejó un interesante planteamiento para el Diario AS, en el tema de las comparaciones con su padre: “No siempre son fáciles y eso es algo con lo que hay que vivir. La gente puede pensar que es un plus, pero no, porque al final estás más en el foco de la atención si haces un mal partido o tienes algún error. Aun así, es parte de mi vida. Estoy muy orgulloso de ser el hijo de quien soy y de la trayectoria de mi padre”.

Los Milla, a diferencia de este caso en los Zidane, comparten posición sobre el terreno de juego. Ambos han hecho del medio del campo su lugar en el mundo, aunque desempeñándose con roles diferentes, como comenta para AS, Milla (padre). “Somos jugadores muy parecidos. Luis, más adecuado al fútbol de ahora. En el entendimiento del juego tenemos semejanzas. La diferencia puede estar en el nivel físico, que ha subido mucho. Luis es un futbolista que puede jugar en varias posiciones en el medio del campo; y yo era un jugador más específico, por delante de la defensa. Él puede jugar en esa posición, pero también como volante ofensivo. Es un jugador de ida y vuelta, muy completo. Tiene un fútbol parecido al mío, pero yo por donde jugué, era un juego más de posición, de establecerme en una zona, por delante de la defensa”.
En este sentido, Milla (hijo), se moja y cuenta para AS en qué es mejor cada uno: “Lo que yo tengo muy bueno es la movilidad, la capacidad de abarcar mucho campo. Intento mejorar cada día y ser más completo. Él era más fijo. El que organizaba todo el equipo alrededor suyo. Era más la figura de Busquets, un jugador seguro con la pelota, que no perdía balones. Es algo que con el paso del tiempo he intentado mejorar”.
En la élite española, los Simeone rizan el rizo compartiendo vestuario. Giuliano (Roma, 2002) decidió llevar en la camiseta su nombre, en vez de su apellido, Simeone, como su padre y sus hermanos. Hace un mes, en el programa Universo Valdano, expuso el motivo: “Me acuerdo que cuando subí al filial era la primera vez que iba a tener un nombre en la camiseta... Recuerdo que mis hermanos y padre ponían Simeone, y yo siempre quise formar mi camino aparte del apellido. Puse Giuliano en la camiseta por mí mismo, por mi nombre. Esa decisión me gustó”.
Diego Pablo Simeone (Buenos Aires, 1970) entrena a su hijo desde hace dos temporadas, aunque le hizo debutar en 2022, antes de salir en forma de cesión a Zaragoza y Alavés. Giuliano fue claro, al definir la relación que le une profesionalmente a su padre: “Cuando entramos al Atlético separamos muy bien las cosas, él es entrenador, yo el jugador y respetamos ese espacio que hay y tratamos de trabajar para el Atlético de Madrid”.
Al igual que Diego Pablo Simeone, Zinedine Zidane también entrenó a uno de sus hijos. Enzo (Burdeos, 1995), ya retirado, estuvo bajo sus órdenes en el Castilla y el entrenador habló en una entrevista en L’Equipe sobre gestión de la relación con su hijo en el equipo: “Es complicado, pero en el vestuario mi hijo Enzo tiene que ser como cualquier otro. Luego, en casa, vuelve a ser mi hijo, pero en el club le trato como a los demás. Soy exigente y quizás soy un poco más duro con él, pero sé que puede dar más”.

Milla (padre), como Simeone o Zidane, es entrenador de fútbol, aunque no ejerce desde 2023. Equipos como el Lugo, Zaragoza o la Selección española Sub-21 han estado bajo sus órdenes. Aunque todavía es pronto para hablar de la retirada, Milla (hijo) sabe que quiere seguir ligado al mundo del fútbol: “Lo he pensado y me preocupo por saber sobre el fútbol, no solo jugarlo. Intento entender por qué se hacen las cosas, el porqué de los entrenamientos, lo que se busca en un partido… son cosas que llevaré cuando termine el fútbol. A día de hoy algo que me motiva es ser entrenador, no sé si entrenador o ayudante, pero estar en un staff. Es algo en lo que he pensado y en lo que intento formarme”. Milla (padre) opina igual respecto a su hijo, aunque quiere que esté centrado en lo que le queda de carrera en los terrenos de juego: “Para ser entrenador te tiene que gustar mucho y él es un apasionado del fútbol. Pero ahora tiene que focalizarse en lo que le queda. Él cuestiona mucho, pregunta mucho, es un enamorado del juego. Siempre intenta ayudar a los compañeros y a sus entrenadores”.

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Con años de carrera aún por delante, Milla (hijo) aún tiene retos por conseguir. Jugar en la Selección es uno de ellos. Un hito que consiguió su padre en tres ocasiones. “Poder jugar en la Selección es un sueño que siempre he tenido, que voy a seguir teniendo y voy a pelear por ello. Ahora mismo me siento en un momento bueno de madurez de futbol. Nunca me he puesto techo ni ahora creo que lo tenga. Creo que puedo seguir mejorando, debo tener la ambición que tengo de mejorar cada día y que eso me lleve a, ojalá, cosas muy bonitas que aún me quedan por cumplir”, a lo que su padre añade: “La base de la Selección son sus centrocampistas y Luis tiene mucha competencia. Si no fuera español y estuviera en cualquier país, igual quitando los cuatro o cinco grandes, probablemente estaría jugando en cualquier selección”.
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