SPORTING II SEMANA ESPECIAL PARA UNA LEYENDA (y6)

“Con la tele de hoy y el VAR, el Sporting habría tenido algún título”

Entrevista a Enzo Ferrero, en el 50 aniversario de su llegada a Gijón

30-08-25. ENZO FERRERO POSA CON LA MAYORÍA DE LOS MODELOS ORIGINALES DE CAMISETAS QUE UTILIZÓ EN EL SPORTING.
PACO PAREDES
J. R. Rodríguez
Actualizado a

Fue el 30 de agosto de 1975 el día que llegó al Sporting uno de los futbolistas más importantes de la historia el club. Junto a Quini, el más relevante sin duda. Aquel domingo de verano, Enzo Ferrero se vestía de rojiblanco por primera vez en la primera parte del partido ante el CSKA de Sofía en el Trofeo Costa Verde.

No hubo otro equipo en España para este extremo catalogado como uno de los mejores foráneos que aterrizaron en el fútbol nacional que, después de la retirada, diez años después decidió convertirse en un gijonés más. Porque nunca se marchó de Asturias.

--¿Qué recuerda de aquel primer día en Gijón?

--Yo venía de Córdoba con muchísimo calor y, viniendo por León y por toda Castilla, era todo muy seco; aún recuerdo que, cuando llegué a Pajares, la situación cambió totalmente y pasé de una zona totalmente árida a ver todo verde. Cuando llegamos a Pajares, que paramos a tomar un café en el Parador, se veía todo verde para abajo y con un sol radiante muy bonito. Me impresionó. El día era muy bonito cuando llegamos. Gijón me recibió con un sol espléndido.

--Fue todo muy rápido.

--Había jugado con Boca el primer partido del torneo de Córdoba. Ganamos el torneo, nos fuimos al hotel y a la una de la mañana, después de cenar, el president de Boca, Alberto J. Armando, me dijo que nos íbamos para Gijón.

--Pasieguito le descubrió en Argentina y Enrique Casas, el secretario técnico del Sporting, le fue a ver por recomendación del entrenador.

--En Córdoba fue todo muy raro. Yo no estaba ni preparado porque sabía lo que había, pero no estaba hecho. Yo no sabía las cantidades ni nada. No se hizo porque tampoco estaba mi padre que era quien llevaba estos temas. Al final está claro que se hizo. Casas me vio en un partido, creo que fue ante Banfield, aunque estaba mirando otros jugadores porque andaba buscando un lateral y de hecho vino Mario Killer. Casas preguntó por mí, pero yo era intransferible en ese momento. Habló conmigo, tuvimos una conversación y no se cerró nada ni se dijo nada. Después como a los diez o quince días vino por Argentina vino Don Pedro González Fuentes, creo que era un directivo, y me preguntó si me interesaba ir o no.

“Con la tele de hoy y el VAR, el Sporting habría tenido algún título”
Ferrero posa con Killer y Doria, junto a Viejo Feliú, el presidente que fichó a los tres argentinos. ARCHIVO

--Porque su destino era Italia.

--Sí, yo había jugado en el año 72 unos torneos con Boca Juniors en Viarello contra equipos de la Juve, Inter, Torino. Llegamos a la final nosotros y como era hijo de italiano entonces se interesaron por mí en la Juve y en principio tenían interés para llevarme, pero yo era muy jovencito todavía, llevaba un año en Primera o algo así, y como no se abría el libro de pases porque estaba cerrado para oriundos entonces quedó ahí pendiente. Después vinieron, hablaron también con el presidente, Don Alberto J. Armando, y quedaron en que iban a hacer una oferta. Algo hicieron porque quedaron que yo iba a ir cuando se abriera el libro de pases. Mi destino podía ser en principio Italia, pero seguí jugando.

--Llegó a Gijón y creo que se dio una comida copiosa para un jugar un partido por la noche en El Molinón

--Hacia las once de la mañana llegamos al Hotel Hernán Cortés. Pasaron a recogerme y el día era muy bonito porque era mucho soleado. Había sol, cosa extraña en Gijón en esa época porque llovía todo el año o había niebla. Pero ese día tocó un día de sol espectacular era agosto, eran las fiestas y era seguro el Costa Verde. Fuimos a comer todos y a mí me dieron a probar la comida típica, fabada. La probé, estaba muy rica pero bueno, era comida pesada y yo comí un poco. Sin más, aquí ahí se acordó. Me parece que yo no firmé nada hasta el lunes. Pero me pidieron si podía jugar 20 minutos, media hora. Sabía que había pasado la noche viajando y acabé jugando la primera parte.

Me impresionó el verde cuando crucé Pajares y el día soleado en Gijón; me dieron una fabada y me dijeron que si podía jugar 20 minutos en el Costa Verde”

Enzo Ferrero, leyenda sportinguista

--¿Cómo fue su adaptación al fútbol español?

--Me adapté bien, enseguida. El único problema es que cuando llegué falleció mi padre al mes más o menos. Cuando estaba pendiente de venir para aquí, le dio un infarto y yo quedé en pelota. Tuve que volver a Argentina. Jugué el primer partido en casa que empatamos (ante el Granada, 0-0) y me perdí el segundo en el Calderón contra el Atlético de Madrid (2-2). Yo marché para Argentina. Regresé aquí, pude jugar ante el Racing en casa (1-2) y fue me avisaron que mi padre había fallecido. Estábamos concentrados para enfrentarnos al Oviedo. Me perdí ese partido en el Tartiere y los dos siguientes (frente a Hércules y Betis).

--Son dos hermanos y Óscar siguió sus pasos hasta el Sporting.

--Mi hermano jugaba en Chacarita en esa época. La muerte de mi padre rompió mucho la familia. El hijo mayor se va, el padre se muere y queda mi madre sola con mi hermano. Por cierto, se dijo que Óscar había venido al Sporting porque yo lo pedí y no es cierto.

--¿Su madre llegó a venir Asturias?

--En el final de su vida porque vino con un cáncer y vivió pocos años.

--Dice que se rompió la familia. ¿Quizá eso quizás influido para haberse afincado en Gijón de forma definitiva? perdiste vínculos con tu familia

--Teníamos poca familia porque solo estaba un hermano de mi madre y sus hijos después. No teníamos más familia. Mi padre en Argentina estaba solo porque había llegado después de ser combatiente en la Segunda Guerra Mundial en Italia. Era italiano y llegó solo a Campana, una ciudad que está cerca de Buenos Aires, a unos 70 kilómetros, pegada al mar y al río Paraná. Mi padre era mecánico.

--¿Cuánto hace que no pisa Argentina?

--Llevo ahora muchos años. La última vez fue en el 2010 y antes en el 2005, cuando el Centenario de Boca que coincidía con el del Sporting, que estaba hecho una ruina. Sin embargo, conseguí un regalo con un hermanamiento que no se llegó a aprovechar. Aquí no quisieron hacer nada. Lo habíamos anunciado en prensa, pero no quisieron nada conmigo. Estaba Vega-Arango de presidente y otra vez los líos con Fernández. Yo traje un papel, una hoja firmada de Boca por Macri que era presidente, me lo firmaron como para hacer un convenio por el que ellos cedían jugadores que estuviesen aquí medio vendidos para que estuvieran aquí de adaptación y luego se iban a otros clubes.

--Viene a Gijón y temporada del descenso ¿Le dieron ganas de marcharse?

--Sí, pero no me dejaron. Yo quería ver si me podía marchar por lo de Italia. Pero no me dijeron nada de nada. Yo había firmado tres años de contrato y quedaba libre después. También tuve muchos líos por muchas cosas negativas y me salieron mal las cosas porque el equipo no es que no metiera goles, el problema era atrás que no defendía nada bien y tenía muchos problemas defensivos y por eso estuvo primero Pasieguito y después vino Sinibaldi. Había lío en el equipo si jugar en zona o con marcajes al hombre. Había jugadores que no querían otros querían jugar en marcaje al hombre o en zona. Yo al menos venía de Argentina con el 4-3-3, con los cuatro defensas, con el cinco famoso por delante de la línea de cuatro el interior derecho, el interior izquierdo y los tres delanteros, extremo derecha, extremo izquierda y el delantero centro.

--Llegó siendo internacional con Argentina, pero Menotti no volvió a contar con usted para las grandes citas.

--Era una Selección nueva que salió campeona con todos compañeros míos. Yo era titular en la Selección hasta que vine para acá. Entonces, en aquella época, formaban la Selección con los jugadores que estaban jugando en Argentina. De afuera solo llevaban uno si hacía falta.

--¿Le perjudicó estar aquí en España con la albiceleste?

--Sí, sí claro. Me perjudicó estar en el Sporting porque no era un equipo potente. Por ejemplo, se llevaron a Kempes porque faltaba un goleador y Kempes lo era en el Valencia que era un equipo fuerte. A mí me nominaron también para ir pero yo quedé fuera de los 22 para el Mundial de 1978. Cosa curiosa, quedó fuera también Maradona porque era muy jovencito.

--Luego llegó la posibilidad de jugar el Mundial-82 en España.

--Sí, pero también tuve problemas otra vez. Coincidió con la final de Copa contra el Madrid y la Selección ya estaba concentrada. A mí me decían que tenía que ir y yo quería ir, pero me presionaban también en el Sporting porque obviamente tenía contrato. Al final me quedé y no fui al Mundial.

--De cara a esa cita estuvo con Argentina en la gira por Europa que tuvo partidos en España.

--Jugamos contra el Valencia y casi me mata Carrete. A los 15 minutos me pegó una patada en el tendón de Aquiles y me sacó del campo. Se levantó todo el banquillo porque, además, fue con mala leche, con mala uva, con maldad. Fue tremendo. Me dio una patada sin ton ni son. Me cambiaron al descanso. Aquella era una selección espectacular. Estaba Diego, que ya jugaba de titular, y a Diego también lo mataron a patadas.

--Cuenta aquel duelo con Carrete ¿Qué laterales recuerda de aquella época como muy duros con usted?

--Antes estaba muy permitido entrar muy duro. Benito no jugaría hoy con la libertad que jugaba. Aquellas entradas que hacía a la altura de la rodilla, por ejemplo, o aquellos defensas que jugaban en el Granada. Eran laterales muy fuertes. Carrete era muy duro, aunque noble. Marcelino, en el Atlético de Madrid, era muy buen marcador pero casi siempre me lo llevaba porque era muy buen marcador, un tío muy rápido y de mucha reacción, era eléctrico y muchas veces le desbordaba por su ímpetu. Urquiaga, en el Athletic; Celayeta, en la Real; en el Madrid era San José aunque antes estaba Sol y el argentino que estuvo en Las Palmas, Quique Wolf.

--¿Qué nos puede decir de la forma de jugar en aquella época, de aquel Sporting?

--En la 76-77 tuvimos a Miera que ya cambió, entramos al 4-3-3. Estábamos bien armados defensivamente y salíamos mucho a la contra. El fútbol rápido. Esa era la virtud que tenía aquel Sporting, que descubrió la rapidez. La rapidez, la velocidad, la velocidad por banda y la definición. Y después tener cuatro jugadores que formaban una buena defensa.

--¿Aquel Sporting le dio otra velocidad al fútbol español?

--Le dio otra velocidad porque nosotros estábamos bien armados y salíamos muy rápido. Yo era muy veloz y encaraba siempre hacia la portería. Yo iba directo, no me perdía por ningún lado. Luego teníamos un rematador, un delantero centro, que si aprovechabas la velocidad, él definía como nadie.

“Con la tele de hoy y el VAR, el Sporting habría tenido algún título”
Ferrero remata junto a Maceda y con Quini al fondo, en un partido ante el Rayo en El Molinón.ARCHIVO

--¿Cuál era la virtud de Quini?

--Que estaba en el momento justo siempre. Nosotros nos entendíamos porque. cuando yo hacía el dribbling, sabía que él iba a estar en el segundo palo y venía el primero. O si estaba en el primero, iba para el segundo. Cuando yo arrancaba, siempre que iba a driblar, lo veía siempre a él, lo buscaba siempre a él, o a ver si entraba alguien por detrás. Había confianza de ambos. Él sabía que yo de la defensa me iba a ir, que a mí no me paraban, que era muy difícil como no me hicieran falta. Entonces él esperaba que yo driblara para luego arrancar. Cuando yo arrancaba, él llegaba justo. Yo no volvía a enganchar otra vez y, si volvía a enganchar, él giraba. Por eso metió tantos goles.

--Usted era un jugador ambidiestro, una especie que no abunda en el fútbol.

--Siempre, sí. Y no me caía... Yo era diestro, pero en las divisiones inferiores de Boca me hicieron zurdo. Me pusieron por banda izquierda y yo jugaba por dentro, casi como delantero centro más retrasado. Ya jugábamos un 4-3-3 y entonces me vino Nano Gandulla, el director deportivo, y me preguntó si me animaba a jugar por la banda izquierda, con con pierna cambiada. Y como tenía las dos piernas, como entrenaba dentro de la candela, estaba en la escuela de fútbol, y entrenando, entrenando. Yo era diestro desde pequeño, pero empecé siempre a pegarle con izquierda, pegarle con izquierda.

--Ahora escasean los extremos jugando a pierna natural. Todos los entrenadores utilizan los jugadores de banda a pierna cambiado, que para usted no suena extraño.

--No. Pero yo entraba por cualquiera de los sitios. Lo que pasa es que siempre me acostumbré a jugar, desde que debuté, con el 11. Yo debuté en Argentina con Boca Juniors y en las inferiores, cuando me subieron de categoría porque era bueno, y siempre con el once. Con el once. Cuando debuté en Primera, lo hice como debutar y con ese número que nunca dejé.

--Usted tenía una acción característica, conduciendo el balón de un pie al otro pie que tumbaba a los defensas. Ahora no se ve y antes, pocas veces.

--Eso fue algo que se puso en la escuela de fútbol también, cuando te formabas. Era una acción técnica más. Yo, como era ambidiestro, encaraba al defensa y nunca iba hacia un lateral. Yo buscaba al defensa y no le quedaba otra que recular. No se podía perfilar y me salía para el lado contrario si se perfilaba. No sabían por dónde salía o, si lo adivinaban, ya era unas milésimas de segundo tarde. Eso lo inicié en Argentina, lo hacían en las divisiones inferiores porque entrenábamos sorteando palos. Yo también fui uno de los que hizo aquí un par de veces la pared con el banderín de córner. Antes eran rígidos y se podía golpear con el balón porque te lo devolvía. Ahora dobla. Entonces, estando cerca del banderín, cuando te encerraban o te encerraba un defensa que frenaba la pelota, yo tenía entrenado eso en los entrenamientos.

“Con la tele de hoy y el VAR, el Sporting habría tenido algún título”
Ferrero cierra el once que estaba a punto de comenzar la primera final de Copa, ante el Barça de Quini, en 1981.ARCHIVO

--Dos finales de Copa perdidas, un subcampeonato de liga, aquel Mundial-78 en el que pudo estar… Parece que el fútbol le ha dejado a deber algún título.

--Está claro que es así. Dejando a un lado la Selección, creo que la final contra el Madrid es la que debimos ganar.

--¿Nunca tuvo la posibilidad de salir a un grande?

--Sí. Siempre me quisieron el Madrid y el Barcelona. Siempre. Y siempre hubo oferta, hablaron conmigo y todo, pero aquí había el derecho de retención. Entonces siempre me aumentaban algo y, como yo estaba a gusto, no cabe duda, decidía renovar. Porque también coincidió que la época que yo llegué resulta que, cuando jugamos en Primera, éramos por lo general mejor que el Barça y mejor que el Madrid. Hubo posibilidades, pero a mí me llamaban y nunca pasó de ahí. Yo nunca tuve representante. Primero negociaba mi padre y cuando falleció lo hacía yo.

--¿En algún momento estuvo cerca esa posibilidad? Sí, sí, sí.

--Sí, sí. Estuvo cerca con los dos, con el Madrid y con el Barcelona en el 78. Con el Barça en el 78 porque yo quedaba libre. Pero renové aquí porque me aumentaron el contrato al estar nominado para el Mundial. Al siguiente año me quiere el Madrid. Luis de Carlos era el presidente y me llamaron gente que decían que eran del Madrid, que si quería ir. Pero nunca se concretó en nada como quedó visto. Me llamó Boskov en la época cuando estaba el lío de que si el Madrid fichaba a Ferrero o a Cunningham. Y ficharon a Cunnigham.

--¿Nunca se dirigieron al Sporting?

--Si lo hicieron, aquí no me decían nada. No hay nada, no sabemos nada, me decían. Era mentira. Al no tener ni padre, ni madre, ni representante, ni nada, era yo solo.

--¿Cómo recuerda el fútbol de aquellos años respecto al actual?

--Es obvio que es totalmente diferente. El fútbol de ahora es muy profesional y el jugador está muy protegido. En mi época, no; era bastante más duro, más fuerte, y se permitía mucho, no había tanta televisión que te miran ahora y que te protegen porque las faltas se ven mucho más claras. Es distinto. Era otra época.

--¿Con la tele de hoy en día, con el VAR, el Sporting hubiese ganado algún título?

--Seguramente que sí porque no hubieran regalado tantos triunfos a los grandes que, sobre todo el Madrid, tenían muchísimo peso. Y no es porque los árbitros los ayudaran, sino porque, por norma general, el peso que tiene el Madrid no lo tiene otro equipo. Por norma general y ante la duda en una decisión, siempre va a pesar el equipo poderoso. Es normal.

El mejor jugador de la historia es Leo Messi sin duda alguna; no tiene comparación con nadie por el nivel que ha mantenido durante tanto tiempo”

Enzo Ferrero, leyenda sportinguista

--De Pelé para acá ha jugado con todos los grandes. ¿Quién es el mejor?

--El mejor de todos es Leo Messi sin duda alguna. Messi no tiene comparación con nadie. Por el largo tiempo que ha mantenido el nivel. Ahora, entre los espectaculares, Diego Maradona fue otro fenómeno. En su época fue otro fenómeno, una barbaridad, Pelé, que quizás fue el mejor por resultados porque fue el único jugador que consiguió tres títulos mundiales. Bueno, hubo otros que consiguieron tres títulos mundiales también, brasileiros, pero el negro Pelé los consiguió enseguida. Lo que pasa es que estuvo solo en Sudamérica, no salió de Brasil para hacer una valoración mayor en una competición europea donde hubo otro fenómeno, Johan Cruyff.

--¿Vio jugar a Di Stefano?

--Sí. Pero Di Stéfano vino tarde aquí. Y fue una época donde el Madrid era un equipazo y ganaron esas cinco copas. Don Alfredo fue Don Alfredo, pero a nivel de historia, Messi está por encima.

--Elige a Messi como el mejor… ¿Y Cristiano?

--Cristiano es un gran goleador, quizás el mejor goleador de la historia. Goleador, goleador. Pero no tiene nada que ver con Messi. Cristiano nunca va a hacer un gol como los que consigue Messi y que ha sido capaz de repetirlos en diferentes campos, sorteando rivales.

--¿A quién compararíamos de su época con Ronaldo?

--Hablando de goleadores, a Santillana, a Quini y demás. Pero Cristiano está muy por encima de ellos. Está muy lejos por el número de goles que ha marcado. También es cierto que se juegan muchos más partidos ahora. Pero el Pichichi es un solo título, hay un título solo. Ese no te lo dan, tienes que ganarlo. Tiene nombre y apellido. No te lo da un periodista porque es amigo, o porque pesa la directiva. Son por los goles que se marcan. Ahí no hay trampa. El máximo goleador, el Bota de Oro, tiene nombre y apellido. Los tiene que meter con el culo, con la rodilla, con la mano, con el pie, con lo que sea, pero tiene que estar ahí para meterlos. Es que la empujó, ya, pero tenía que estar ahí. No, es que juegan para él; sí, pero tiene que estar ahí. Si yo le daba a Quini la pelota era porque tenía confianza en él de que seguro que la metía, y sabía que iba a estar ahí.

--De aquella época suya y al margen de Maradona ¿qué jugadores de calidad recuerda en el fútbol español? Usted era un futbolista ‘top’ y estaba entre esos que me gustaría que recordase.

--Bueno, sí, yo podía estar entre los cinco, seis, siete. No sé, por ahí. No me acuerdo. Quizás Santillana, que en el Madrid era el gran goleador y peleaba siempre con Quini. Pero habría que destacar que Quini estaba en un equipo pequeño y Santillana estaba en el Madrid. Si en el Sporting se hacían, no sé, 20 goles, en el Madrid se marcaban 50. Era una diferencia grande. En el mismo caso estoy yo, por ejemplo, si hablamos de asistencias, ahora que se hacen tantas estadísticas. Yo fui el mayor asistente de Quini. De los pichichis que tiene Quini, yo fui el mayor asistente de goles para él. Porque todos le buscábamos a él, pero yo era el que casi siempre hacía la jugada. Nos entendíamos mucho, porque estábamos siempre juntos. Y entonces, siempre le daba el último pase.

--¿Qué recuerda del Brujo?

--Todos son recuerdos buenos, muy alegres, muy bonitos.

--¿De los entrenadores que tuvo con quién se queda?

--Tampoco tengo duda aquí: con Vicente Miera en el Sporting y en Argentina, con Menotti. César fue quien implantó el 4-3-3 bien hecho y fue, además, el que me llevó a mí a la selección también. Primero que nadie.

--¿Ve mucho fútbol ahora?

--Veo siempre y siempre disfruto. En cambio, cuando jugaba, veía poco, aunque no había tampoco la televisión que hay ahora. Cuando yo llegué aquí, no había ni canales, no había ni televisión. Cuando llegué, había un canal solo, porque era blanco y negro. Y el otro era la Carta de Ajuste de la Sierra del Aramo...

--¿Cómo ve el fútbol español, los éxitos de la selección…?

--El fútbol español ha progresado muchísimo. Vuelve a tener un nivel muy alto.

--Todo comenzó con la conquista de la Copa del Mundo en Suráfrica.

--Estaba escrito que aquel Mundial sería para España, porque ganó todo con resultados muy cortos y tuvo la suerte que hay que tener en estos campeonatos. El pie milagroso de Iker Casillas ante Robben en la final, el gol de Iniesta en la prórroga. Pero es que anteriormente todos los partidos pegaban el palo, pegaban en un larguero.

--¿Quién revolucionó el fútbol español?

--Para mí el fútbol español lo revolucionó Cruyff, con el sistema, con la idea del fútbol total. Y luego fue Guardiola quien le dio continuidad. Guardiola lo termina de explotar porque le coinciden los cuatro mejores jugadores del mundo. Y sobre todo porque estaba el número uno. Ahí estaba Messi. Pero si además le pones a Iniesta, a Xavi y a Busquets, que era el mejor mediocampo del mundo, vamos. Pero tenía muy buenos jugadores por todos lados. El fútbol del Barça actual es otra vez muy bueno y la Selección muy buena también porque tiene muy buenos jugadores, para mí son claves Pedri y Lamine Yamal, claro.

Lamine Yamal es un jugadorazo, pero el problema es cómo va a ir evolucionando por su entorno; Vinicius tiene unas condiciones brutales, pero se pasa de vueltas muchas veces”

Enzo Ferrero, leyenda sportinguista

--¿Qué me dice de Lamin Yamal?

--Es un jugador especial. Muy, muy, muy bueno. Hay que dejarlo evolucionar sin compararlo con nadie, porque es el error más grave que se pueden hacer. No va a ser Messi, eso está claro, pero es Lamin Yamal, es un jugadorazo impresionante. El tema es cómo va a ir evolucionando por su entorno, por sus cosas.

--Apuntaba también a Pedri...

--Pedri es un jugador todoterreno impresionante. Pero también están Gabi, Fermín. Es que hay muy buenos jugadores. Ojo que los que han salido ahora en el Madrid, también. Asencio tiene una velocidad extraordinaria y será un gran futbolista cuando arregle el nerviosismo que muestra en muchas acciones; pero tiene una velocidad que es algo anormal.

--¿Le gusta alguien más en el Madrid?

--Además de Asencio hay otro también, el rubio, el alto, Huijsen. Y, por supuesto, Mbappé, que también es un número uno; es un jugadorazo muy completo. Luego está Rodrygo que es muy bueno también, pero veo que no está encajando quizá por otros condicionantes que desconocemos.

--¿Y Vinicius?

--Es un jugador con unas condiciones brutales, pero se pasa de vueltas muchas veces.

--¿Cuál fue su mejor gol?

-- Metí varios olímpicos, pero el más importante fue el del Torino por su trascendencia. Después me quedo con el gol al Barcelona y uno contra el Betis, también. También metí buenos goles en Argentina.

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Esta entrevista se cierra con un agradecimiento especial al coleccionista Severino Casanova, que tiene en su poder la más completa colección de camisetas originales del Sporting de aquellos años con la marca Adidas. En la imagen que abre la entrevista aparece Enzo Ferrero sentado en El Molinón y rodeado por la mayoría de los modelos que utilizó en las diez temporadas en el Sporting.

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