Bordalás, ante su bestia negra
El Real Madrid es el único equipo de LaLiga ante el que el técnico del Getafe no ha conseguido ganar.

El fútbol es un ecosistema que se alimenta constantemente de relatos, mitos y leyendas que, a base de repetirse en las tertulias y en las ruedas de prensa, acaban cristalizando como verdades absolutas. Durante años, el gran mantra que ha perseguido a José Bordalás ha sido su sufrimiento crónico ante el Atlético de Madrid de Diego Pablo Simeone. Las estadísticas sobre los minutos que tardó en marcarle un gol al conjunto rojiblanco o lo mucho que le costaba rascarle un empate llenaron portadas. Sin embargo, cuando el balón eche a rodar este lunes en el cierre de la jornada, el técnico alicantino estará mirando a los ojos a su auténtica, silenciosa e indiscutible ‘bestia negra’: el Real Madrid.
Los números son fríos, no entienden de narrativas mediáticas y, en el caso del historial de Bordalás contra el club de Chamartín, resultan demoledores. El Real Madrid ostenta un récord único en el currículum del preparador azulón: es el único equipo de toda su trayectoria en la élite al que nunca ha conseguido ganar. Pero la herida es mucho más profunda. Es el rival que más veces le ha derrotado, al que menos goles le ha marcado, al que menos puntos le ha sacado y el que peor promedio le arroja en toda su carrera.
La dictadura de los datos: un balance desolador
Para entender la magnitud del calvario que supone enfrentarse al equipo blanco para Bordalás, basta con diseccionar el historial. El balance total se resume en 16 partidos oficiales disputados, con un saldo que asusta: 14 derrotas y apenas 2 empates. Cero victorias. La balanza goleadora es el fiel reflejo de esa impotencia ofensiva: sus equipos solo han podido celebrar 5 goles a favor frente al gigante madrileño, mientras que han tenido que recoger el balón de su propia red en 28 ocasiones.
Si lo comparamos con el resto de los transatlánticos del fútbol español, el mito del Atlético de Madrid se desmorona frente a la cruda realidad blanca. En un número de enfrentamientos prácticamente idéntico, Bordalás promedia 0,53 puntos por partido frente al FC Barcelona y 0,38 puntos ante el Atlético de Madrid. ¿Frente al Real Madrid? Un paupérrimo 0,13. Es, de largo, su peor registro estadístico contra cualquier club.
Además, el escenario del partido de este lunes añade una losa psicológica inmensa. El estadio Santiago Bernabéu ha sido históricamente un territorio completamente prohibido para él. En el coliseo de la Castellana no conoce lo que es puntuar; su casillero como visitante ante el Real Madrid marca un doloroso cero absoluto, contando todas y cada una de sus visitas por derrotas.
Vender cara la piel: el consuelo de la competitividad reciente
A pesar de que el panorama general impone un respeto casi reverencial, sería injusto decir que los equipos de Bordalás son un juguete roto en manos del Real Madrid. De hecho, la identidad del técnico —basada en el orden, la intensidad, las ayudas constantes y la reducción de espacios— ha provocado que el conjunto blanco tenga que sudar sangre para doblegar al Getafe en sus citas más recientes.
Lejos de las goleadas de escándalo que uno podría imaginar al repasar el porcentaje de derrotas, la realidad reciente es de una extrema igualdad. Nada menos que 4 de los últimos 6 enfrentamientos entre ambos conjuntos se han decidido por la mínima, en partidos agónicos, cerrados y de mucho desgaste físico para los madridistas. De hecho, el alicantino solo ha perdido por más de dos goles de diferencia en una única ocasión desde que dirige el banquillo del Getafe: un 0-3 que se remonta al lejano 2020.
Las únicas dos ocasiones en las que Bordalás logró cortocircuitar por completo la maquinaria ofensiva madridista acabaron con el mismo resultado: sendos empates a cero (0-0) firmados en 2019 y 2021, ambos en el Coliseum. Construir un muro similar desde la solidez defensiva será, sin duda, el pilar central del plan táctico de este lunes.
La herida abierta de la primera vuelta
Si hay un motivo por el que el Getafe saltará al césped del Bernabéu con sangre en los ojos, es por el recuerdo todavía fresco de lo ocurrido en el partido de ida de la presente temporada. Aquella tarde, el Getafe rozó la gesta. Fue un choque tenso, un pulso táctico de altísimo nivel en el que la pizarra de Bordalás estaba maniatando al Madrid. El partido estaba totalmente igualado, áspero, jugándose exactamente a lo que quería el técnico azulón.
Pero el fútbol es implacable con los detalles. Todo saltó por los aires en el minuto 77. Allan Nyom fue expulsado, dejando a su equipo con diez hombres en el momento más crítico. El castigo fue inmediato y cruel: en la jugada inmediatamente posterior a la tarjeta roja, Kylian Mbappé encontró la fisura, no perdonó y mandó el balón al fondo de las mallas. Un solo despiste, un instante de inferioridad, y el esfuerzo titánico de todo un partido se esfumó en un suspiro.
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Este lunes por la noche, bajo los imponentes focos del Santiago Bernabéu, José Bordalás tiene una cita pendiente con la estadística, con la historia y con sus propios fantasmas. Vencer a su mayor verdugo, conquistar el único feudo que se le resiste y sumar los tres puntos ante el rival que más se le atraganta no sería solo una victoria liguera; sería exorcizar, de una vez por todas, a su verdadera bestia negra. Un reto mayúsculo, casi utópico sobre el papel, pero ideal para un entrenador que ha construido su leyenda nadando siempre a contracorriente.
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