Al Eibar le sobran las primeras partes
Los armeros escalarían hasta posiciones de playoff en caso de contar únicamente los segundos tiempos. Cuenta con un balance negativo de siete tantos en el primero.


Si algo ha demostrado el Eibar esta temporada, es que nunca tira la toalla. El equipo de Beñat San José es una máquina diseñada para competir cada jornada y siempre lo hace hasta el final de sus minutos. En parte, porque el devenir de las tardes le obliga a ello. Tras unos inicios endebles, el conjunto azulgrana despliega su mejor versión en la conclusión de los partidos. Hasta el punto de que serían equipo de playoff (5.ª posición), de no ser por las primeras mitades, donde promedian un balance negativo con siete tantos más encajados que los producidos.
A juzgar por los resultados de uno y otro tiempo, las directrices técnicas del míster donostiarra en el descanso tienen que ser dignas de estudio. De los 26 goles materializados hasta ahora, 19 han llegado en los últimos 45’. En los encajados, en cambio, su promedio roza la mitad (13 de 27), aunque la diferencia en ataque hace que tengan seis dianas en positivo. Unos guarismos que chocan frontalmente con los producidos en el primer acto, ya que, si los partidos llegan a su fin en el entretiempo, los armeros serían equipo de descenso (19.ª posición) en la actualidad.
La lógica del deporte rey conlleva que los últimos minutos sean mucho más frenéticos que los primeros. Con el propio desgaste físico de los jugadores, los partidos tienden a abrirse; los cambios pueden marcar la diferencia, y la urgencia de un resultado propicio conduce al desenfreno. Sin embargo, el Eibar no comparte esta métrica en materia defensiva. Bien porque su equilibrio le lleva a reinar en el desorden o porque sus puestas en escena no son tan regulares. En Zaragoza, ambas fueron correctas.
En un comienzo algo dubitativo, el pasado sábado los azulgranas dejaron a los locales tomar la iniciativa en el marcador. El Yamiq marcó diferencias desde el saque de esquina y así, el equipo guipuzcoano volvió a evidenciar su falta de autoridad en las primeras partes. Y eso que el tanto llegó antes de la primera media hora, su gran punto de inflexión. Desde el minuto 30 hasta el 45’, han encajado seis goles más de los marcados. Justo después, nada más volver de los vestuarios, es cuando llega su mejor tramo (45’-60’), con cinco tantos en positivo.
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Al igual que ha ocurrido a lo largo de la temporada, los ajustes de San José al descanso cambiaron la imagen del Eibar. La entrada de Aleix en el centro del campo ayudó a que ganaran precisión en la circulación, pero, aun así, se les vio con más decisión para atacar desde los costados. Ubicación en la que un centro lateral de Cubero igualaría la ventaja blanquilla en el 55’. En el tramo final, sin embargo, perderían la iniciativa, aunque ganaron en control. Aquella cualidad que es capaz de balancear el yin y el yang de los armeros: dóciles en el primer acto, pero indomables en el segundo.
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