COPA DEL REY

Los precedentes a los que se agarra la Real

El equipo txuri-urdin ya eliminó en Copa al Atlético para terminar jugando otra final de Copa. Y las últimas veces que ha jugado en Anoeta la víspera del 'Día de San Sebastián' no ha perdido.

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Martin Odegaard celebra con Mikel Oyarzabal un gol anotado como jugador de la Real Sociedad al Atlético de Madrid.
Juan Manuel Serrano Arce Getty Images

La Real Sociedad comienza a preparar de forma ya intensiva la visita del Atlético de Madrid al Reale Arena para jugar el partido de los octavos de final de la Copa del Rey. Es una cita marcada en rojo, por su complejidad y por avanzar en un torneo en el que vuelven a tener en Donostia muchas esperanzas puestas. Y por eso se agarran a cualquier precedente que les pueda servir para ganar más moral de la que ya tiene la plantilla entrenada por Imanol Alguacil, especialmente después de romper su mala racha en liga con la victoria frente al Celta, aunque queda ya un poco lejos aquel último encuentro de los donostiarras. Pero hay varios precedentes que llenan de optimismo al entorno realista.

El primero tiene que ver, precisamente, con el último Real-Atlético que se jugó en la Copa del Rey con el torneo tan avanzado. Ocurrió en la temporada 1987-88. El equipo donostiarra venía de ganar la anterior campaña la Copa del Rey y caminaba con paso firme en la temporada. Con una plantilla en la que todavía permanecían algunos bicampeones de Liga como Arconada, Gorriz y Zamora, y en la que ya eran importantes otros jóvenes como Bakero, Txiki Beguiristain, Loren y Lopez Rekarte, entre otros. El partido se jugó en el desaparecido y añorado Atotxa, a reventar como acostumbraba. En una noche especialmente lluviosa, con el césped embarrado. Fútbol a la vieja usanza. La Real pasó literalmente por encima del Atlético de Madrid con goles de Loren, Beguiristain y López Rekarte, un penalti detenido, como no, por Arconada. Un recuerdo imborrable que aún permanece en el imaginario colectivo de la afición de la Real Sociedad, porque esa temporada el cuadro donostiarra volvió a alcanzar una final de Copa del Rey, la que perdió en Madrid contra el Barcelona entrenado por el malogrado Luis Aragonés. Pero la conexión con el partido del miércoles es que, igual que entonces, la Real viene de ganar la Copa del Rey el año pasado (aunque sea de la edición 2020, la final de jugó en 2021), por lo que en Donostia ansía que se repita la historia.

Los otros precedentes ya no tienen que ver con el rival, el Atlético; sino con la fecha, el 19 de enero. Es un día que a la mayoría de la gente no les dice nada, pero en San Sebastián es un noche muy señalada, porque es la víspera del 'Día de San Sebastián', el gran día del año para todos los donostiarras en el que se celebra su famosa Tamborrada. Esa noche, hay cenas en Sociedades Gastronimocas y restaurantes de la ciudad para celebrar después la izada de la bandera de San Sebastián que da comienzo a 24 horas ininterrumpidas de fiestas por sus calles. Aunque este año, de nuevo, el coronavirus se ha llevado la celebración y no habrá otra vez Tamborrada de adultos, aunque sí infantil. Sea como fuere, la noche del 19 siempre es diferente, y cuando juega la Real en casa (algo que se suele evitar) se producen ambientes muy especiales en el estadio donostiarra. Y han ayudado a que la Real viva momentos inolvidables. De ello puede dar buena cuenta el Barcelona. En el año 2013, la Real recibió al Barça en un clima festivo en Anoeta, y después de ponerse perdiendo 0-2, remontó 3-2 en la segunda parte con un gol de Agirretxe en el descuento que llevó la apoteosis a la grada. La izada de la tamborrada fue más feliz que nunca. Y en 2017, el Barcelona también visitó San Sebastián un 19 de enero, y la Real fue capaz de lograr un empate muy valioso en condiciones muy complicadas. Los donostiarras no pierden en casa cuando juegan la víspera de su gran festividad. Y este año, aunque se haya suspendido gran parte de su fiesta, confían en mantener ese dato intacto.