ATLÉTICO DE MADRID

Correa, corazón atlético

El argentino inicia LaLiga como acabó la anterior, echándose al equipo a la espalda. Primer goleador del curso en Liga en tres de las últimas cinco temporadas.

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La vida y la carrera de Ángel Correa nunca ha sido fácil. Tras conseguir labrarse un nombre en Argentina y convertirse en una de las grandes promesas sudamericanas en San Lorenzo, Simeone puso el ojo en su crecimiento y el Atlético se lanzó a por su fichaje. Era el verano de 2014, meses después de que el equipo rojiblanco se hubiese proclamado campeón de Liga y buscase refuerzos por la salida de piezas capitales.

Pero Correa se topó con un contratiempo insospechado, un tumor primario benigno en un ventrículo de su corazón detectado en las pruebas médicas del Atlético y que obligó a que el argentino pasase por el quirófano en Nueva York. Por suerte, y tras un año parado, pudo volver a los terrenos de juego con la misma mentalidad: no rendirse nunca ante las adversidades. Y así ha sido siempre, partiendo desde el inicio en todas las temporadas como teórico suplente, pero ganándose un hueco a base de sudor y rendimiento.

En sus primeros años en el Atlético se convirtió en un jugador más determinante cuando salía desde el banquillo, un recurso para revolucionar los encuentros. Unas suplencias y cambios de posición, con más obligaciones defensivas en la banda, que le llevaron a meditar muy profundamente su traspaso (Rodrigo Moreno iba a ser su sustituto), pero finalmente la oferta del Milan no cubrió las pretensiones colchoneras. Ahora, a sus 26 años se encuentra en plena madurez, en el mejor momento de su carrera y no quiere perder el sitio que tanto le ha costado conseguir.

Correa fue el líder del Atlético en Balaídos pese a que se incorporó a la pretemporada en la última tanda de internacionales tras ganar la Copa América y consiguió dos grandes goles para dar la victoria a los de Simeone. Ejerciendo como referencia arriba, se movió por todo el frente de ataque, se ofreció siempre y fue determinante en lo que más se le ha achacado en las últimas temporadas: la definición. Recibió de Lemar fuera del área y la puso en la escuadra y, poco después de que Aspas empatase el duelo, ajustó con un tiro cruzado la buena jugada de Saúl para hacer el definitivo 1-2. Un inicio de curso acorde al nivel con el que había terminado la temporada pasada, cuando fue fundamental para el título de Liga.

El Atlético levantó el título en Valladolid después de que el argentino hubiese comenzado la remontada con un auténtico golazo con varios regates y un remate de puntera. Ya en la primera mitad había sido el más inspirado del equipo y uno de los pocos a los que no parecía poderle los nervios y ansia de ganar. Y ahora, ha empezado el curso por todo lo alto, con el nuevo estatus de indiscutible en el once que se ganó a base de goles y asistencias.

Con su doblete al Celta, ya son tres de las últimas cinco campañas del Atlético donde su primer anotador en Liga es Ángel Correa. En la 2017-18 lo hizo ante el Girona (2-2) y en la 2018-19 frente al Valencia (1-1). En la campaña 2019-20 no pudo optar a ello, ya que el delantero argentino arrastraba una sanción y una posterior enfermedad que provocó que no pudiese debutar hasta la cuarta jornada de Liga. Y el curso pasado no hizo el primero ante el Granada, pero sí el segundo. Un Correa que se ha acostumbrado a ser protagonista y que siempre está cuando el equipo le necesita. Sigue habiendo un ‘10’ rosarino en LaLiga.