ESPANYOL

"Más de medio Massanassa se nos ha hecho del Espanyol"

El Estadio Vicente Moreno se inaugura este viernes en la localidad natal del entrenador, quien se emocionó al conocer la decisión. El alcalde escruta en AS su lado más humano.

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Vicente Moreno, entrenador del Espanyol.
Andreu Dalmau EFE

Apenas 900 metros separan la calle Giner, donde descubrió su pasión por el fútbol dándole patadas al balón y regateando vecinos, y la calle del Poliesportiu, donde este viernes será homenajeado. En su Massanassa natal, en las afueras de Valencia, Vicente Moreno no es uno más entre sus 9.584 habitantes. Y eso que él trata de pasar discretamente como el orgulloso hijo de Sara y Vicent. Lo demuestra la placa que esta semana se ha instalado en la entrada del estadio municipal, con su nombre en todo lo alto.

"Ya fue el primer premiado en nuestra Gala del Deporte como deportista del año, cuando jugaba en LaLiga con el Xerez. Y le hicimos un nombramiento oficial en el Ayuntamiento cuando subió a Primera con el Mallorca", detalla en conversación con AS el alcalde de Massanassa. "Pero ahora, al ver que subía con el Espanyol, pensamos que ya era el momento de darle su nombre al estadio, de brindarle un reconocimiento como toca. Ya está consolidado en la elite, en uno de los campeonatos más potentes del planeta. Es un reconocimiento más que merecido", asegura Francisco Comes, a quien desde el Ayuntamiento –donde tardan apenas un minuto en ponérnoslo al teléfono, y eso que estaba a punto de oficiar una boda civil– nos sugieren que le llamemos Paco. Pequeños gestos de cercanía de este municipio de 8.500 metros cuadrados volcado en el sector servicios.

El acceso al Poliesportiu Municipal donde se homenajeará a Vicente Moreno.

Con un triangular, un acto más familiar en el consistorio y otro abierto al público –"un montón de gente, toda la que el protocolo por la COVID permita", apunta Comes– se dará este viernes por la tarde la carta de oficialidad al Estadio Vicente Moreno, que en realidad es un complejo con un campo de fútbol con capacidad para 718 espectadores, otros anexos, un pabellón polideportivo y, de dos en dos, pistas de tenis, de pádel y piscinas.

"Vicente –o Vicent, como lo llama el alcalde– es una persona humilde, próxima, muy válida. El éxito no se le ha subido a la cabeza. ¡Ahora más de medio pueblo se nos ha hecho del Espanyol!", exclama. "Yo también soy un poco perico", confiesa, antes de explicar cómo le dio la noticia al entrenador: "Después del ascenso, dejé pasar un par de días por el jaleo que tendría, y le llamé. Se lo propuse. Y, sencillamente, se emocionó… Él se siente orgulloso de su pueblo, hace gala de Massanassa".

Es normal, según cuenta Francisco –o Paco– Comes, ver a Vicente Moreno dejarse caer por su pueblo justo por estas fechas, por coincidir con las vacaciones futboleras y con San Juan, cuando se celebran las fiestas de Massanassa. Este año pondrá una insuperable rúbrica, por un lado, a su periodo de descanso; por otro, al ascenso que le ha llevado a dar nombre al estadio. Y, en consecuencia, recibirá un impulso inmejorable para, desde el lunes, comandar la nave del Espanyol ya en Primera División. "Estoy seguro de que le llegarán más éxitos", aventura quien este viernes será el edil más feliz del mundo.