LEGANÉS

Leganés, ante el reto de retener a Rubén Pérez y Unai Bustinza

Los dos capitanes terminan contrato. La casuística es diferente. Rubén puede estar ante la última ocasión de retornar a Primera; con Bustinza hay algo más de margen.

Leganés, ante el reto de retener a Rubén Pérez y Unai Bustinza
JAVIER GANDUL DIARIO AS

El Leganés quiere retener a dos de sus emblemas durante sus últimas temporadas. Rubén Pérez y Unai Bustinza no son jugadores cualquiera en la historia reciente de los pepineros. Pero ambos terminan contrato y son ya agentes libres para elegir un destino que en Butarque quisieran que siguiera vinculado a la Avenida de Los Once Leones. El proceso se antoja complejo por las circunstancias particulares de cada uno de ellos.

En el caso de Rubén Pérez, porque a sus 32 años (los cumplió en abril) podría estar ante una de las últimas oportunidades de su carrera por subirse al tren de Primera División. Seguir en el Leganés (con el que ha jugado por primera vez en su carrera en Segunda) tiene el riesgo de no pisar la élite hasta, al menos 2022. Y eso siempre y cuando el club blanquiazul lograra subir de nuevo, misión que los pepineros intuyen más complicada para el curso que viene que para el actual. Caer ante el Rayo fue perder una ocasión única de volver a estar entre los mejores.

Garitano, el presupuesto y los años de contrato

Si Rubén Pérez prima en sus planes de futuro la ambición competitiva, será difícil retenerlo. Sucede que lo emocional también pesa mucho. El apego que tiene el astigitano por el Leganés es muy grande. Al sur de la capital se siente cómodo. En su casa. Y eso, unido a la presencia de Asier Garitano en el banquillo (para el de Bergara es fijo) podrían animarle a continuar, previa revisión salarial.

El presupuesto de la próxima temporada será menor al de este pasado curso, en el que casi todo el plantel gozaba de emolumentos muy próximos (sino iguales) a los de Primera División. En el Leganés admiten que tendrá que haber revisiones salariales y eso implicará el riesgo de perder a alguno de los jugadores que se pretende retener. La alternativa reside en contratos más largos que compensen la reducción, con el riesgo de que también puede suponer condicionar las siguientes temporadas en caso de continuidad en Segunda. La madeja es enrevesada.

El Leganés y Rubén Pérez se han dado un tiempo para hablar tras una temporada (en verdad, dos) duras, complejas y difíciles. Objetivo primero: recargar pilas y a partir de ahí, hablar. El club tiene claro que deberá actuar como un actor más entre las distintas ofertas que tenga el andaluz. Entre ellas, la de un Alavés que ya habría mostrado su deseo por incorporarlo.

El sacrificio del soldado Bustinza

Con Bustinza el panorama es distinto. El defensa tiene 29 años (hará 30 el 2 de febrero de 2022) y más margen para el retorno a Primera. Las urgencias no le pesan tanto como a su Rubén, también dueño del brazalete de capitán del Leganés. Uno y otro comparten la seguridad de que Asier Garitano contará con ellos como piezas clave. La fidelidad del técnico por Bustinza es grande. Al igual que el compromiso que siempre ha mostrado el de Bilbao por el escudo del laurel.

Ejemplo: esta última temporada. Con problemas en el talón de Aquiles, no se reservó y en el duelo ante el Sabadell (4 de abril) se rompió a los 30 minutos. Dijo adiós al curso. Todo pese a que acababa su contrato, con el consecuente riesgo de mermar sus opciones de encontrar un nuevo equipo. Él lo sabía, pero se la jugó. Eso es Bustinza, insisten en el Leganés.

El diálogo entre el jugador y el club ha sido frecuente y constante. Al sur de la capital son algo más optimistas que con respecto a Rubén Pérez, pero sin lanzar (ni mucho menos) las campanas al vuelo. Al igual que en el caso del medio centro, saben que serán una oferta más dentro de las que pueda tener un hombre aplaudido como pocos entre la parroquia de Butarque. No obstante, es el único superviviente que queda en la plantilla del grupo que ascendió en 2016. Leyenda con L mayúscula.