BARCELONA

Koeman, entre la espada y la pared

El holandés se encuentra en una encrucijada deportiva y personal. Debe decidir si vuelve a confiar en los jóvenes mientras su continuidad vuelve a estar en el alero.

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Koeman, entre la espada y la pared

El batacazo del Barça el jueves en el Camp Nou ante el Granada puede tener consecuencias que van más allá del hecho de que el equipo blaugrana haya dejado pasar de nuevo la oportunidad de depender de si mismo para afrontar el tramo final de Liga.

La derrota en casa en el peor momento supone un tiro en el pie que deja a Ronald Koeman de nuevo entre la espada y la pared. Deportivamente, porque a falta de cinco partidos el equipo ya no depende de si mismo después de que el técnico haya visto como el regreso de jugadores veteranos no haya servido para culminar la remontada que iniciaron los más jóvenes. De cara al decisivo partido del domingo en Valencia el entrenador debe decidir si revoluciona el equipo volviendo a confiar en hombres como Dest, Araújo o Dembélé con los que se trató de afrontar una remontada que el Barcelona desperdició en el peor momento.

Pero más allá de la inmediatez de la competición, Koeman se juega mucho más. De puertas afuera, su continuidad parece asegurada porque tiene un año más de contrato, pero a nadie se le escapa que el silencio de la junta directiva sobre su continuidad cada día es más significativo.

Ni siquiera después de ganar la Copa del Rey en Sevilla ante el Athletic Club salió desde la directiva una confirmación del puesto de entrenador. Koeman asegura sentirse tranquilo a pesar de que en cada rueda de prensa que concede se le pregunta por su situación, un hecho que ha llegado a molestar al holandés.

Sin ir más lejos, antes de la final de Copa, Koeman tuvo que responder cuatro preguntas respecto su futuro en las que le cuestionaban si tenía la sensación de que se estaba jugando el cargo en ese partido.

Tras ganar la final, la tregua duró una semana. Koeman es consciente de que él es el entrenador que eligió el dimitido Bartomeu y la idea de la nueva junta que lidera Joan Laporta es la de iniciar un proyecto propio pensado por el equipo deportivo que lidera Mateo Alemany y que está a la espera de la incorporación más pronto que tarde de Jordi Cruyff como secretario técnico.

De momento, Koeman les sirve hasta final de temporada, pero el mar de fondo sobre su continuidad es una carpeta que se evaluará a final de curso. De los cinco partidos que restan y de su capacidad para volver a levantar al equipo de la lona tras el enésimo suicidio pueden depender muchas cosas.

El holandés ya ha dejado claro que tiene contrato y que si quieren prescindir de él, van a tener que hablarse muchas cosas. Un debate, que hubiera quedado casi liquidado definitivamente en el caso de que el Barça se hubiera despertado el viernes como líder de la clasificación y dependiendo de si mismo.

De momento, siempre que se ha sentido acorralado, Koeman ha encontrado la salida, pero en esta ocasión el margen es muy estrecho y su capacidad de intervención se verá mediatizada por la sanción que pueda caerler tras la tarjeta roja que vio el jueves por decirle al árbitro "vaya personaje".