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Saint-Maximin: el último extremo puro juega vestido de Gucci

El extremo francés luce una cinta de la marca fiorentina que ha conseguido hacer característica y que tuvo que tapar por culpa de la Premier. Balotelli le veía en el Madrid.

Saint-Maximin: el último extremo puro juega vestido de Gucci
LEE SMITH AFP

"No os olvidéis de Saint-Maximin, en dos años lo veréis en el Real Madrid". Era 1 de marzo de 2018. Mario Balotelli estaba en el Niza y grababa para un 'stories' a su compañero de vestuario Allan Saint-Maximin, al que le deparaba uno de los futuros más brillantes.

Cerca de cumplirse tres años del designio de SuperMario, el italiano está en el Monza, en el enésimo intento de relanzar su carrera desde la Serie B, y el francés, en el Newcastle. Sus regates, su velocidad y su carisma no han encandilado a la grada del Bernabéu todavía -solo tiene 23 años- pero se ha convertido en todo un jugador de culto para los aficionados 'toons' y en general, de la Premier League.

Nacido y crecido en Châtenay-Malabry, en la periferia parisina, Allan fue buen atleta (ganó competiciones de cross o decatlón de crío) pero el fútbol le conquistó y él, a los ojeadores de la FFF, que a los 13 años le dieron una oportunidad en la escuela nacional del fútbol francés en Clairefontaine, donde también se concentra la absoluta.

Este acabó su formación en el Saint-Ettienne y destacó con los verdes hasta ser fichado por el Mónaco. Después de varios préstamos, fue traspasado al Niza y allí se formó a las órdenes de Patrick Vieira y junto a Mario Balotelli. Allan, como Mario, es otro talento salvaje, ambidiestro y difícil de domar. Su fútbol es veloz y divertido. Algo descontrolado, como las trenzas rubias que luce como peinado y que tanto gustan en Newcastle, su último destino.

En las urracas y ante la exposición global de la Premier League, Allan Saint-Maximin se ha convertido en uno de los tantos jugadores de culto de la Liga inglesa. Primero, por su descaro y su libertad. En un fútbol de extremos encorsetados, el 10 mantiene el espíritu del extremo puro y talentoso. Del mejor regateador del patio del colegio. Bicicletas, amagos y hasta alguna lambretta, es hijo y proveedor del highlight, pero no solo esta virtud le hace destacar.

Allan es un tipo especial y tiene carisma más allá de que haga con el balón. A su llegada a la Premier, tuvo sus más y sus menos con la Liga y es que al francés le gustaba jugar vestido de Gucci. Más concretamente, jugaba con una cinta del pelo ancha para sujetar sus trenzas de la marca fiorentina con un enorme logo en la frente que sigue a la venta en su sitio web por 195 €. Este la empezó a lucir en su última temporada en la Ligue 1 pero, con la mudanza a Inglaterra, la Premier le obligó a cubrir la marca presente en la cinta con esparadrapo por motivos publicitarios. Aunque a veces varía, esta vuelve a su cabeza durante los partidos del Newcastle con cierta asiduidad.

Ahora apodado Sam Maximus en Twitter después de que Paul Merson, leyenda del Arsenal y ahora comentarista, se liara con la pronunciación de su nombre en televisión, el francés ya vení siendo en un fenómeno viral en redes. Más allá de sus regates, el rapero Mick C, fan del Newcastle, le incluyó en un recopilatorio de temas que sacó dedicados a jugadores donde el del parisino se ha vuelto tendencia con más de dos millones de visitas en Youtube, que va por los tres millones en Spotify y con más de 50.000 usos en la 'recién llegada' Tik-tok. El último extremo puro conquista a la generación Z - también en la consola - y a los más puristas, corriendo por el verde británico vestido de Gucci.