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Aprobados y suspenso del Celta: Olaza no entiende de contratos

El lateral tiene las horas contadas en Vigo, pero jugó los 90 minutos contra el Eibar e incluso estrelló un balón en el palo. Brais dio un paso al frente.

Los jugadores del Celta celebran el tanto anotado por Brais Méndez contra el Eibar.
Octavio Passos Getty Images

Rubén Blanco: Otro partido con escaso trabajo para el mosense. Bryan Gil lo fusila en el gol. Algo dubitativo en el juego aéreo.

Hugo Mallo: Completo. De lo más peligroso del Celta en ataque. Participó en la jugada del 1-0 y se lanzó de cabeza ‘a lo Santillana’ para conectar un cabezazo que Dmitrovic sacó a bocajarro. Quiso marcar territorio desde el principio con Gil yendo al límite y controló bastante bien al futbolista más desequilibrante del cuadro armero.

Araújo: Efectivo. Se impuso en el combate con otro peso pesado como Kike García. No se lo pensó dos veces a la hora de golpear en largo para ahorrarse problemas en la salida del balón.

Murillo: Jerarquía. Recuperado de sus problemas físicos, estuvo firme. Se empleó a fondo sin conceder ninguna falta.

Olaza: Profesional. Lo dio todo durante los 90 minutos aunque sus horas en Vigo están contadas. Rozó el gol al estrellar un remate en el palo. El Celta va a echar mucho de menos centros como el que le puso a Mallo en el cabezazo que sacó Dmitrovic.

Tapia: Un portento. Su capacidad para encadenar acciones defensivas de mérito no deja de sorprender. Se le acumula tanto el trabajo que al final acaba cometiendo algún fallo como en el gol del Eibar, una jugada en la que se desorienta defendiendo como central-lateral derecho.

Beltrán: Muy gris. No tuvo peso en el juego actuando como complemento de Tapia en la medular. El equipo mejoró desde que fue sustituido.

Emre Mor: Si está inspirado, es un jugador de 15 minutos. Al igual que el pasado miércoles contra el Betis, arrancó el partido muy enchufado y provocando faltas ocupando la posición de extremo diestro. Al cuarto de hora ya empezó a sembrar el caos para su equipo en ataque y en defensa. Sustituido al descanso por problemas estomacales. Según Coudet, estaba vomitando.

Nolito: Apagado. Su calidad sólo la exhibió en dos chispazos: puso el centro que Olaza mandó al palo y con un pase interior marca de la casa dejó a Brais mano a mano con Dmitrovic

Brais: El único atacante del Celta que generó de principio a fin. Marcó el gol y dispuso de dos inmejorables ocasiones en las que se topó con uno de los mejores cancerberos de LaLiga. Muy implicado, dio un paso adelante para que la sombra de Aspas no fuese en este partido tan alargada.

Santi Mina: Voluntad y poco más. Le falta precisión en la mayoría de sus apariciones. Injustamente tratado por el árbitro. González Fuertes le mostró tarjeta por un codazo idéntico al que minutos antes recibió el delantero y que no fue sancionado con cartulina.

Okay (entró por Emre Mor): Un problema para el Celta. De una pérdida del turco por un mal control nace el gol del Eibar. El árbitro le perdonó la expulsión porque teniendo una tarjeta se llevó un balón con la mano. Pese a sus inexplicables desconexiones, terminó el partido sintiéndose cómodo por delante de Tapia.

Alfon (entró por Beltrán): Guerrillero. Coudet lo situó como segundo punta y el extremo del filial le echó garra.

Baeza (entró por Nolito): Participativo, pero sin tiempo.