ATLÉTICO DE MADRID

Carrasco siempre aparece

El belga fue determinante con su gol y asistencia frente al Salzburgo pese a las dificultades. Líder en las grandes noches, brilla como carrilero.

Yannick Carrasco celebra su gol al Salzburgo.
Adam Pretty Getty Images

Hay futbolistas llamados a aparecer en las grandes noches. Y uno de ellos es sin duda Yannick Carrasco. El Atlético se la jugaba contra el Salzburgo en un partido a vida o muerte por los octavos de final de la Champions, y pese a las complicaciones que vivió el belga ante la intensidad de los austriacos, acabó siendo determinante. Primero con un centro excepcional a balón parado para el gol de Hermoso con el hombro, consiguiendo frenar así un ímpetu local hasta entonces muy superior al conjunto rojiblanco, y después sentenciando el duelo aprovechando el envío de Correa y definiendo con maestría de primeras.

Hablaba Simeone de la necesidad de tener pegada, después de haber adolecido de ella ante el Lokomotiv y el Bayern, y llegó en Salzburgo en la noche más importante y probablemente menos buscada por cantidad de ocasiones. El Cholo sabe que tiene en Carrasco un as en la manga para este tipo de partidos, sin importar si juega como extremo, como en su primera etapa de rojiblanco o ahora perfectamente adaptado a ese carril izquierdo por delante de Hermoso.

En la nueva defensa de cinco, Carrasco tiene que trabajar mucho más en defensa, pero desde su regreso de China está mostrando una gran implicación atrás y contra el Salzburgo tuvo que ponerse el mono de trabajo durante todo el partido, explotando mucho más su rendimiento para frenar las acometidas locales que pudiendo desbordar por el costado. Un partido poco agradecido para su juego, pero con premio a través de gol y asistencia. Y es que en sus 151 partidos como jugador del Atlético ha conseguido tantos muy importantes.

El último estaba bien reciente, para firmar el triunfo contra el Barcelona acabando con una sequía liguera contra los blaugranas que duraba ya diez años. Carrasco brilló como carrilero y superó a Ter Stegen con un caño y la definición desde larga distancia. Su primer gol del curso había sido para sentenciar el partido contra el Celta. Pero si hay una competición donde a Carrasco le gusta dejar sello es en la Champions. En Salzburgo llegó su cuarto tanto en la competición, pero todos ellos de un valor altísimo. 

Su estreno fue en su primera temporada en el Atlético, la 2015-16 y en toda una final. El belga empató contra el Real Madrid y llevó el partido a los penaltis, donde los rojiblancos no pudieron hacerse con el título pese a que la entrada de Carrasco en el descanso de aquel partido consiguió cambiar por completo la cara del equipo rojiblanco. Un curso después llegarían los dos siguientes, capitales en fase de grupos para acabar en la primera plaza. Ante el Bayern, con un zurdazo que dio el 1-0 al Atlético y en Rostov para otra victoria por la mínima que acabó con los de Simeone superando a los alemanes en el grupo.

Carrasco pasa por un gran momento de forma desde su regreso al club y el paso por China no le hecho mella, es más, ha mejorado su implicación colectiva. Si este nuevo sistema ha traído la mejor versión de Hermoso o Trippier, también ha permitido ver a un Carrasco más colaborador en defensa y sin perder un ápice de desborde en los metros finales. Se entiende muy bien con João Félix y Koke y ha formado una banda izquierda muy peligrosa para el Atlético. A sus 27 años ha alcanzado la madurez futbolística y le vemos en su pico de forma. Sin duda, Simeone y todos los atléticos estarán de acuerdo en que 'Carrasco, que bueno que volviste'.