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Siete años, siete cesiones y 161 minutos, la otra cara del fútbol

Lucas Piazón llegó en 2012 al Chelsea como una promesa emergente de Sudamérica a cambio de 7.5 M€. Ahora es suplente en el Rio Ave, séptimo préstamo.

Siete años, siete cesiones y 161 minutos, la otra cara del fútbol

Uno más de los innumerables "El nuevo...". En su caso, los puntos suspensivos los ocupaba Kakà, jugador con el que compartía posición y club de formación Lucas Piazón. En 2011, los grandes de Europa se peleaban por el fichaje de una de las sensaciones del momento. La Juventus lo tuvo hecho, pero fue finalmente el Chelsea el que se llevaría el gato al agua y, previo pago de 7.5 millones de euros al Sao Paulo, se haría con los servicios de nuestro protagonista. Kakà triunfó en el Milan, donde llegó a ser Balón de Oro. Piazón está afrontando en el Rio Ave su séptima cesión sin haber gozado de la confianza del Chelsea en momento alguno. Tres partidos y 161 minutos en su primera temporada son el bagaje acumulado por un jugador que, a pesar de su amplia experiencia laboral, solamente tiene 26 años.

"La prensa siempre habla de ello, dirán que soy el nuevo Kakà o el nuevo Robinho. Para mí no es nada malo", afirmaba Lucas Piazón en la primera de sus aventuras fuera de Stamford Bridge. Málaga era su destino, como recordará la parroquia blanquiazul. Ni el futuro del jugador ni el del club han seguido el camino que se esperaba en el momento que unieron lazos. El extremo brasileño llegaba a la Costa del Sol a un equipo que se encontraba en su etapa más dorada, el trienio a las órdenes de Manuel Pellegrino, con participación en Champions incluida y sin pistas sobre el ocaso que acompañaría a la gestión Al-Thani en los años venideros.

Brotes verdes iniciales

En Málaga dejó pinceladas, llegando a debutar, incluso, en Liga de Campeones, al sustituir a Baptista en la ida de octavos ante el Oporto y a Saviola en la vuelta. Dos asistencias en 14 partidos jugados en la media temporada que permaneció en la Rosaleda. Números que no fueron suficientes para convencer al Chelsea, que le envió al Vitesse el año siguiente para continuar su mili particular.

En la Eredevisie regaló sus mejores momentos. 12 goles y 8 asistencias en 36 partidos, con más de 2.500 minutos. Piazón apenas sumaba 20 años y ya demostraba que había materia prima. A esa época debe referirse en una entrevista reciente concedida a 'Maisfutebol' en la que se queja amargamente del trato recibido por el conjunto londinense. "Al principio, me sentía muy bien. Avancé a través del equipo sub-23, llegué hasta el primer equipo e, incluso en las primeras cesiones, sentía que el Chelsea tenía expectaciones e interés en mí. Creía que podía volver y tener oportunidades en algún momento".

Sin embargo, los brotes verdes observados en el Vitesse no se repitieron en el Eintracht de Frankfurt, su siguiente destino. En la Bundesliga comenzó de titular, pero fue perdiendo el paso hasta convertirse en un jugador de rotación, como demuestran sus poco más de 1.000 minutos jugados. En un intento por retomar la senda de la Premier League, el de Sao Paulo disfrutó de las tres siguientes cesiones en la Championship inglesa, un paso atrás, para dar dos adelante, que dicen. Pero no fue así. En el Reading, primero, y en el Fulham, después, no estuvo mal. De hecho, en los Cottagers repitió préstamo y firmó 12 tantos y 9 asistencias, aunque en dos campañas. Pero el jugador prometedor que llegó a Stamford Bridge ya formaba parte del pasado. Al menos, del pasado del Chelsea.

Media temporada en el equipo reserva 'blue' precedió un paso desafortunado por la Serie A, por el Chievo, más concretamente. Y así llegamos a su destino actual, donde, al igual que pasara en el Fulham, ha repetido. En la 2019-20 fue un jugador importante de la rotación del Rio Ave y en el curso presente ha repetido. De hecho, participó en la tanda de penaltis interminable frente al Milan en Europa hace unos días (jugó los 120 minutos).

"Me convertí en un negocio para ellos"

La falta de continuidad y el continuo hacer-deshacer maletas no han ayudado a desarrollar una carrera que prometía. "Tras un tiempo, la conexión no es beneficiosa para ninguna de las partes", se quejaba el extremo a 'Maisfutebol'. "Con el paso del tiempo, me convertí en un negocio para ellos. Me cedían con la intención de venderme y hacer dinero conmigo. Creo que eso es más o menos lo que pensaban", finaliza un Lucas Piazón que, a sus 26 años, ve luz al final del túnel azul en el que se encuentra desde 2012. En junio termina su vinculación con el Chelsea y, al fin, será libre para forjarse un futuro sin mayor mochila que las experiencias acumuladas a lo largo de los años. Nuestro protagonista ha vivido la otra cara del fútbol, la menos amable y alejada de los focos, pero todavía es joven. Sólo debe encontrar el lugar adecuado para florecer.