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El purgatorio del Espanyol

Prometió Rufete antes de cerrar LaLiga una "semana muy intensa". A medio camino para la pretemporada, se atraganta Vicente Moreno y se demoran los anuncios.

21/07/20 RCD ESPANYOL
Carlos Mira RCDE

Se encuentra el Espanyol en el ecuador entre su pasado más inmediato, el que disfrutó durante 26 años ininterrumpidos, y el inicio del futuro que le espera, según sus propósitos por poco tiempo, en Segunda. Entre el final de la pasada Liga, el pasado 19 de julio ante el Celta y el inicio de una nueva pretemporada, que se estima –aunque no está cerrado– se inicie sobre el 12 de agosto, aproximadamente.

Ese ecuador, sin embargo, no ha ido acompañado de una cascada de novedades, de altas y bajas, como se presumía. O como prometió el propio director deportivo, Francisco Joaquín Pérez Rufete, el pasado 18 de julio cuando aún ejercía como entrenador. "La próxima semana va a ser muy intensa para muchísimas cosas". Pasó esa semana, y está a punto de finalizar la actual, con un silencio que solo podría romper el anuncio de Vicente Moreno como nuevo técnico, que un día parece hecho y al siguiente, roto. Ni una cosa ni la otra.

Vive el club en un auténtico purgatorio, con el anhelo –desde la entidad se apunta que así será– de que los movimientos de mercado se sucedan si Moreno firma. "El míster es muy importante para el proyecto y para el inicio de la próxima temporada", indicó también Rufete en aquella comparecencia previa al Espanyol-Celta (0-0), como dejando entrever que su llegada confirmaría operaciones verbalmente pactadas.

Puede ser el caso de Keidi Bare, del Málaga, y de Fran Mérida, quien ya se despidió de Osasuna tras finalizar contrato. Y también de empezar a afrontar y escuchar el interés de otros clubes en jugadores propios, siempre y cuando estos se traduzcan en ofertas formales. Como el del Benfica por Leandro Cabrera. O el que despierta Marc Roca en clubes de media Europa por su proyección.

La temporada 2020-21 se está cocinando mientras tanto de puertas adentro, con el único anuncio de tres renovaciones, que no se produjo con bombo y platillo, ni siquiera con un comunicado pomposo, sino como de pasada en la conferencia de prensa del pasado 21 de julio entre Rufete, el director general, José María Durán, y el subdirector general, Mao Ye Wu. Con la boca pequeña se confirmó, y solo porque se les preguntó, que Javi López y Diego López habían ampliado sus contratos un año más, por dos de Dídac Vilà. Otra cosa es que los tres vayan a seguir.

Vicente Moreno, en el RCDE Stadium con ocasión del último Espanyol-Mallorca.

Sobre esa pretemporada que está a la vuelta de la esquina tampoco se sabe mucho. Seguramente, más por el contexto pandémico y de una Segunda División cuya fecha de inicio ni siquiera se conoce al cien por cien (sobre el papel, el 12 de septiembre) que por falta de planificación. Si el equipo se desplazará fuera de Barcelona o si realizará todo el trabajo en la Ciudad Deportiva, como las condiciones sanitarias pueden recomendar, es hoy por hoy una incertidumbre que comparte el Espanyol con cualquier club.

Así pues, solo el nombramiento de Vicente Moreno puede evaporar este purgatorio, rodeado de crecientes críticas y carente de estímulos ilusionantes, en que se ha convertido el club perico. Ahora solo falta resolver si el camino le lleva o no a un paso testimonial por el infierno de Segunda y a un rápido regreso al 'cielo' de la Primera División. Para ello hará falta tiempo. Y paciencia, seguro.