ALMERÍA

Felipe Melo: "Tuve la oportunidad de jugar con la España de Del Bosque"

El brasileño valora el punto de inflexión que le supuso el Almería: "Emery me decía 'tienes que callar la boca' y yo hablaba". Asegura que hoy los clubes pagarían 80 millones por él.

Felipe Melo, con el Palmeiras.
REUTERS/Amanda Perobelli

PRIMERA PARTE. Felipe Melo de Carvalho (1983, Río de Janeiro) apenas estuvo una temporada en el Almería, tiempo más que suficiente para entrar en la historia del deporte del almeriense como uno de los mejores futbolistas que han pasado en el club rojiblanco, trampolín en su carrera. Firmó por cinco temporadas, pero su espléndido primer año en la UDA de Emery, Negredo o Alves le valió un contrato con la Fiorentina y un puesto en la selección brasileña, con la que ganó la Confederaciones 2009 y jugó el Mundial 2010. También vistió la zamarra de la Juventus dos cursos, cuatro la del Galatasaray y uno y medio la del Inter. En 2017 regresó a Brasil, donde cumple su cuarto ejercicio en el Palmeiras. El capitán del cuadro albiverde está alternando esta campaña el puesto de central con la de mediocentro, posición que le cambió la vida. Desde su casa de San Pablo, donde se ejercita antes de regresar la próxima semana a los entrenamientos, atiende a AS. Tres cuartos de hora sin tópicos, diciendo lo que piensa y con la amabilidad de otros con mejor cartel.

- ¿De qué modo influyó el Almería en su carrera? Pasó de estar de capa caída a ser uno de los mediocentros referentes en el mundo.

La verdad es que no es de capa caída porque yo hice un buen trabajo cuando estaba en el Racing de Santander. Pero, claro, jugaba en otra posición. Incluso de delantero. Entonces es difícil para alguien que había jugado de central toda la vida. Aun así, hice buena temporada y marqué casi los mismos goles que hizo Munitis, que era el atacante. Cuando llegué a Almería hablé antes con Unai Emery y me dijo 'no, no, te voy a poner de centrocampista, como quieres'. Ahí fue el primer año que jugué de centrocampista y fue fenomenal.

- No fue titular hasta la quinta jornada en esa 07-08, donde metió el gol del triunfo en Murcia.

Siempre he sido muy, muy profesional, pero era hablaba demasiado. El entrenador igual me decía 'tienes que callar la boca' y yo hablaba. Quería pelear siempre, cosas así. Me acuerdo que jugamos un partido amistoso en pretemporada y me expulsaron. Entonces él me dejó fuera los primeros partidos. No era un castigo, pero para que volviese a hacer las cosas bien hechas. Empecé poco a poco.

- ¿Cuál es el cambio de ser un jugador del montón a uno top?

Yo creo que ningún jugador nace ya famoso, siendo el mejor del mundo. Empiezas de la nada, empiezas de cero. Yo me acuerdo de estar en el Racing y la gente hablaba muy bien de Messi, pero no sabíamos que iba a ser el mejor del mundo porque empiezas poco a poco. Yo he tenido la oportunidad de jugar de centrocampista y he demostrado lo que hablaban cuando estaba en Brasil en las selecciones pequeñas, en la sub-17 y sub-20, la gente decía 'este tío va a ser uno de los mejores centrocampistas del mundo'. Bueno, la primera oportunidad que tuve de hacer un buen trabajo en mi posición la aproveché. Y luego Unai Emery fue muy importante, para mí está entre los cuatro mejores entrenadores de la historia.

- ¿De la historia?

De la que he tenido yo. Pero le voy a decir una cosa, lo de la historia es difícil porque a lo mejor no has ganado una Champions League, pero ganó muchas cosas en el Sevilla, después también con el PSG. Claro, ganar la Champions League te pone a otro nivel, es otra cosa. O ganar una competición importante con la selección. Le falta eso. Pero él tiene todo para llegar y ser uno de los mejores entrenadores del mundo, sin duda, fijo, seguro.

- Habla de Unai Emery y de cambio de posición. ¿Se pierden muchos diamantes en categorías inferiores por no tener la oportunidad?

Muchos jugadores que tienen un potencial increíble para llegar incluso a la selección de su país se pierden por su cabeza, por su falta de profesionalidad, ganas de entrenar... El jugador de fútbol piensa en ganar mucha pasta. En Brasil generalmente viene de las favelas. Entonces eso se pasa por la cabeza, con los amigos que no son amigos. Yo gracias a Dios, porque siempre hablo de Dios, no miré atrás, no quería volver a Brasil. Yo quería hacer una historia en el campeonato español, importante para mí. También hay mucha gente que con la falta de oportunidades deja todo. Yo no. La falta de oportunidades o del 'feeling' con el entrenador, que sabe que uno es centrocampista, delantero, o lateral derecho es la diferencia en mi carrera. Entrené con Unai Emery, el primer entrenador que ha tenido el 'feeling' ese de ponerme para jugar donde quería jugar. Cuando estaba en el Racing estaba Miguel Ángel Portugal. Ese me dijo 'tú no puedes jugar de centrocampista, hombre'. Y le decía 'pero yo quiero llegar a la selección'. Y se reía de mí, respondiéndome 'qué dices, qué dices'. Y qué dices, que jugué un Mundial y gané una Confederaciones con Brasil, jugando en los mayores clubs del mundo. La diferencia es el 'feeling' con los entrenadores. El entrenador que sabe y mira dice 'ese es delantero, tiene que hacer goles...' es de lo mejor del mundo. Por eso Unai Emery es de los mejores del mundo.

- Hace casi tres lustros en una rueda de prensa en Santander insistió en que quería jugar de pivote tras hablar con Dunga, repitiendo el término una y otra vez. Los aficionados se rieron alegando su poca capacidad para defender y el entrenador no le hizo caso. En el Racing también tuvo a Manolo Preciado.

Manolo Preciado es como un padre para mí. Ahora estará descansando con Dios. Fue un padre para mí porque me ayudó muchísimo. Yo con él jugué de pivote algunas veces, en otras más adelante. Uno que puede actuar en muchas posiciones igual tiene que ayudar. Pero Miguel Ángel Portugal, no. Con ese no. Después de mucho tiempo he tenido la oportunidad de hablar con él y me dijo 'te pido perdón, me equivoqué'. Y no pasa nada, veo que es un buen entrenador, no es alguien que no sabe nada, en su momento se equivocó. En el Racing mucha gente se reía de mí cuando decía 'yo soy pivote, quiero llegar a la selección'. Me decían que Del Bosque se fijaba en mí. Tuve la oportunidad de jugar con la selección de España porque tengo el pasaporte español, pero mi sueño era jugar con la absoluta de Brasil. Siempre.

Felipe Melo, en un entrenamiento con el Almería en mayo de 2008.

- ¿Se arrepiente de no haber elegido el rojo, pudiendo ganar ese Mundial que disputó?

No. Quizás si estuviese yo en España, no iba a ganar. Si Dios cree que uno no tiene que ganar, da igual, no tiene que ganar. Yo cumplí mi sueño: jugar con la selección de Brasil, jugar un Mundial, ganar una Confederaciones, jugar varios partidos, incluso ser el único futbolista en la historia de Brasil que nunca había jugado un Mundial antes y nunca pasó por el banquillo. Eso es una pasada. Es una de cosa de locos. Siempre se lo agradezco a Dios porque es una historia tremenda.

- Ha hablado de Emery, Preciado y Portugal. ¿Cuál es el mejor entrenador que ha tenido?

[Piensa] Tengo varios. Unai Emery para mí es demasiado bueno. A Cesare Prandeli lo tuve en la Fiorentina y Galatasaray. Salgo de Almería y voy a Florencia. Ahí aprendo muchísimo a jugar tácticamente porque Cesare Prandeli es un experto en táctica. He tenido a Vanderlei Luxemburgo antes de salir de Brasil. Ahora me lo he encontrado de nuevo en el Palmeiras. Es una pasada de entrenador. Trabajé con Luiz Felipe Scolari. ¿Qué puedo decir de Scolari? Ganó un Mundial con Brasil... Gracias a Dios he tenido a muchísimos entrenadores que entienden bastante. Mancini, en el Inter, es otro, ahora está en la selección de Italia y sabe muchísimo de fútbol. Entonces no puedo elegir porque cada uno tiene sus cosas, alguno es mejor en el trato con el jugador, otro tácticamente es el mejor que hay, otro conoce la técnica... Son muy, muy buenos.

- Volviendo a ese Almería de Emery, Negredo, Diego Alves y usted fue espectacular. Era el candidato número uno al descenso y acabó metiéndose en Intertoto (sin jugarla por no estar inscrito).

Seguramente fue el mejor equipo de la historia de Almería, creo. Además, nosotros batimos a grandes equipos. Ganamos al Real Madrid, al Valencia fuera en casa...

- Con gol suyo.

Cero a uno, marqué yo. Empatamos al Barcelona, que tenía un equipazo. Metimos cuatro o cinco al Sevilla en Sevilla. Era un equipazo, un equipazo...

- ¿Quién le sorprendió más?

A mí me gustaba mucho Mané. El lateral izquierdo me gustaba muchísimo. Tenía una calidad increíble, increíble. Me encantaba.

- ¿Cómo era su relación con Alfonso García, un tipo peculiar?

La verdad es que no he tenido muchísima relación con él. Cuando hemos tratado me ayudó muchísimo, simpático. Después de salir de allí no he vuelto a hablar con él, pero siempre estuvo contento conmigo.

- En tierras almerienses, además, se destapó como goleador, con siete tantos, el mejor registro de su carrera hasta entonces.

Jugábamos con un trivote, otras veces con dos. Teníamos uno que jugaba como pivote defensivo y yo era el segundo hombre del centro del campo. Unai me daba la libertad de llegar mucho más al ataque. Y yo tengo gol. Nunca pasé una temporada sin hacer goles. Por ejemplo, la primera temporada en España, en el Mallorca, estuve sin hacer goles y en el último partido de la temporada, nosotros ganamos uno a dos al Real Madrid de 'Los Galácticos', marcando mi primer gol en España, en Europa (en realidad fue con el Racing, último partido del 2005). Tenían un equipazo, con Ronaldo, Beckham, Robinho, Roberto Carlos, Zidane... Y nosotros le metimos uno a dos ahí en el Bernabéu. Yo siempre hice goles. Cuando llegué a la Fiorentina Prandelli me puso de pivote defensivo y no tenía mucha opción de atacar. Hacía goles, pero a pelota parada, con saques de banda o de córner. Cuando voy al Galatasaray jugamos con dos en el centro del campo y cuando uno se quedaba el otro iba, en mi primer año marqué ocho o nueve goles [nueve], no sé cuántas asistencias... Siempre he tenido gol. En el Palmeiras también estoy metiendo.

- ¿Pensó en algún momento quedarse en el Almería?

No pensé en quedarme, tampoco el club. El presidente dice 'te hemos comprado por dos o tres millones' y llega un equipo un año después y paga ocho... Un equipo pequeño no puede retener así. Yo quería crecer, aunque siempre estaré agradecido al Almería porque es un equipo que me abrió las puertas. Después del Almería subí las escaleras. Siempre lo voy a tener en el corazón, lo sigo en las redes sociales y soy un aficionado más.

- ¿Es cierto que exigió que pagasen hasta el último céntimo de la cláusula de rescisión?

Sí. ¡Y después la Fiorentina me vende por 25 millones de euros!, ¡después de un año! O sea, fue un negocio increíble. La Fiorentina paga la cláusula y después la Juventus paga la cláusula a la Fiorentina de 25 millones más un jugador. Hoy es diferente, hoy cualquiera paga por 30-40-50. Yo creo que por Felipe Melo con 25 años hoy un equipo pagaría 80 millones de euros. Uno que tiene llegada, fuerza, defensivamente no es malo... Volviendo al inicio, fue muy bueno para mí y para el Almería.

- ¿Cómo es pasar de estar en un club como el Almería a uno como la Fiorentina, de una ciudad como Almería a una como Florencia?

A mí me encantaba Almería. Yo soy de Río de Janeiro. Santander es linda, tengo casa ahí, para que vea, tengo un piso y amigos allí. Pero salgo de Santander, donde llueve muchísimo y hace un frío de cojones. Y voy a Almería, que hacía 25 grados... Ahí pienso 'estoy en Brasil'. Y con los niños y mi mujer. Estamos encantados, de verdad, encantados. Y a mí me encanta la ciudad de Sevilla. Siempre que podía cogía el coche y estaba en Sevilla, tengo muchos amigos ahí. Salir del Almería y llegar a la Fiorentina como club es un cambio tremendo, primero porque salgo de un equipo que pelea por no descender (aunque lo hicimos por llegar a Uefa) a uno que está jugando Champions League. Es un cambio increíble. Un año después de salir de Almería estaba en la selección de Brasil, me llamó Dunga para un partido contra Italia. Y ya no salí de ahí (hasta los cuartos del Mundial de Sudáfrica). Como ciudad Florencia tiene toda una historia, es otra cosa, pero me encantaba, me encanta Almería. Mire, yo tengo cuatro hijos. Mi princesita nació en Florencia y me encanta, pero también Almería, donde empezó a estudiar mi hijo Davi. Fue el primer cole que he tenido. Es inolvidable.

- ¿Cuál es su mejor recuerdo de Almería y del Almería?

El primer recuerdo es estar con los niños, porque ya tenía a Linyker y David, y con mi mujer y salir a caminar en invierno a la playa, ¿sabes? Para nosotros era un lujo después de estar en un sitio donde hacía muchísimo frío. Aguadulce me encantaba. Como jugador, el primer gol que hice, que fue mi primer partido como titular. Fue derbi, contra el Murcia. Recuerdo que mi padre estaba en la grada. Antes de empezar el partido hablo con él y le digo 'mira, quédate ahí, que voy a hacer un gol, y vengo'. Marqué un golazo de cabeza y fui a la grada y grité '¡llora, llora!'. Ahí empezó la gente a conocer a Felipe Melo, por eso fue inolvidable.