ALAVÉS

Roberto Jiménez: “No he dejado de entrenar, pero hacerlo en un espacio reducido te revienta"

El portero del Alavés atendió a LaLiga QuédateEnCasa y al proyecto BEST. Explicó cómo ha sido entrenarse en confinamiento, sus dificultades y cómo se ha enfrentado a la rutina.

Roberto Jiménez: “No he dejado de entrenar, pero hacerlo en un espacio reducido te revienta"
PAULINO URIBE DIARIO AS

Roberto Jiménez llegó al Deportivo Alavés en el mercado invernal pero todavía no ha debutado. El guardameta madrileño comentó: "Hay que saber manejar la incertidumbre. Ojalá podamos acabar de la mejor manera posible con este virus pero tendremos que ser conscientes de lo devastador que está siendo. En las primeras semanas del confinamiento las cosas empezaron muy bien pero luego se hace todo muy rutinario".

Sobre la ya cercana vuelta a la actividad, añadió: "Piensas que estás mejor de lo que realmente estás. No hemos dejado en entrenar pero en un espacio muy reducido por lo que acabas reventado. Los movimientos, espacios y superficies que manejas son insuficientes y más para un portero, que necesitas balón, suelo, distancias largas y también cortas. En cualquier caso, todos vamos a tener la misma sensación, es un poco como cuando llegas a la pretemporada. A nivel mental, el asunto es ya algo más particular. Lo que más intranquilo me tiene a mí es la incertidumbre que hay ahora mismo en todas partes".

El confinamiento sí le ha permitido disfrutar de otras aficiones como "cocinar, leer o conversar. También me encanta la música. Me compré mi primera batería con once años y desde hace dos también toco el piano. Es un instrumento que siempre me ha gustado mucho y para mí ahora supone un reto. Tanto la música como el deporte se parecen en muchas cosas porque pueden llegar a ser muy ingratos. Dejas de tocar y pareces un mono en una cacharrería y, si no entrenas durante un par de semanas, estás tieso", señaló.

Haciendo un recorrido por su historia personal recordó: "Debuté en Primera con 19 años. Estaba en el Atlético de Madrid y fue en Pamplona. Leo Franco arrastraba molestias en el cuádriceps, Cuéllar tenía un dedo roto y a Falcón le habían expulsado en el partido anterior. Fue cuando llegó Bianchi y me preguntó si yo quería jugar. Imagínate... el partido fue el 22 de diciembre de 2005 y, desde entonces, nunca he comprado lotería de Navidad porque ya me tocó ese día". También habló de su infancia. "Cuando era niño, empecé de central por mi estatura pero me aburría y como faltaba gente para la portería, me acabé poniendo yo", sentenció.