FÚTBOL INTERNACIONAL

Villalpando es el Balón de Oro en tiempos de pandemia

¿Quién es este joven delantero mexicano del equipo Walter Ferretti de Nicaragua? El futbolista más desequilibrante del planeta en plena pandemia por el COVID-19.

Lo llevamos días diciéndo en el Diario As, la pandemia del COVID-19 no ha parado el fútbol oficial en algunos países del mundo. Aún rueda el balón en Burundi, en Nicaragua, en Bielorrusia, en Tayikistán y desde este fin de semana, también en Taiwán.

Lo cierto que con tan poco fútbol a donde mirar, nos hemos centrado en quién sería el mejor futbolista en estos momentos de pandemia. No sería Messi, ni Cristiano, ni Haaland, ni Mbappé ni siquiera el longevo Kazuyoshi Miura, al que tendremos que dar el hipotético Balón de Oro cuando casi todo el planeta está en confinamiento.

Hay varias opciones. Bien podía ser el uzbeko Jasur Jakhshibaev, delantero de 22 años, que milita en el Energetik-BGU, uno de los equipos líderes de la liga de Bielorrusia. Pero no. También podíamos conceder tal honor a Manuchehr Jalilov, medio del todopoderoso Istiqlol Dushanbé de la liga de Tayikistán, que lidera, junto a su compañero Sheriddin Boboev, la tabla de goleadores del torneo tayiko. Incluso, el haitiano Benchy Estama, dos goles marcados en el primer partido de la liga de Taiwán.

Pero si nos centramos solamente en los números para elegir al 'verdadero' mejor jugador en estos momentos tenemos que viajar hasta Nicaragua, a su Liga Primera. Por sorprendente que parezca, el joven mexicano Fernando Villalpando es el jugador más desequilibrante en estos momentos en el planeta fútbol.

Villalpando celebra un gol.

¿Es Fernando Villalpando el mejor jugador del mundo? Ahora mismo sí. Es el máximo artillero de la competición nicaraguense, honor que lamentablemente le arrebata al español Pablo Gállego, baluarte ofensivo del líder Managua. Villalpando lleva diez goles para el equipo Walter Ferretti. Mientras, el delantero español acumula siete dianas. A sus 23 años, la vida futbolística de Villalpando no ha sido fácil. Las lesiones le han perseguido: dos operaciones de rodilla y otra de pubalgia. De los malos momentos se aprende y Villalpando, en el Club Deportivo Walter Ferretti, ha vuelto a sentirse futbolista. De momento, es un buen escaparate para regresar a su país, México. Y siempre le quedará, que por un tiempo fue el mejor jugador del planeta.