WOLVERHAMPTON - ESPANYOL

"Campeones del mundo"

El Wolverhampton, rival del Espanyol este jueves, inspiró nada menos que la creación de la Copa de Europa con una noche mágica en el Molineux Stadium.

"Campeones del mundo"
DIARIO AS

Nunca el estreno de unos paneles de luces dio tanto de sí como le sucedió en 1954 al Wolverhampton Wanderers. Por este motivo invitó a un sinfín de equipos a jugar en horas nocturnas en el Molineux Stadium. Y así nació la leyenda del club inglés, ahora rival del Espanyol, como inspirador de la Copa de Europa y posterior Liga de Campeones.

La historia tiene dos vertientes. Por un lado se encontraba Gabriel Hanot, editor de L’Equipe y de France Football, y a su vez seleccionador francés, cargo que tuvo que dejar tras caer 5-1 ante España y que se publicara en uno de sus medios, y en un misterioso artículo sin firmar, una dura crítica hacia su figura. Hanot, ya centrado en sus labores periodísticas, viajó hasta Wolverhampton, donde en poco tiempo los Wanderers se habían enfrentado a Sudáfrica, Celtic de Glasgow, Racing de Avellaneda, First Viena, Macabi de Tel Aviv y Spartak de Moscú. Y aquel 13 de diciembre recibirían al todopoderoso Honvéd de Budapest, con iconos entre sus filas como Zoltán Czibor, Sándor Kocsis y Ferenc Puskás, y dirigidos por János Kalmár, quien en los 60 acabaría entrenando al Espanyol. 'Los invencibles' era su apodo, con eso está casi todo dicho.

Programa de aquel Wolverhampton-Honved.

La otra vertiente es el contexto de una Inglaterra deprimida futbolísticamente después de que en noviembre de 1953 hubiera sufrido su selección la primera derrota como local de su historia, en Wembley, precisamente ante Hungría. Un 3-6 que no mejoró en la vuelta, seis meses después, con un 6-1 para los magiares. El partido del Molineux era un amistoso, y entre clubes, pero cierto halo de revancha tenía cuando se congregaron 55.000 espectadores.

A los 14 minutos, ya mandaba el Honvéd por 0-2, con los goles de Kocsis de cabeza en una falta ejecutada por Puskas, y de Ferenc Machos. Solo las incontables paradas de Bert Williams evitaban una goleada de escándalo. Pero todo varió en la reanudación, cuando se empezaron a acusar en un terreno de juego pesado las secuelas de cuatro días seguidos de lluvias. Y ahí el Wolverhampton se manejó, nunca mejor dicho, como pez en el agua. Impuso su estilo directo el vigente campeón de la Liga inglesa hasta remontar, con un tanto de Johnny Hancocks, de penalti, y el doblete de Roy Swinbourne. Y con un Billy Wright inconmensurable cortando de raíz todo ataque húngaro.

Puskas y Wright, encabezando el Inglaterra-Hungría de Wembley que los locales 'vengaron' a través del Wolverhampton.

No solo estalló la euforia en el Molineux Stadium y en toda la isla, pues la segunda parte fue emitida por la BBC, algo inusual en la época, sino que el legendario Stan Cullis se apresuró a afirmar tras aquel 3-2 una frase que traería cola: "Somos los campeones del mundo". Lo emuló el Daily Mail en su titular del día siguiente: "Hail, Wolves, Champions of the World now". Y recogió el guante aquel espectador de lujo que era Gabriel Hanot.

De regreso a su Francia natal, Hanot le fue dando vueltas al concepto. Él creía que equipos como Milán o Madrid eran superiores al Wolverhampton. Pero no había forma de constatarlo. Así que se le ocurrió que había que crear una competición oficial. Solo dos días después, L’Equipe proponía en sus páginas la creación de una superliga europea. Y Santiago Bernabéu, presidente blanco, remitía al diario una carta mostrando su apoyo. El primero de muchos clubes.

Así informó del partido el Daily Mirror.

La idea fue sumando sentido y adeptos hasta el punto de que, pocos meses después, Hanot se plantó en Viena, en el primer congreso de la UEFA, para explicar su concepto. A pesar de que la patronal pretendía crear una liguilla similar, pero entre naciones, finalmente lo aceptó. Y se desarrolló. Tan rápidamente que el 4 de septiembre de 1955 ya se empezó a disputar. Apenas nueve meses después de aquel histórico encuentro entre el Wolverhampton Wanderers y el Honvéd, que 40 años después, en 1994, se repitió, con la presencia en la grada de los protagonistas que seguían vivos, entre ellos Puskas. Y el Molineux, allí donde nació la Copa de Europa, será el escenario este jueves de un choque continental entre los Wolves y el Espanyol.