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¿Se ha acabado el ciclo del Tottenham de Pochettino?

El Tottenham vivió una de las peores derrotas de su historia el pasado martes tras sufrir un doloroso 2-7 contra el Bayern de Múnich en la segunda jornada de la Champions League.

Mauricio Pochettino
GTRES

El Tottenham vivió una de las peores derrotas de su historia el pasado martes tras sufrir un doloroso 2-7 contra el Bayern de Múnich en la segunda jornada de la Champions League 2019/20. El conjunto bávaro arrasó literalmente el coliseo Spur y firmó un partido de altos vuelos que les alza en sus aspiraciones de cara a la primera plaza y dejó un incendio deportivo en el Norte de Londres que a muchos ya preocupa.

A nivel deportivo, eso sí, no parece haber tenido las consecuencias graves que puede pensarse en un primer momento, ya que Olympiacos cayó derrotado contra el Estrella Roja por 3-1 y la segunda plaza para el Tottenham se encuentra a sólo dos puntos. De hecho, en la tercera jornada el equipo londinense se enfrentará a los de Belgrado en casa y todo podría normalizarse. Sin embargo, evidentemente, las dolorosas formas sufridas en la goleada ante el Bayern de Múnich han acentuado los irregulares primeros meses de campaña.

El inicio de temporada del Tottenham está decepcionando, se encuentra muy lejos de las expectativas creadas hace unos meses cuando la pretemporada iniciaba y daba sus primeros pasos. Tras un año de limitaciones, barreras y control financiero para hacer frente a la importante tarea de tener uno de los estadios más imponentes del fútbol inglés y europeo, este verano todo cambiaba. Levy daba margen de inversión y Pochettino podría ver reforzado un proyecto que se había asentado de forma notable los últimos años con una base muy similar. El club no pudo fichar todos los objetivos deseados la temporada anterior y, así, el Tottenham consiguió una plantilla seria, sólida, con una base conocida, regular, que acabó convirtiéndose en un equipo muy difícil de batir.

Lo que a priori parecía un problema temporal acabaría siendo una nota positiva, ya que se consiguió solidificar de forma definitiva a jugadores como Heung-Min Son, Dele Alli, Lucas Moura, Danny Rose o Kieran Trippier, entre otros, y permitió adquirir muchos más galones a otros como Harry Kane, Hugo Lloris o Eriksen. Todo ello capitaneado por un Pochettino que ya es considerado uno de los mejores entrenadores en las islas británicas y allá por terreno que tenían debajo de ellos, el famoso viejo continente. Un equipo que convirtió un problema (no poder fichar) en un factor positivo. Su único hándicap, su único 'pero', los títulos. Títulos que no llegaron. Títulos como Champions League, FA Cup o EFL Cup que fueron rozados con la punta de los dedos, pero finalmente fueron a las vitrinas de los rivales. Pero por encima de ello una solidez que acabó tras la obligada implantación de la limitación económica.

Sin embargo, este pasado verano, con el nuevo White Hart Stadium finalizado, con su nuevo e imponente estadio, el Tottenham vivía de forma novedosa un mercado de fichajes en el que sí podían mover ficha y reforzarse. A priori, una buena noticia, ya que el buen proyecto mostrado podría verse complementado. Y las noticias no fueron negativas. Una inversión cercana a los 115 millones de euros con jugadores como Ndombélé (objetivo de muchos equipos en Europa), Ryan Sessegnon (considerado como una de las grandes perlas inglesas) o Lo Celso (una de las revelaciones la temporada anterior en España). Una inversión corta en lo deportivo, pero importante en lo económico. Tres refuerzos de calidad que supondrían complementos importantes en diferentes zonas del terreno de juego.

Así, nuevo escenario, contexto a priori más favorable. Pero no. Justo cuando a nivel económico tuvieron libertad para reforzar, para elegir y fichar, para satisfacer deseos tácticos y deportivos, es cuando peor rendimiento están teniendo. Sexto en Premier League a 10 puntos del líder, eliminados de la EFL Cup ante un equipo de la cuarta categoría (League Two) y una dolorosa derrota en casa ante el imponente Bayern de Múnich. Todo ello con sensaciones deportivas alejadas de la perfección sobre el terreno de juego. Victorias ajustadas, ventajas incluso de dos goles en varios partidos que acabaron en tropiezos.

Una suma de situaciones que de forma colectiva llaman a la preocupación en la zona Spur del Norte de Londres. Un cúmulo de argumentos que, incluso, han abierto el debate en Inglaterra sobre la fecha de caducidad de este proyecto que hace apenas unos meses era finalista de la siempre exigente Champions League en el Wanda Metropolitano contra el Liverpool.

¿Se ha acabado este ciclo en el Tottenham? Sea verídico o falso, derrotas como la vivida en esta segunda jornada de Champions League no ayudan en la necesaria llamada a la calma.