REAL MADRID - ATLÉTICO

Lo que el Atlético ha cambiado dos meses después del 3-7

Sesenta y tres días han pasado desde aquel amistoso que quedó para la historia tras su resultado. Con Thomas, Giménez y el balón parado, sin Morata, tras pasar una mini crisis...

Diego Costa, en su primer gol al Mallorca. Así ha cambiado el Atleti dos meses después del derbi en New Jersey.
ALBERT GEA REUTERS

Dos meses y un día ha pasado desde aquella noche. La del derbi en New Jersey, tres de la madrugada en Madrid. La noche del 3-7, de los cuatro goles de Costa, el día en que los 127 millones que el Atlético pagó por João Félix comenzaron a parecer baratos. "Un ciclón frente a un pelele", así título AS la crónica. El Atlético convertido en la abeja de Ali, lanzando golpes a diestro y siniestro, un Madrid superado en cada momento, incapaz de ver de dónde vendría el siguiente impacto. Sin Casemiro, eso sí, que eso lo cambia todo. Como ha cambiado el Atlético en los 63 días que han pasado desde entonces

Minicrisis

Realizó el Atlético una pretemporada impecable después de aquel partido, como si el 3-7 hubiese dado fuerza, afianzado esta plantilla con tantos nuevos y tanta baja sensible. Invicto, con su partido más gris, el 0-0 en los 90' ante el Chivas, antes del Real Madrid, quedasen atrás, muy atrás. Comenzó LaLiga y ese viento seguía empujando. Tres partidos, tres victorias, por la mínima, 1-0, 0-1, 3-2, y dudas entorno al juego, que no terminaba de convencer. Pero era líder en solitario. Hasta que pasó el parón y llegó la cuarta jornada y con ésta las dudas. Derrota en San Sebastián, empate ante el Celta y sin gol en ninguno de los dos partidos. Entre medias los había habido ante la Juve, dos para remontar un 0-2. La victoria en Son Moix tranquiliza.

Pérdida de solidez

Es un dato. Oblak encajó seis goles en tres partidos, lo nunca visto en todas sus temporadas como rojiblanco. Si había dejado su portería a cero en los primeros dos, los tres siguientes fueron una sangría. Ha logrado el Cholo eso también enderezarlo, sin embargo: el esloveno ha dejado su portería a cero en los dos últimos enfrentamientos. 

Thomas y Giménez

Ninguno de los dos estaba aquella noche en New Jersey. Ambos se reincorporaron más tarde, uno por jugar la Copa de África, otro por la de América. Sí estarán el sábado. Y los dos titulares. Simeone le dio descanso al uruguayo, que hasta ahora lo había jugado, de hecho, para que estuviera fresco para este partido. Hace un año, en el derbi de la primera vuelta en el Bernabéu, fue el mejor del partido. El ghanés aporta consistencia, trabajo y veteranía en el centro. Giménez juego aéreo y sobre todo eso, veteranía. Heredó algo más que el '2' de Godín. También su rol. Es el líder, El Jefe de la defensa. 

Balón parado

Ha sido renovar sus piezas y Simeone recuperar aquello que tanto le dio y que en las últimas temporadas parecía olvidado: el balón parado. Los dos goles ante la Juventus llegaron así, la amenaza ante el Celta también y los dos ante el Mallorca surgieron también así. Felipe es poderosísimo por arriba, persigue cada balón aéreo. Giménez también. Ojo.

Lodi y Trippier

Los laterales han sido, durante esa minicrisis, lo único de verdad de lo que podía presumir el Atlético era de ellos. De Lodi y de Trippier. El brasileño es un puñal en la izquierda, el inglés centra con guante, el juego del Atlético vuelve a tener esa característica que lo hicieron grande en los mejores años de Juanfran y Filipe: los laterales dominantes. Lodi, además, ha demostrado que es alguien que aprende rápido, muy rápido: su partido en Mallorca fue impecable en defensa. Crece y crece. Y amenaza al Madrid

Diego Costa 

Fue el tormento aquella noche. Cuatro goles. La Bestia en su más puro estadio. Durante aquellos 90 minutos parecía que había regresado del todo, no sólo más fino, como lo hizo en la pretemporada, también en el gol. Acabó el verano como pichichi pero comenzó la temporada y se secó. Cero goles, ningún remate a puerta, tres fuera. Y lo más preocupante, no le llegaban balones, no generaba ocasiones de gol. Pero llegó Mallorca y volvió a rugir. Se arrancó esa mochila que tanto pesaba en la espalda, seis meses llenándola de piedras. Está liberado.