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Iker Casillas sale del hospital: "No sé qué será del futuro..."

El portero del Oporto recibió el alta médica y habló muy emocionado: "He tenido mucha suerte, estoy emocionado, pero es lo que hay. Me he sentido muy querido".

Iker Casillas ya está en casa. Aparecía por la puerta de salida del hospital CUF de Oporto con camisa blanca, pantalón vaquero y zapatillas blancas; de la mano de Sara Carbonero, su mujer, su gran apoyo estos días. Detrás el doctor Nelson Puga, su ángel de la guarda, vital para que Casillas siga vivo.

Un micrófono delante de la puerta. Iker quería dar las gracias, agradecer tanto cariño. Como es él, sencillo, cercano, cariñoso con todos. Le costó arrancar a hablar. Mucho. No era fácil. “Ay”, mientras se arremangaba la camisa y escuchaba el aplauso de los que estaban esperando. “Bueno, que tal”, y un carraspeo. Le costó sacar su voz. Normal. Es plenamente consciente de todo lo que le ha pasado. “Ay, bueno que tal”. Otro carraspeo, las manos en los bolsillos…

“Hace unos días tuve un acontecimiento, le puede suceder en cualquier momento de la vida a cualquier persona, me tocó a mí”, su voz se quiebra y mira al cielo, sopla y se recompone: “Y aquí estamos. Es difícil hablar, pero también entiendo que hay que estar agradecido porque he tenido mucha suerte. Sobre todo darle las gracias a mucha gente porque me han hecho sentir querido y lo importante es sacar una sonrisa de estos momentos. Yo creo que la voy a sacar, me emociono un poco al ver a tanta gente que ha venido aquí y tantas muestras de cariño”.

Iker Casillas y Sara Carbonero, su mujer, salen del hospital tras recibir el portero el alta médica, después de sufrir un infarto de miocardio el miércoles pasado.

Agradecimientos

“No quiero olvidar al hospital, al doctor Nelson, a la gente del Porto que me ayudó a venir al hospital, que actuaron rápido y se pusieron manos a la obra y ayudaron a bajar el efecto del infarto. Agradecer a Filipe Macedo (cardiólogo) a la doctora Isabel Quelhas (cardióloga), a Joao Carlos Silva que me hizo el cateterismo y agradecer las miles de muestras de cariño de la gente a través de las redes sociales, de vídeos, de mensajes y en diferentes ámbitos del fútbol”. Su obsesión es dar las gracias. Está abrumado con tanto cariño. Estos días le han servido para darse cuenta de lo que le quiere la gente. Ya no tiene ninguna duda. Incluso, ya en casa, envió un mensaje desde su cuenta de Instagram para reiterar ese agradecimiento.

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Se encuentra bien, fuerte, algo cansado. Con ganas de disfrutar de sus hijos, de relajarse mirando al mar: “Ahora ya me encuentro mucho mejor, voy mejor. Será un reposo de un par de semanas o de un par de meses, no lo sé. Me da igual, lo importante es estar aquí. Agradeceros a la prensa todo el tiempo que habéis estado aquí, que no es fácil esperar qué sucede. Había que esperar a que el corazón se asentase, la cabeza se asentase, el cuerpo se asentase y estamos bien... Un poco emocionado, es lo que hay, pero estoy bien. Lo puedo contar y lo podéis ver. Muchas gracias a todos, a la familia por supuesto que me ha apoyado mucho y una vez más a la gente y a mi club por el gesto del sábado. Y a las miles y miles de personas que me han mandado mensajes que no he podido contestar y que iré contestando porque ahora tendré tiempo para ello”.

Futuro

Sincero y directo como, sabe que este ‘acontecimiento de su vida’ como él lo definió ayer trastocará los planes que tenía: “No sé lo qué será del futuro por si alguien me pregunta o tiene incertidumbre, lo importante es estar aquí y hablar tranquilamente y transmitir como me encuentro. Muchas gracias por la espera y nos veremos pronto”.

"Será un reposo de un par de semanas o de un par de meses, no lo sé. Me da igual, lo importante es estar aquí..."

Iker Casillas

La vida

Junto a Sara echó a andar hacia el coche. A sólo seis kilómetros estaba su casa, en Foz, con el Atlántico delante de sus ojos. Esperaban Martín y Lucas, sus hijos, su alegría. Tiene ganas de pasear con ellos por el inmenso y maravilloso parque que junto al mar tiene al lado de su casa, de respirar, de pensar en positivo y vivir. Su vida siempre ha sido a lo grande: su carrera, sus paradas, su figura, sus títulos, la Copa del Mundo, el beso, la despedida, Porto, los hijos… la vida. Ahora toca reposo estas dos semanas, rehabilitación cardiaca, vuelta a Madrid a finales de mayo y disfrutar de lo que ha tenido y tiene. Toca celebrar la vida como Iker siempre ha hecho con una sonrisa.