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DEPORTIVO 0 - RAYO MAJADAHONDA 2

El Rayo fulmina Riazor

Aitor Ruibal firmó un doblete en la exhibición de los de Iriondo. Dura derrota para un pobrísimo Deportivo que casi se despide del ascenso directo y que deja a Natxo tocado.

El Deportivo, después de seis partidos sin ganar y pésimas sensaciones, se había marcado el duelo ante el Rayo Majadahonda como el de la resurrección. Y lo que ocurrió fue todo lo contrario. Fue la constatación de que el equipo está roto y sin rumbo, en especial cuando juega en casa. Debacle sin paliativos con pañolada final y Natxo más que cuestionado. Sus debilidades no quitan un ápice de gloria a la victoria de los de Iriondo, que pasaron por encima de los coruñeses y están ya muy cerca de la permanencia. Gran triunfo que confirma el excelente momento del Majadahonda y de un Aitor Ruibal que ha marcado cuatro goles en los dos últimos partidos.

El primer reto del Deportivo, vistos los últimos antecedentes, era salir al partido mordiendo, mandando, demostrando que era un día para ganar y no dudar. Su fe duró 15 minutos, porque partir de ese momento comenzó la fiesta majariega. Paso a paso el Rayo se hizo con el timón del partido a lomos de la calidad de Fede Varela llevando los nervios a Riazor y a Dani Giménez, que en un despiste en la salida casi regala el primero. La balanza se fue inclinando hacia el lado visitante de forma notable. Tanto, que los de Iriondo cerraron el primer tiempo con 20 minutos de auténtico baño amenazando con constancia a un impotente Depor. De hecho, los de Natxo llegaron vivos al descanso de milagro. Vivos por la falta de puntería visitante y por el sacrificio de Didier Moreno. Pitos de Riazor. Normal.

Visto el desastre, Natxo varió hábitos y movió equipo tras el descanso dando entrada a Vítor Silva por el desaparecido Vicente y pasando a un 4-3-3. Pero lo único que cambió fue que el Rayo se cansó de perdonar y Aitor Ruibal, tras fijar a Domingos, cruzó con clase lejos del alcance de Dani Giménez en el minuto 52. Lo que era una tortura para Riazor pasó a convertirse en drama con el segundo de Aitor Ruibal ante la impotencia e inoperancia de un Depor descompuesto que ni contra diez pudo hacer daño. Mal presente y peor futuro para los coruñeses, que visto lo visto pueden empezar a pensar que meterse en el playoff es el paraíso.