Stale Solbakken: el técnico que sacó de quicio a Pep Guardiola
El técnico noruego es un amante del 4-4-2 achicando espacios y fue futbolista (58 veces internacional), pero tuvo que retirarse en el propio Copenhague a los 31 años.


Pocos entrenadores pueden alardear de sacar a Guardiola de sus casillas. Uno es Mourinho (recuerden la famosa conferencia de prensa del "José es el puto amo"), y otro es el noruego Stale Solbakken (Kongsvinger, 27-2-1968), técnico del Copenhague, con el que llegó a encararse una fría noche danesa.
Fue el 2 de noviembre de 2010. El Barça visitaba al Copenhague con el recuerdo del polémico partido en el Camp Nou dos semanas antes en el que Pinto engañó al delantero Santin con un silbido haciéndole creer que estaba en fuera de juego cuando iba a marcar el 1-1 (la UEFA le sancionó con dos partidos). Solbakken calentó la llegada culé a Dinamarca: "Pinto se merecía cuatro o cinco encuentros". Ya antes había atizado al guardameta en su país: "Es una manzana podrida".
Guardiola, en la previa, le respondió con bala: "No puede salir en la prensa diciendo cosas así. Si quiere pedir una sanción, que lo haga en la UEFA, no en los medios". El resultado fue que, tras el pitido final del 1-1 del Barça en el Parken Stadium de Copenhague, ambos discutieron acaloradamente mientras se iban hacia el vestuario. La bronca subió de tono con Guardiola haciéndole al noruego el gesto de que se callase. Tuvo que intervenir Busquets para separarlos.
Después, Solbakken intentó quitarle hierro al asunto: "Guardiola me demuestra que no entiende un chiste noruego. Quizá era un chiste muy malo", se excusó antes de proseguir: "Se lo intenté explicar, pero estaba enloquecido...". Todo un personaje.
El técnico noruego es un amante del 4-4-2 achicando espacios y fue futbolista (58 veces internacional), pero tuvo que retirarse en el propio Copenhague a los 31 años tras sufrir un infarto mientras se entrenaba por el que llegó a ser declarado clínicamente muerto después de tener el corazón sin latir durante diez minutos. Desde entonces lleva marcapasos.
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Está en las quinielas para ser seleccionador de Noruega y Dinamarca tras reflotar su carrera después de salir despedido en 2012 de un Colonia devastado por rencillas internas. Cuando fue presentado en el Wolverhampton, dejó otra perla: "No tengo mala conciencia por el descenso del Colonia, hasta Jesús y Mourinho habrían tenido problemas en aquel equipo".
Esta temporada ha vuelto al Copenhague, con el que lleva cinco Superligas danesas como técnico desde 2005.



