Lienen: "Tras el 4-0 Heynckes dejó de hablarnos una semana"

OPERACIÓN TRES CERO

Lienen: "Tras el 4-0 Heynckes dejó de hablarnos una semana"

Lienen: "Tras el 4-0 Heynckes dejó de hablarnos una semana"

Carlos Martínez

Era una bala, un ídolo para el Moenchengladbach al que el Madrid remontó un 5-1 en la UEFA de la 1985-86: "Sabíamos que el Real era capaz de hacer eso y lo hicieron".

¿A qué Borussia llego usted en 1977?

A un grande de Europa junto al Bayern y el Hamburgo, que estaba a punto de romper. El Moenchengladbach acababa de ganar tres Ligas seguidas. De allí habían salido jugadores enormes. Vogts, Stielike, Netzer, el mismo Heynckes, Matthaus, que se fue justo antes de aquella eliminatoria con el Madrid, Simonsen, el danés...

¿Coincidió con Heynckes?

¡Un año! Metía goles como churros. Ya entonces casi no podía correr. Tenía muchos problemas en una rodilla de todo lo que le habían pegado. Siempre le estaban pinchando cortisona. Y mire, su último partido fue el famoso 12-0 ante el Dortmund. No ganamos la Liga por cinco goles. El Colonia jugaba contra el Hamburgo y ellos ganaron 5-1. ¡Y Heynckes metió cinco goles andando en aquel encuentro!

¿Vamos al grano, señor?

¡Amigo, le veo venir! No quiero hablar de esa maldita eliminatoria.

¿Cómo le metieron cinco al Madrid en Alemania?

Ya hablamos del 86, mi segunda etapa, otra generación de jugadores. Hicimos un partido excepcional.

¿Qué equipo tenían?

Había un buen portero, Sude, que ahora está malito Paró mucho en los dos partidos. Estaba Frontzek, el lateral izquierdo que estaba empezando y que después fue internacional mucho tiempo, Hannes igual, que era un gran central. Teníamos un noruego, Herlovsen, Rahn, que no tenía mucha técnica pero fue máximo goleador de la Bundesliga muchos años.

¿Y Heynckes, que era el entrenador de ese Borussia?

Nos hacía jugar muy ofensivo. Actuábamos con tres o cuatro delanteros. El mismo Rahn, Criens, que era un delantero muy alto y rápido, Mill y yo mismo. Pero, eso sí, era un equipo muy poco táctico. Casi jugábamos por donde queríamos arriba. Habiendo sido delantero, Heynckes tenía algo especial para sacar buen rendimiento de delanteros normales. Sus arietes solían ser pichichis.

¿Se esperaban hacerle un 5-1 al Madrid?

Recuerdo que tenían muchos jugadores jóvenes pero talentosos (habla de la Quinta del Buitre). Salimos a por todas y ellos  un poco relajados. Y nosotros conocíamos bien la historia. Habían perdido varios partidos fuera, y luego habían remontado. Así que salimos intentando marcar muchos goles.

¿Sintieron que el trabajo estaba hecho?

Era algo normal. En esa época ganábamos algunos partidos 10-0, 9-1 ¡Y no fuimos capaces de ser campeones de Liga! Entre 1983 y 1987, dos veces segundos y dos veces terceros. En ese partido ante el Madrid  yo marqué el quinto gol.

¿Cómo fue?

El típico gol mío. La cogí en el centro y me fui de tres jugadores, se la di a la banda a Mill y fui a la portería a empujar su pase. Yo era una bala. Pero mire. En aquel partido me enfadé mucho.

¿Por qué?

¡Porque nos habían marcado un gol! Y sabíamos el peligro que tenían en casa. Gordillo marcó con 4-0 por un error estúpido en el marcaje de una falta. Y de tanta rabia que me dio quise marcar otro. Y lo hice.

¿Y la vuelta?

No sé aún por qué aquel Madrid jugaba tan bien en casa, la verdad. Yo me enfadé nada más llegar. El ambiente era raro. No creo que todos los de mi equipo supieran lo que nos esperaba. Llegamos y salimos a dar un paseo cerca del hotel. Había un montón de gente y nos asustaron: "¡4-0, 5-0!", gritaban con mala cara mientras hacían gestos del resultado con los dedos. Y tuve una bronca con Heynckes nada más llegar al aeropuerto. Una vez montados en el autobús había allí un periodista que nos dijo que bajáramos para hacernos una foto de grupo. Yo fui el único que me quedé dentro. Y Heynckes me decía: "Baja hombre, baja". ¡Cómo nos vamos a hacer una foto así antes del partido! La preparación anímica no fue la mejor.

¿Qué pensó cuando marcó Santillana el cuarto?

¡Que era un bicho! Sabía mucho... En que Mill había fallado dos ocasiones mano a mano con Ochotorena. ¡Increíble!

¿El público del Bernabéu jugó aquel partido?

Fue surrealista. Ni siquiera podíamos ver los últimos anfiteatros. Yo no sé la gente que había metida allí. Pero el problema fue que no teníamos ni la clase ni la experiencia del equipo de los 70.

¿Qué les dijo Heynckes después?

No quiera saberlo. Nos fue insultando uno por uno. "¡Tú eres el que más culpa tiene, tú también, y tú!". Nos mató verbalmente. Y de repente dejó de hablarnos más de una semana. Fue gracioso, ni una palabra hasta la mitad del siguiente partido, que jugamos ante el Schalke. Empezamos perdiendo 2-0. Marcamos uno y se levantó. Marcamos otro y se acercó a la banda. Y al tercero empezó a gritar como un loco para ordenarnos.

¿Qué jugador del Madrid fue más peligroso?

Valdano volvió loco a Krisp en la primera parte. Pero eran todos. En realidad ya nos asustaron antes del partido. Gordillo ya fue expulsado en Dusseldorf en los últimos minutos por escupir. Allí empezaron a calentar todo en los vestuarios: "¡Os vamos a machacar!", "¡Esto no ha terminado!".

¿Y en el Bernabéu?

Yo recuerdo a alguno, de verdad, enganchado a las rejas que separaban a los dos equipos antes de salir, gritándonos y enseñándonos los dientes.

¿Quién?

No quiero hablar

¿Juanito era muy activo?

Querían asustarnos. Fue él quien murió en un accidente de tráfico, ¿no? Permítame que lo respete. Pero era andaluz y tenía carácter, sí Hace poco me encontré a Míchel en Grecia y estuvimos hablando de aquellos partidos. Yo entrenando al AEK y él a Olimpiacos. Y le dije: "Espero que no me vuelvas a meter cuatro". Y nos metieron sólo tres.

¿Cómo fue la lesión tan tremenda que tuvo?

Tuve suerte. Me abrieron una brecha en el muslo de 18 centímetros. Mucho más que al gran Amancio, pero con la suerte de que sólo me rompió la piel. Se quedó todo el músculo al descubierto. Me asusté. Pero sólo hubo que coserlo y a las cuatro semanas ya estaba jugando.

¿Quién le hizo la entrada?

La culpa fue más de Rehhagel, que era el joven entrenador del Bremen. Él ya era un perro en los 60 como jugador. Sólo daba hachazos. Un minuto antes de que Siegmann me entrara tan fuerte vi que le llamó a la banda y que le dijo que me entrara más fuerte. Siegmann sólo tuvo mala suerte. A finales de los 70 había una guerra en Alemania contra los delanteros. La directriz de los entrenadores era: "Tienes que eliminarlo". Se jugaba con un líbero y dos carniceros que hacían el trabajo. Y si ibas al servicio, te seguían allí. Te machacaban antes de que tocaras la pelota.

¿Cómo lo recuerda?

Él impactó y estiró la pierna. Y fue como un cuchillo, ¿sabe? Porque yo he visto, en aquella época, a los defensas afilarse los tacos restregándolos con el cemento antes de salir. Después de aquello fui al fiscal general de Alemania para denunciar el caso por lo penal. Había que hacer algo. ¿Sabe qué me dijo? ¡Que no era de interés general! Varios meses después hubo otra dura entrada y aquello se cortó de raíz por fin...

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