Betis | La intrahistoria

Paulao, de la oscura Saint-Etienne al sol de Sevilla: el fichaje perfecto

Juan Jiménez
Redactor Jefe
Redactor jefe de AS. Fue colaborador en AS (2000-04) y, después de pasar por Málaga Hoy, regresó como jefe de Sección en Málaga. Delegado de Andalucía entre 2009 y 2012, colaboró en la integración digital-papel de AS en Madrid. Cubre la información del Barça y la Selección de baloncesto. Tres Juegos Olímpicos. Colaborador de SER, Canal Sur y Gol.
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La oscura capital del Loira, Saint Etienne, era demasiado triste para la familia de Paulo Alonso Santos Junior, Paulao (1982). Criado en Belo Horizonte, cuentan que la mejor operación que ha hecho en su vida fue casarse con su actual esposa, también brasileña, Renata. Sus dos hijos, Gabriel y Elena, agradecieron la luz de Sevilla desde el primer día. Paulao aterrizó en enero en Heliópolis como único refuerzo invernal. Fue a buscarlo Juan Ureña, ex capitán y miembro de la secretaría técnica del Betis, que alarmado por el interés de Rayo Vallecano y Sporting de Lisboa, voló a Francia. Allí cerró una operación que le salió al club por menos dinero (300.000 euros) del que recaudará esta noche.

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Paulao vino a tapar las gigantescas grietas que se estaban abriendo en la defensa del Betis. Su primer entrenamiento fue un símbolo: intenso, repartió alguna patada y dicen que hasta Santa Cruz se le encaró... En días ya había hecho migas con el paraguayo, Iriney, Nelson, y ya era titular indiscutible para Mel. El descubrimiento de Stosic, criado en el Atlético Mineiro y finalista la temporada pasada de la Europa League con el Sporting de Braga, ha caído tan de pie en Sevilla que está dispuesto a bajarse el 35 por ciento de su ficha en el Saint Etienne (800.000 euros netos) para seguir. Los franceses, que entendieron sus problemas de adaptación y algún desencuentro en el vestuario, podrían rebajar incluso su cláusula de salida (500.000 euros). Paulao ha decidido quedarse.

Buen manejador de cualquier artilugio relacionado con la informática, se instaló en las afueras (Montequinto), donde encontró colegio para sus hijos y hace vida tranquila. Agresivo y de buen posicionamiento, ha sido un regalo celestial para Pepe Mel. Y además es leal. Cuenta a sus íntimos que Ureña y Stosic le han ayudado y que irá con ellos hasta el fin del mundo.

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