"Bernabéu fue único"

Antonio M. Pardo

"Bernabéu fue único"

"Bernabéu fue único"

reportaje gráfico: fito gonzález

Antonio Martínez Pardo, 82 años, heredó la colección más extensa e íntima de objetos personales de Santiago Bernabéu. Los guarda en su casa-museo de Aspe (Alicante). 33 años después de la muerte del gran presidente, su amigo habló con AS recordando aquellos tiempos.

Don Antonio, muchas de las cosas que hay aquí en su museo de Aspe son auténticos tesoros. ¿Cómo consiguió todos estos recuerdos?

Cuando murió don Santiago, su viuda, doña María, me dejó todas sus pertenencias. Aquí está todo. Desde sus trajes, sus zapatos o las cañas de pescar que utilizaba en Santa Pola, hasta la cama donde murió el 2 de junio de 1978.

Empecemos por el principio. ¿Cómo le conoció y llegó a ser como un hijo para él?

Yo era aficionado del Madrid y un admirador de don Santiago. En los años 50 le mandaba cartas desde Marruecos. Pero no fue hasta que tuve 49 años cuando le conocí. A menudo iba a la playa a Santa Pola y lo veía desde fuera en su chalé, pero nunca me atrevía a entrar. Un día lo hice y él me recibió muy educado. Estaba sentado en una mecedora. Pues bien, casualidad que en ese momento él tenía una rotura de una cañería y yo era fontanero. Sin decirle nada a él, le arregle la avería y él me llamó a las 7 de la mañana del día siguiente para citarme. Yo pensaba que lo había estropeado más y me iba a pegar la bronca. No fue así. Desde ahí, empezamos una amistad que perduró hasta su fallecimiento.

¿Es cierto que un año antes de morir le salvó la vida?

Una noche, tras ver juntos un derbi Atleti-Madrid por televisión en Santa Pola, yo me marché para Aspe. A las 4 de la madrugada me llamaron para decirme que don Santiago estaba muy mal. A las 8 ya estábamos camino de Madrid. Lo llevé al hospital San Camilo y lo metieron en la UCI. Había seis médicos esperándolo. Tras recuperarse, los médicos me dijeron que de no haberlo llevado a Madrid hubiera muerto. Don Santiago ha sido único.

Cuéntenos lo de la famosa caja de puros...

Sí, aquí la tengo intacta. Íbamos por la antigua Ciudad Deportiva don Santiago y yo, y la mujer de Di Stéfano le dio esta caja de puros. Él era un gran fumador de puros, pero no la aceptó y me la dio a mí. Y ahí pronunció una frase que me marcó: "Éste se cree que me va a convencer con una caja de puros".

Y después, lo de su telegrama de despedida.

Sí, aquí está también. Fue el 23 de julio de 1968, antes de volver Di Stéfano a Argentina. Muchos años después lo publiqué y Alfredo se enfadó conmigo. Desde entonces no quiere nada conmigo...

Por lo que cuenta, la bronca fue gorda...

Fíjese si lo fue que don Santiago le cambió hasta el nombre a su barco. Se llamaba La Saeta y lo cambió por Marizapalo. Cuando murió, yo vendí la barca por 300.000 pesetas y su casa de Santa Pola por 6 millones y medio. Ese dinero era de doña María, por supuesto. Ahí está su testamento también. Cuando murió, tenía sólo un millón en el banco...

Usted guarda aquí la cama en la que murió Bernabéu, su sofá favorito, sus trajes personales, sus memorias escritas a máquina... ¿No ha pensado en sacar beneficio económico a todos estos tesoros?

Mucha gente me ha pedido precio, pero con Don Santiago yo no hago negocios. Él me lo dio para que lo disfrutara y eso hago. Aquí hay cosas para ponerse a leer y no parar. En el club varias veces me han hablado de llevar algo al Museo del Bernabéu. Pero cuando yo falte de este mundo, decidirá mi hija. Le dejaré todo a ella...