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Biwenger

Los 10 tipos de jugadores que hay en Biwenger

Los 10 tipos de jugadores que hay en Biwenger

Raquel Cano

El obseso, el romántico, el administrador dictador, el que se unió para probar y ahora es el amo. Todas las actitudes de la vida se pueden resumir en Biwenger. ¿Qué tipo eres tú y tus amigos?

Biwenger, el mánager de fútbol de Diario As, reúne cada jornada a decenas de miles de personas. El objetivo: ser el mejor manager fichando y vendiendo jugadores para acabar primero en la tabla en la liga que has abierto con tu grupo de amigos, tus compañeros del trabajo o cualquiera al que hayas convencido.

Sin embargo, como ya habrás notado edición tras edición, no conoces verdaderamente bien a una persona hasta que no has jugado con ella a Biwenger. Allí se destapan todas sus pasiones y se muestra cómo es de verdad. Por eso, aquí hemos recopilado los distintos tipos de perfiles que te puedes encontrar en una liga Biwenger.

1. El que no deja pasar una estrella

Tiene una especie de síndrome no diagnosticado. Cuando comienza la liga, es el primero que se hace con la primera estrella que sale, y si le llega con la segunda. Él se asegura de subir la puja un par de millones más porque “ese jugador no puede estar en otro equipo que no sea el suyo”. Hablamos de ese jugador que la primera jornada ficha a Bale por 17 kilos, después intenta llevarse a Busquets por 9 porque aparece el siguiente día de mercado... y cuando aparece la siguiente estrella y ya no tiene dinero, vende la que ha comprado antes para no dejarla pasar. Ningún jugador de renombre dejará de pasar por su equipo, aunque sea unos días hasta que la falta de cash le oblige a venderlo para comprar otro.

2. El invitado

Quizá ni lo conoces porque le invitó a la liga el colega de tu colega, pero te lo imaginas con una sonrisa frente al móvil. Él es el invitado, el tipo que solo conoce una persona más en la liga de tus amigos y que entró porque os faltaba un jugador para ser pares o para hacer más bulto. Pero lo peor de todo es que este bonachón al que no pones cara es un gran jugador, y entonces ya no te empieza a caer tan bien, por lo que es posible que a mitad de temporada alguien diga aquello de... “y a este por qué narices lo invitamos”.

3. El tío Gilito

Trata su dinero en Biwenger como si fuera real. Para él un millón de dinero virtual también te hace un poco más rico en la vida real, así que no se la juega. Tiene 20 millones acumulados pero cuando sale un jugador de ese valor al mercado piensa... “si luego no me rentará tanto”, y prefiere tirarse a por Semedo del Huesca que vale 400.000 euros. “Más vale que cuesten poco y suban, que gastarme lo que tengo”, piensa de forma continuada este jugador, que naturalmente vende sus activos en cuanto se revalorizan un mínimo. Si se dedicara a la bolsa seguro que lo perdería todo.

4. El Faro de las dudas

Comenzó a jugar a Comunio cuando los ordenadores usaban Windows 95, y cuando llegó a Biwenger sabía todo lo que había que saber sobre los manager virtuales. Él sabe perfectamente que prima desvirtúa el juego y cual lo hace más competitivo, en qué momento acaba la jornada y se reparten los puntos, y cree que tiene una lista de recetas para ganar como “juega siempre con 5 centrales que sus goles valen más”. Por suerte, este jugador sirve de guía para todos los demás a la hora de resolver dudas, incluso para los que están solo de paso.

5. El que se cae en la jornada 2

Como por ejemplo es el caso de este tipo de jugadores. Cuando haces la liga convences a varios amigos, y cada año suelen sumarse nuevos. Entran con ilusión, parece que se van a comer el mundo, y después de dos jornadas ya no se sabe nada de ellos. Lo peor, que se han quedado en su equipo jugadores como Modric o Morales que no saldrán al mercado.

6. El romántico

Vendió a André Silva siendo pichichi porque él es del Betis y aunque le estaba dando muy buen resultado no lo podía permitir. Este jugador se debe a su club favorito también en el juego, y aunque vaya en su contra funcionará siempre así.

7. El administrador cacique

Hay dos tipos fundamentales de jugadores que se toman muy en serio su labor si son administradores. El primero es el que por haber creado la liga se cree con derecho de pernada sobre el resto. Intentará trazar reglas inexistentes cuando no le vaya las cosas bien y recordará su puesto como administrador siempre que sea necesario. Además, te mirará mal siempre que propongas que entre un amigo nuevo que no entre en su círculo habitual. Si tienes suerte, entrará, sino, te recordará que la liga es solo para los que habéis estado año tras año. El segundo es una rara avis en peligro de extinción. Te da la tabarra cada comienzo de temporada para que te apuntes a la liga y después se olvida de jugar y hacer cambios. Hasta el punto que tienes que recordarle que él es el administrador para que esté un poco al tanto. Este último tipo puede ser un arma de doble filo, pero en el fondo se sacrifica por el grupo uniendo a todos aunque seguramente él sea consciente de que no va a jugar a partir de la segunda jornada. Especialmente si el equipo que le sale por defecto es una chufla, porque él solo está para administrar.

8. El obseso

Se levanta y lo primero que consulta es el mercado y si ha conseguido fichar a su jugador. Después de desayunar, vuelve a revisar no se le haya pasado alguna notificación. Revisa los puntos, las ofertas, sube 9 euros la puja que había hecho anteriormente porque “ese poco dinero puede ser fundamental”. Y, en definitiva, no vive para otra cosa. Colapsa el grupo de whatsapp de proposiciones de traspaso y comentarios sobre el juego. En cierto modo está bien porque hace que todo el grupo esté más a tope, pero el chaval ya ha perdido tres novias desde que comenzó a jugar hace unos años.

9. El chanchullero

Es aquel jugador que tras comentar la jornada en el grupo en el que estáis todos, abre después un chat privado para proponer algún cambio sin que sea público, o armar algún plan maestro contra el líder. Se dedica a subir las pujas de jugadores básicos, a meter cizaña recordando que la configuración inicial de la liga no ha sido buena. Y sin embargo sin él la liga no sería lo mismo.

10. El que va de humilde

Prefiere cien veces tener un equipo formado por jugadores de equipos recién ascendidos que cualquier estrella. Él es un tipo de valores, y lleva lo de vivir en el barro hasta el extremo, hasta el punto es que pocos son los jugadores de su equipo que superan el millón de euros. Normalmente se congratula diciendo que “su equipo no está tan mal y no ha gastado tanto dinero”, hasta que se da cuenta de que está hablando de dinero virtual.

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