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5 razones por las que deberías añorar el deporte de los años 90

ANTES TODO MOLABA MÁS

5 razones por las que deberías añorar el deporte de los años 90

5 razones por las que deberías añorar el deporte de los años 90

Raquel Cano

Odio eterno al deporte moderno y sus presupuestos multimillonarios

Fútbol

Todo cambió con la Ley Bosman a mediados de los 90 con la libre transacción de jugadores extranjeros en el mercado europeo lo que permitió a los clubes más poderosos del mundo fichar a los mejores jugadores del mundo sin importar su pasaporte. ¿Los más perjudicados? Los equipos más modestos y canteras históricas como la del Ájax, que ve como sus mejores jugadores abandonan muy pronto la disciplina del club en busca de ligas y contratos más competitivos.

Precisamente la final de la Champions League de 1995, con los de Ámsterdam ganando la orejona gracias a un gol de un adolescente Kluivert acompañado de una generación brillante de jóvenes holandeses fue el canto de cisne de una manera de entender el fútbol más allá del dinero. A partir de ese momento nada volvería a ser lo mismo.

Baloncesto

Tanto en Europa como en la NBA las cosas han cambiado. Lakers (Magic, Jabbar y Worthy), o Celtics (Bird, McHale y Johnson) llegaron a formar mágicos Big-Three pero en los últimos años de nuevo Boston (Pierce, Garnett y Allen), Miami (LeBron, Wade y Bosh) y Cleveland (LeBron, Irving y Love) han protagonizado super equipos, aunque ninguno como los Warriors tras el fichaje de Durant, que junto a Curry y el resto del equipo de Golden State ha tiranizado la Liga durante gran parte de las últimas temporadas. La Liga era más competitiva en los años 90, con Jordan, Pippen y Rodman en los Bulls, Olajuwon y sus Rockets, los Magic de Shaq y Penny Hardway y con el Dream Team del 92 y los Utah Jazz de Malone y Stockton.

Por su parte, en el baloncesto europeo, las grandes estrellas ahora se marchan muy jóvenes a la NBA y perlas como los hermanos Hernangómez, Porzingis o Valanciunas han aguantado muy poco en Europa antes de dar el salto a la mejor liga del mundo. Antes las grandes figuras o no se marchaban (Bodiroga, Herreros) o esperaban a dominar el baloncesto continental antes de dar el salto (Radja, Stojakovic, Divac). Los extranjeros no eran exclusivamente las grandes figuras de los equipos y las plantillas no cambiaban de cara practicamente a cada temporada. Los aficionados por tanto, se identificaban más fácilmente con un equipo en el que jugaban los Dueñas, Alfonso Reyes, Rodilla o Paraíso que si su estrella y buque insignia es un jugador foráneo.

Tenis

Tres genios como Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic han convivido durante una década en los más alto del tenis mundial. Eso es sin duda algo de lo que estar agradecidos pero durante muchos años, junto a otro seguro de vida como Murray han copado títulos, finales y semifinales de los mejores torneos del mundo ayudados por la progresiva lentitud y homogeneización de las pistas. Han tiranizado completamente la ATP hasta el punto que triunfos en Grand Slams de jugadores como Wawrinka, Cilic o Del Potro, todos jugadores excelsos, se vean como auténticas hazañas.

No pedimos que cada semana haya un número 1 diferente como en la época post-Sampras pero echamos de menos esos torneos de tierra en los que veías a argentinos y a españoles en las últimas rondas y los cuadros de hierba con cañoneros de potentísimo saque. La variedad de nombre también es sinónimo de calidad y en los 90 esa variedad te la ofrecían desde los jugadores más completos (Sampras, Agassi, Ríos, Becker o Kafelnikov) hasta los más unidimensionales, cada uno con sus características propias como Goran Ivanisevic, Richard Krajicek o Sergi Bruguera.

Motocliclismo

El campeonato del mundo de motociclismo se ha convertido en una especie de Cto de España. Los tripletes en Moto3, Moto2 y MotoGP se suceden cuando hace años eso era una auténtica hazaña ya que había pilotos japoneses, italianos y franceses peleando contra los españoles en cada categoría.

125 cc era una interesante mezcla entre veteranos como Emilio Alzamora, Youichi Ui y Lucio Cecchinello y jóvenes que iban pidiendo paso siendo unos adolescentes, los Elías, Melandri, Poggiali, Pedrosa o Lorenzo que luego pedirían paso en categorías superiores. 250 cc era una categoría intermedia pero que contó con pilotos de la talla de Max Biaggi, que postergó durante años el salto a la máxima cilindrada para dominar el cuarto de litro con mano de hierra.

Y 500 cc era la joya de la corona, con Mike Doohan siendo un férreo dictador de la categoría reina al que solo el gran Valentino Rossi con el tiempo consiguió eclipsar. La década de los 90 terminó por todo lo grande, con los títulos de Alzamora en 125 cc y Crivillé en 500 cc. Por aquella época en España no se estaba tan acostumbrado a ganar y esas victorias supieron mucho mejor que todas las siguientes.

Ciclismo

El ciclismo en los 90 no fue solo dopaje. Las tardes de julio viendo a Miguel Induráin triunfando en el Tour de Francia, un explosivo Marco Pantani sorprendiendo en el Giro. El Pirata, de desgraciado final, fue uno de los mejores escaladores de la historia y lo demostró durante la segunda parte de la década. Un joven Jan Ullrich, la clase de Zülle, clasicómanos como Jalabert y Museeuw o velocistas como Zabel o Cipollini aseguraban carisma a raudales. Algo que vemos que sigue faltando en el ciclismo actual y más tras la retirada de referentes como Fabian Cancellara o Alberto Contador.

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