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Futbolistas peculiares: Sócrates, el defensor de la democracia

El centrocampista carioca no solo deslumbró en el Mundial de España del 82, sino que también divulgó una ideología política alternativa

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Futbolistas peculiares: Sócrates, el defensor de la democracia
Picasa Taringa.net

Sócrates (Belem, 1954) fue una de esas excepciones que confirman la regla. El futbolista brasileño que destacó desde muy joven en el terreno de juego, nunca se conformó con desarrollar solamente su carrera como jugador de fútbol.

Tras su paso por el primer equipo del Botafogo de Ribeirão Preto, en 1978 fichó por el Corinthians donde se convirtió en una de sus estrellas más recordadas a día de hoy. Apodado como "el doctor", Sócrates siempre compaginó su faceta universitaria con la de futbolista. Así, un año antes de convertirse en ídolo del Corinthians, Sócrates se grauduaba en Medicina.

Con tan solo un número 37 de pie, Sócrates se desenvolvía como pocos en el verde. Sus regates y, especialmente su pase con el tobillo, elevaron aún más su caché futbolístico. Quiénes tuvieron la ocasión de verle jugar en el Mundial de España 82 coinciden en que era pura magia contemplar su visión y velocidad del juego. De hecho, tan admirada fue su figura, que TVE le dedicó parte de uno de sus programas, 'Encuentro en España'.

Futbolista y activista

Sin embargo, la parte que ha llevado a Sócrates a pasar a la historia como un futbolista diferente fue precisamente su implicación política. El jugador tuvo claro desde el principió que quería aprovechar su proyección y su fama para concienciar a la sociedad brasileña durante la dictadura.

Sócrates aplicó su forma de ver la autogestión deportiva (organización de horarios,alineaciones, fichajes, etc) al sistema político que regía Brasil en aquellos días. Su insistencia fue tal que aparecía en el terreno de juego con camisetas que incluían mensajes para la gente fuese a votar.

Lejos de parecer una contribución nimía, el movimiento de Sócrates llegó a denominarse "Democracia corintiana" porque consiguió que la sociedad brasileña se comprometiese más con la política de su país. Una vez retirado del fútbol, continuó con su particular activismo político. Pasó de escribir sus mensajes en camisetas de fútbol a hacerlo en los diaríos más importantes de Brasil.