TECNOLOGÍA

El coche volador en el que hay esperanzas en Silicon Valley

El empresario canadiense Marcus Leng trabaja desde hace una década en el Blackfly, un avión eléctrico que puede despegar sin necesidad de una pista.

El coche volador en el que hay esperanzas en Silicon Valley

Si a mediados del siglo XX, los coches voladores entraban dentro del imaginario de lo que sería el futurista siglo XXI, en la actualidad, estos inventos siguen lejos de ser una realidad. No obstante, esto podría cambiar en los próximos años. El Blackfly, de la empresa Opener, podría convertirse en lo más parecido a un coche volador.

Marcus Leng, un ingeniero mecánico canadiense posteriormente convertido a empresario, creó en el año 2009 un concepto para el vehículo volador eléctrico que tenía en mente. Tras 12 años y después de múltiples pruebas, vuelos y prototipos, el sueño de Leng está más cerca de convertirse en realidad y se espera que 25 aviones Blackfly sean vendidos en el otoño de 2021.

¿Cómo es el Blackfly?

El Blackfly es un vehículo calificado como “ultraligero”, que tiene capacidad para despegar y aterrizar en vertical, con un asistente para ello, y que cuenta con combustión completamente eléctrica. Su tamaño es de 4,14 metros de ancho, 4,08 de largo y 1,52 metros de alto, según la página web de la compañía.

Además, el aparato es “fácilmente desmontable”, se puede almacenar en un “pequeño tráiler” y volverse a montar en 30 minutos. Además, señala que se puede cargar a un 80% en tan solo 25 minutos. No obstante, según The New York Times, todavía no tiene batería suficiente como para cubrir “la mayoría de viajes diarios al trabajo”.

Según declaró su creador a este periódico, “puede parecer una bestia extraña, pero cambiará la forma en que la que se realiza el transporte”. El avión alcanzará un precio de 150.000 dólares o más, pero el objetivo es que con la mejora de la tecnología acabe alcanzando precio de todoterreno.

Diez años de ensayos

En el año 2011, Marcus Leng realizó el primer vuelo con su prototipo en el patio delantero de su casa de Canadá. Desde entonces, la empresa Opener ha ido realizando diferentes pruebas de trayectos, aumentando las distancias y variando los ambientes en los que se volaba. En octubre de 2019, se alcanzaron las 30.000 millas (unos 48.000 km) voladas y en mayo de 2021, habían sido recopilados y analizados 400.000 millones puntos de datos de vuelo.

No obstante, la comercialización de estos aviones plantea cuestiones como la ocupación del espacio aéreo. De momento, se lanzará como un vehículo para que personas ricas lo puedan manejar en zonas rurales, aunque la mayoría de pruebas se han realizado sin piloto y es ahí donde, según informa The New York Times, avanza esta industria: taxis voladores autónomos.

El sueño de “liberar el tráfico” por parte de uno de los ingenieros que han trabajado en este avión tendrá que esperar, pues convencer a los reguladores y a las personas de que se trata de un medio seguro no es una tarea sencilla.