CORONAVIRUS

"No me atrevería a decir cómo será 2022 o 2023"

Emer Cooke, directora ejecutiva de la EMA, asegura que es difícil vaticinar lo que va a ocurrir, especialmente con las variantes de coronavirus que se están expandiendo.

"No me atrevería a decir cómo será 2022 o 2023"
HENRY NICHOLLS REUTERS

La pandemia de COVID-19 cambió nuestras vidas hace más de un año. En este tiempo, han aparecido diversas medidas para evitar los contagios y vacunas que podrán ayudarnos a recuperar la normalidad. Muchos sueñan con que este verano podrá ser más relajado ya gracias a la vacunación, pero Emer Cooke, directora ejecutiva de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) desde el 16 de noviembre de 2020, no se atreve a dar ninguna garantía de ello. “Puedo decir lo que me gustaría, pero no sé si ocurrirá: que tuviéramos el 70% del despliegue de la vacuna al que se ha comprometido la UE, poder reunirme con mi familia en Irlanda, Londres y Alemania. Y que mi plantilla volviera a la agencia”, ha manifestado en una entrevista para El País.

De hecho, ni siquiera se ha aventurado a asegurar que la crisis estará controlada en dos años: “No me atrevería a decir cómo serán el 2022 y 2023”. “En esta pandemia hemos aprendido que cada vez que crees que lo tienes resuelto, surge otro reto a la vuelta de la esquina”, ha argumentado. Así, aunque reconoce que “estamos mejor que al principio”, advierte que todavía quedan numerosos retos: “Tenemos que estar preparados para las variantes, para adaptar las vacunas existentes y buscar vacunas en el futuro. Quizá necesitemos dosis de refuerzo. Necesitamos terapias. Algunas funcionan en distintos aspectos de la enfermedad, pero no hemos encontrado la bala mágica. Nos falta mucho que entender. Tenemos que seguir adaptándonos”.

Problemas con AstraZeneca

En las últimas semanas, la EMA ha sido muy criticada por su falta de coherencia y liderazgo tras los diversos análisis publicados. “Nos han criticado por ser demasiado rápidos y demasiado lentos. Cuando estás en el ojo público, eres criticado por cualquier cosa”, lamenta Cooke. Por ello, asegura que, al final, la misión de la EMA es hacer lo que cree correcto basándose en la ciencia: “No podemos dar una cifra a menos que sepamos lo que significa. A veces eso no ocurre sin la aportación de los expertos, especialmente en estas áreas inciertas. Si hubiera una respuesta fácil, la habríamos encontrado. No siempre existe. Se trata de hacer entender a la gente que conseguir la respuesta completa lleva tiempo”.

Asimismo, la experta ha eximido a la EMA de tener responsabilidad en los constantes cambios de criterios que han tenido los países a la hora de administrar la vacuna de AstraZeneca: “En Europa hay un organismo que regula las vacunas para los Veintisiete, pero no uno que decida cómo se administran a las diferentes poblaciones en cada país. Esto supone un reto para presentar un mensaje. Aunque me encantaría que lo que dijimos se pudiera aplicar en todos los Estados, hay diferentes situaciones nacionales para tener en cuenta. Creo firmemente que nuestras decisiones han de estar basadas en la ciencia y permitir que las otras partes tomen decisiones basadas en hechos”.

Respecto al rechazo que se ha creado hacia el fármaco de AstraZeneca, la directora ejecutiva de la EMA ha matizado que “los índices de indecisión frente a las vacunas son bastante diversos en Europa, independientemente de las decisiones de la EMA”. “La gente se ha olvidado de que las vacunas marcan un punto de inflexión y pueden darle la vuelta a una enfermedad”, señala. Y pone como ejemplo lo ocurrido en Israel o Reino Unido, “donde han tenido un gran despliegue de vacunación” y ya se ve la diferencia. Cabe recordar que Israel ya ha quitado el uso obligatorio de mascarillas al aire libre. “Incluso si miras a Europa, ya podemos ver la diferencia en términos de hospitalización y muertes en el grupo de mayor edad”, ha añadido.

Eso sí, considera que la propia EMA y los diferentes gobiernos son responsables de hacer llegar el mensaje correcto a los ciudadanos para que no tengan miedo de vacunarse: “Todos tenemos una responsabilidad para darle a la ciudadanía la mejor información, una en la que puedan confiar. Si no está llegando el mensaje correcto, tenemos que entender cómo dar uno más coherente. Pero nosotros hemos hablado con una sola voz sobre la vacuna de AstraZeneca”. Del mismo modo, confiesa estar deseando que la llamen para vacunarse: “Permítame ser absolutamente clara: confiamos en estas vacunas y nos las pondremos”.

Retraso en la entrega de Janssen

Otra vacuna con la que está habiendo inconvenientes es la de Janssen, filial de Johnson & Johnson, que se ha paralizado en Estados Unidos y Europa tras detectarse varios trombos relacionados con ella. Es un buen ejemplo de que el sistema europeo funciona bien. Ya sospechábamos que podría haber un problema por las similitudes con la vacuna de AstraZeneca”, destaca Cooke al respecto.

En este sentido, afirma que la EMA ya había contactado, “de forma proactiva”, con la compañía e iniciado una profunda investigación sobre los posibles problemas que pudiera causar el fármaco. Por ello, valora positivamente el retraso en las entregas que ha habido en la Unión Europea: “Creo que es una buena decisión que la empresa lo haya pausado. Podremos echar un vistazo a la información y los datos y ver si hay advertencias adicionales que deban incluirse o transmitirse a los profesionales sanitarios”.