CORONAVIRUS

Las palmeritas de chocolate, 'culpables' del confinamiento de Morata de Tajuña

Las numerosas visitas que recibe el municipio madrileño para probar estos dulces pueden haber provocado el aumento de contagios por COVID-19.

Las palmeritas de chocolate, 'culpables' del confinamiento de Morata de Tajuña
Ayuntamiento de Morata de Tajuña

Morata de Tajuña es la única zona básica de salud que se encuentra confinada en la Comunidad de Madrid debido a su alta incidencia acumulada de COVID-19. Así, del 15 al 29 de marzo sus 7.500 habitantes no podrán salir del municipio, igual que tampoco podrán recibir turistas. Los vecinos han aceptado con resignación este ‘encierro’ porque saben que es lo mejor para frenar la expansión del virus, pero aseguran que ellos cumplen todas las medidas para no contagiarse.

Sin embargo, creen haber descubierto la razón por la que se han disparado los casos de coronavirus en las últimas semanas: sus palmeritas de chocolate. Varias vecinas han asegurado en Telemadrid que estos deliciosos dulces atraen a numerosos visitantes todos los fines de semana. “Se pone esto hasta arriba de moteros, de gente que viene a por palmeritas”, afirma una de ellas. Y quizá estos visitantes no llevan tanto cuidado. “Hace un mes casi no había casos y ahora mes y medio después han vuelto a subir, abrimos todo para que venga aquí todo el mundo de cachondeo”, lamenta otro vecino.

El secreto de las palmeritas

Elaboradas con hojaldre y recubiertas de chocolate, estas palmeritas son reconocidas a nivel nacional e internacional, según cuenta Loli, la hija de su creador, quien no quiere desvelar el secreto de los dulces. Lo que sí reveló fue que su venta supone cerca del 75% de la caja de su pastelería. También son el motor de la economía morateña, además de un símbolo de la localidad. De hecho, hace tres años, se celebró la primera Feria de la palmerita en Morata de Tajuña y fue todo un éxito, como las demás. “Cada edición ha sido una locura mayor. “En la última, calculamos que se hicieron 100.000 unidades”, dicen desde el consistorio a El Mundo.