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Ayudas directas a autónomos: ¿cuáles son los requisitos para que se considere un 'negocio viable'?

El Gobierno aprobará en marzo una serie de ayudas destinadas solo a este tipo de negocios, sobre todo para los más afectados por la crisis.

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El próximo mes de marzo, si nada cambia, desde el Gobierno se anunciarán una serie de ayudas directas para autónomos y empresarios, principalmente con el objetivo de paliar los efectos de la crisis económica que ha generado la COVID-19. La ministra de Asuntos económicos y transformación digital, Nadia Calviño, se refirió a esto como “un nuevo paquete de ayudas que puedan permitir aliviar la carga financiera de las empresas viables”.

Es importante el matiz “viable”. El Gobierno ya ha advertido que no mantendrá artificialmente a lo que se conoce como “empresas zombie” y que estas nuevas medidas serán solo para “negocios viables”. Esta categoría ha causado incertidumbre en muchos autónomos afectados por la crisis, que no saben si sus negocios pasarán el corte, ya que un alto porcentaje se encuentra endeudado o con pocos ingresos.

La viabilidad depende de la solvencia, y la solvencia está por los suelos en la mayoría de negocios. “Más del 90% de los autónomos y empresas eran viables a mediados de marzo de 2020 y sin embargo, las dificultades que hoy sufren muchos sectores, no son por culpa de su gestión o sus decisiones empresariales”, explicó Lorenzo Amor, presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos.

¿Qué se considera negocio viable?

De momento no se ha dado a conocer mucho al respecto. Solamente, el Gobierno se encuentra perfilando los parámetros y existe un grupo formado por diferentes entidades del sector económico para ayudar a determinar esas características en función de la situación de las empresas.

No obstante, España también se debe a lo que diga la Comisión Europea, que es la que marca realmente dónde está el límite sobre la viabilidad. Y en este sentido, Europa ya manifestó que la idea debía ser restituir, como máximo, la situación previa en la que se encontraban los negocios antes de la llegada de la COVID-19, y no mantener y salvar a los que antes no funcionaban.

Es decir, el requisito fundamental va a ser el de la viabilidad antes del coronavirus, aquellos negocios con capacidad para obtener ingresos con su actividad antes de la llegada de la crisis. Se estudiarán las cuentas de los negocios en 2019 para evaluar cuáles estaban en positivo, y se analizará si la situación actual es algo coyuntural o estructural. En definitiva, cuáles eran rentables antes de la pandemia y cuáles no.

No será tarea sencilla, ya que existen muchos matices. Por ejemplo, una empresa que haya empezado a operar en 2018 o 2019 y que todavía no fuera capaz de generar beneficios pero sí los tuviera previstos para más adelante, como les pasa a muchas startups.

Las claves: generar beneficios, el sector, perspectivas de futuro…

La capacidad para generar beneficios por sí mismo será un factor importante para pasar el corte. Aquí se tendrá en cuenta si las deudas son bancarias o con proveedores, si no está en quiebra, si los pagos se pueden atender a corto plazo, la temporalidad de la capacidad de liquidez, etc.

También influye el sector en el que opere cada negocio y su situación antes y ahora. Por ejemplo, si un ámbito no funcionaba ya entonces, ahora será más difícil, mientras que en caso de funcionar antes de la crisis ahora podría seguir prosperando. No todos los sectores podrán volver a la normalidad.

En cualquier caso, hasta que el Gobierno no dé una respuesta definitiva y concreta, el temor de los autónomos no cesará. Negocios que realizan actividades en sectores como el turismo, la construcción o el ocio nocturno o infantil están especialmente preocupados por si se les declara “inviables”. A buen seguro, habrá una cascada de reclamaciones.