Período ventana de la COVID-19: qué es y cuánto varía en función del tipo de test
Una persona que acaba de infectarse puede dar negativo, pero no debe fiarse porque en ese momento los anticuerpos pueden no haberse creado.

Se acercan las Navidades y el miedo de las autoridades de los diferentes países del mundo por un nuevo rebrote del coronavirus está presente en cada comparecencia de prensa en la que participan. Recientemente, muchos han advertido que es recomendable hacerse una prueba para detectar la COVID-19 antes de asistir a las cenas familiares, pero también avisan de que no siempre un resultado negativo es fiable.
Los falsos negativos han dado mucho de que hablar a lo largo de la crisis sanitaria. Personas que tienen la enfermedad pero a las que, sin embargo, la prueba en cuestión no ha sido capaz de detectar la infección por su baja carga vírica o bien por el llamado ‘tiempo ventana’, es decir, el tiempo que transcurre entre que una persona se contagia de una enfermedad y las pruebas que detectan la infección.
PCR vs test serológico
En una prueba diagnóstica PCR, el periodo de tiempo entre el contagio y la detección de la infección suele ser breve ya que se detecta el material genético que se está buscando. Sin embargo, el problema viene en los test serológicos, cuya sensibilidad es más baja que las de los PCR. Debido a que el sistema inmunitario de cada individuo es diferente, en función del día de la infección en el que nos encontremos, esta prueba podrá detectar o no la infección.
Según varios estudios, la producción de anticuerpos puede detectarse a partir de los 7 ó 10 días desde el contagio, pero la correcta detección del virus siempre dependerá de la sensibilidad de las pruebas diagnósticas que se realicen. Y es aquí donde surgen los falsos negativos, cuyo diagnóstico variará en función de la fecha en la que se haya realizado la prueba.
Realizarse la prueba cuando haya síntomas
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Si se realiza en los primeros días del contagio, puede que el resultado sea negativo pero eso no descarta que haya infección sino que el sistema inmunitario no haya desarrollado los anticuerpos que se detectan en la prueba. Es decir, una persona puede tener la infección y dar negativo un jueves pero ser positivo el sábado. Y es aquí cuando surge el miedo por parte de las autoridades, ya que los individuos pueden confiarse del resultado negativo y contagiar así a otras personas.
Es por este motivo por el que se aconseja someterse a la prueba una vez se hayan tenido síntomas de la enfermedad o cuando un individuo es considerado contacto estrecho, ya que podría ser una persona asintomática.





